[1] El papel principal de Himmler fue el de Reichsführer de las SS (jefe nacional de los Camisas Negras). Las SS (Schutzstaffel) fueron organizadas inicialmente por Hitler como un cuerpo selecto de guardia personal de unos doscientos ochenta hombres, que juraban absoluta obediencia al Führer. Utilizando ese pequeño grupo como núcleo inicial, Himmler convirtió a los Camisas Negras en una organización amplia y eficiente, dedicada por completo al cuidado del Führer. Sus miembros se elegían escrupulosamente de acuerdo con la eugenesia nacional-socialista, pero los miembros podían ser, además de alemanes, arios de otros países.
Las SS comprendían cierto número de secciones, cada una de ellas con una función específica y distinta:
lª Allgemeine SS. Estrictamente civil. La mayor parte de los diplomáticos, altos funcionarios del Estado, industriales, abogados, médicos, etc., tenían cargos importantes en el Allgemeine SS.
2ª RSHA (Reichssicherheitshauptamt, Oficina Nacional Central de Seguridad). Civil y paramilitar. De sus siete departamentos, los más importantes eran: La Sección III, el SD (Sicherheitsdienst, Servicio de Seguridad para el interior de Alemania); la Sección IV, la Gestapo (Policía de Seguridad del Estado); la Sección V (Policía Criminal); y la Sección VI (Servicio de Inteligencia Extranjera). Reinhard Heydrich, que fue jefe del RSHA hasta su asesinato, ocurrido en Checoslovaquia en 1941, fue sustituido por el doctor Ernst Kaltenbrunner, después de permanecer vacante el puesto durante un año.
3ª Waffen SS. Estrictamente militar. Algunas de las divisiones selectas de este cuerpo estaban integradas por voluntarios de Bélgica, Francia, Holanda, Noruega, Lituania, Dinamarca, Suecia, Hungría, Rumania, los cuales se habían reunido anteriormente para luchar contra el comunismo.
4ª Totenkopfverbände. Paramilitar. Guardias de campos de concentración. En el momento al que se alude, la mayoría de sus componentes eran soldados de edad o heridos, que no podían luchar en el frente. En 1940, los más jóvenes y sanos integraron una unidad selecta para luchar en primera línea, la Totenkopf División, que pasó de este modo a formar parte de la Waffen SS.
[2] Se calcula que unos cinco millones de alemanes abandonaron sus hogares y fueron empujados hacia el Oeste por la gigantesca ofensiva soviética. Los detalles sobre lo expuesto arriba, así como en relación con el tratamiento que el Ejército Rojo dio a los civiles alemanes, provienen sobre todo del Bundesarchiv de Coblenza. De todos modos no se dieron cifras definitivas, ya que el Statistisches Bundesamt, de Wiesbaden (oficina oficial de estadísticas), no pudo determinar la suerte corrida por 1.390.000 refugiados. Hasta que pueda resolverse la incógnita debe considerarse a los desaparecidos como muertos.
[3] El Gobierno soviético da una cifra de cuatro millones, pero Gerald Reitlinger, en su estudio The Final Solution, estima que unos seiscientos mil desaparecieron en los hornos de cremación de Auschwitz, y otros trescientos mil perecieron de hambre, por enfermedad o fueron fusilados. En una declaración escrita, Rudolf Hess manifestó que dos millones y medio de prisioneros fueron asesinados, y otro medio millón murió de hambre y por enfermedades. Pero más tarde, cuando se le juzgaba en Varsovia, rectificó la cifra total y afirmó que eran 1.135.000 las víctimas.
[4] Varios meses después del atentado, el doctor Erwin Giesing, otorrinolaringólogo que había sido llamado para que examinase a Hitler, descubrió que Morell había estado aliviando los dolores crónicos que padeció el Führer en los dos últimos años, con las "píldoras antigás del doctor Koester", que contenían estricnina y belladona. Las píldoras se suministraban al Führer cuando éste las pedía a su criado, Heinz Linge, el cual las recibía en grandes cantidades. Giesing informó de esto al doctor Karl Brandt, cirujano principal de Hitler, quien informó al Führer que estaba intoxicándose poco a poco. El pago que recibió Brandt fue su destitución inmediata. No hay duda de que el consumo masivo de estas píldoras contribuyó en gran parte a empeorar el estado de salud de Hitler en 1945.
[5] Una carta similar fue escrita en 1939, para ser entregada por un mensajero especial en caso de que ocurriese su muerte:
Mi reichsführer:
Puesto que no sé si podré hablar con usted antes de que ocurra mi muerte, voy a hacerlo de esta manera.
Aprovecho la ocasión para agradecerle por última vez toda la amistad y el aliento que siempre me ha proporcionado. Usted personifica -no sólo para mí, sino para todo el Schutztaffel- cuanto hay de bueno, hermoso y varonil, y por lo que vale la pena luchar. Todo lo que hoy somos se lo debemos a usted y al Führer.
De poder formular mi último deseo, éste sería que en mi próxima estancia en la Tierra me fuese permitido comenzar de nuevo a su lado, para luchar por nuestra Alemania.
Expreso mis mejores deseos para usted y el Schutzstaffel, y ojalá que podamos llegar a alcanzar nuestros ideales. En compañía de los buenos espíritus estaré cuidando de usted desde las alturas del Valhalla.
¡Heil Hitler!
Su fiel y devoto,
" Wolffchen".
[6] Que fue apodado posteriormente "La vaca sagrada", por Bernard Baruch
[7] Más tarde se creyó que Hiss, como espía soviético, habla persuadido a Roosevelt para que hiciese concesiones a Stalin en Yalta. Pero no hay evidencia alguna de que diese tales consejos al Presidente o a sus ayudantes.
[8] Las conversaciones privadas de Hitler desde febrero de 1945 hasta abril del mismo año, fueron transcritas fielmente por Bormann a petición del propio Führer, con el fin de que pudiesen conservarse para la posteridad. El 17 de abril de 1945, Hitler confió los documentos titulados Bormann-Vermerke (las notas de Bormann) a un funcionario del partido, que recibió la orden de esconderlas en sitio seguro. Estos notables escritos, cada uno de los cuales está refrendado con la firma de Bormann, no fueron publicados hasta 1959, en que aparecieron bajo el título de El testamento político de Adolf Hitler; los documentos de Hitler-Bormann.
[9] Según Robert Kropp, mayordomo de Goering desde 1933, la mayor extravagancia y dispendio en materia de vestir, de que hacía gala el reichsmarschall, residía sobre todo en su gran surtido de batas de noche, que coleccionaba como algunas personas coleccionan sellos de correo. Eran prendas voluminosas, diseñadas por él mismo, bien de terciopelo o de brocado azul, verde o rojo. Una de ellas aparecía cubierta de jeroglíficos egipcios. Para cada bata tenía unas zapatillas de cuero haciendo juego. y también usaba un cinturón del que pendía una antigua daga germánica.
Para Kropp, Goering era un buen padre de familia, que pasaba mucho tiempo jugando con sus sobrinos, casi siempre con el gran tren eléctrico en miniatura que había en el bunker de Karinhall. Kropp aún se lamenta de las fantásticas historias que se contaban acerca de su amo, acusándole de ser adicto a las drogas y de dar grandes bacanales. Cierto es que después de la Primera Guerra Mundial Goering fue morfinómano durante un tiempo, pero recibió asistencia médica en Suecia y se curó. Por otra parte, bebía muy poco, y su mayor vicio eran las golosinas. Goering no se maquillaba, ni se hacía rizar el pelo, como decían algunas personas; tenía la tez sonrosada y el pelo ondulado naturalmente. Y de haber habido alguna de las orgías de que se rumoreaba, manifestó Kropp, él no hubiera dejado de enterarse.
Kropp no es el único que afirma estos hechos. Muchos de los que estuvieron en Berchtesgaden, aún recuerdan a Goering como un personaje jovial. Por el contrario, casi todos detestaban a Bormann. Para ellos, el reichsmarschall era un hombre afectuoso, y los que trabajaban con él solían llamarle Vati ("papi").
[10] En 1938 Goebbels se habría divorciado de su esposa para casarse con la actriz checa Lida Baarova, si Hitler no se hubiese mostrado opuesto a la boda.
[11] En octubre de 1943, los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Inglaterra y Rusia se reunieron en Moscú, y una de las decisiones que tomaron fue la de establecer una comisión fija de peritos diplomáticos, con sede en Londres, a fin de que estudiasen los problemas que pudieran surgir después de la derrota de Alemania.
[12] Todas las notas, cartas y mensajes, se reproducen exactamente como fueron escritos.
[13] Mikhailovich siguió luchando contra Tito hasta el fin. Por último fue capturado por los partisanos, y tras de juzgarle le ejecutaron.
[14] MacLean obtuvo estos informes de fuentes yugoslavas, y cree que los rusos sólo pidieron que se mantuviese el secreto, a fin de acabar con las buenas relaciones existentes entre Tito y Churchill. Si esto era lo que se proponían, consiguieron su objeto plenamente. Churchill se mostró sumamente afectado por la marcha secreta de Tito, y en un indignado mensaje por radio a Hopkins, calificó el proceder de Tito de "comportamiento desafortunado".
[15] Recientemente Harris comentó: "En un principio, "Trueno" fue proyectada para ser llevada a cabo de día, sobre Berlín, por los bombarderos británicos y americanos, al mismo tiempo. Pero en el último momento Doolittle dijo que Estados Unidos no podrían proporcionarnos los necesarios cazas de gran radio de acción, y yo me negué a actuar sobre Berlín, a la luz del día, sin ellos."
[16] Fue una fiesta de Cuaresma improvisada, pues no se celebraba oficialmente el Fasching desde 1939.
[17] La Fuerza Aérea de Estados Unidos calcula el número de muertos en veinticinco o treinta mil. En The Destruction of Dresden, David Irving hace ascender las víctimas a ciento treinta y cinco mil. Parece que las cifras de Irving se ajustan más a la realidad.
[18] El bombardeo de Dresde no sólo fue criticado por los alemanes y los neutrales, sino también por los mismos Aliados. Tres días después de las incursiones, C. M. Grierson, comodoro de la R.A.F., declaró a los periodistas en una conferencia del Alto Mando Aliado en París, que la Aviación proyectaba bombardear grandes centros de población en una tentativa de destruir la economía alemana. Grierson se refirió a las acusaciones alemanas de "bombardeos terroristas", y en la mañana siguiente, el despacho de la Associated Press que reseñaba esta frase, fue divulgado ampliamente por Estados Unidos:
"Los jefes aliados de la Aviación han tomado la decisión largamente esperada de adoptar los bombardeos terroristas de los grandes centros alemanes de población, como implacable expediente para acelerar la caída de Hitler…"
Esta noticia provocó en Gran Bretaña una controversia que alcanzó su punto culminante dos semanas después, cuando en la Cámara de los Comunes, Richard Stokes denunció el bombardeo planificado de las grandes ciudades. Citó entonces una reciente noticia del Manchester Guardian:
"¿Qué ocurrió en la noche del 13 de febrero? Había un millón de personas en Dresde, incluidos los seiscientos mil evacuados del Este. El violento fuego que se extendió irresistiblemente por las estrechas calles provocó la muerte de gran número de personas por falta de oxígeno."
Stokes hizo notar sarcásticamente a continuación: "Cuando oigo hablar al ministro [el secretario de Estado para la Aviación, sir Archibald Sinclair] del "incremento de la destrucción", no puedo menos que pensar: ¡Qué magnífica expresión para un ministro del Gobierno, en esta etapa de la guerra!" Stokes se refería a continuación al Informe de la A. P. basado en la conferencia de Prensa de Grierson, y se preguntaba si los "bombardeos terroristas" serían desde ese momento la política habitual del Gobierno.
Estas frases provocaron gran impresión en la conciencia de los occidentales, al punto que Churchill se sintió impulsado a escribir una nota al general Hastings Ismay y al jefe del Estado Mayor del Aire, sir Charles Portal:
"Creo que ha llegado el momento en que debe revisarse el asunto de bombardear las ciudades alemanas sólo con el fin de provocar el terror, aunque se esgriman otros pretextos. De lo contrario, entraremos en posesión de un país totalmente arruinado. La destrucción de Dresde constituye un serio interrogante en cuanto a la conducta de los Aliados, en su operaciones de bombardeo. Opino que los objetivos militares deben ser estudiados con mayor atención, en nuestro propio interés, más que en interés del enemigo.
"El secretario de Asuntos Exteriores me ha hablado de este tema, y considero que es necesario actuar más sobre los objetivos militares, tales como los depósitos de combustible y los medios de comunicación en la retaguardia, en lugar de realizar simples actos de terrorismo y de destrucción desenfrenada, por muy impresionantes que resulten."
Según parece, Churchill olvidaba que había sido él quien motivó la incursión contra Dresde, con su irónica y violenta nota a Sinclair. Una vez que Portal hubo leído la anterior nota del Primer Ministro, le recordó que no podía culparse al Comando de Bombardeo por ejecutar con fidelidad las consignas del Gobierno.
Churchill retiró el comunicado y redactó otro, cambiando el término "bombardeo terrorista" por "zona de bombardeo", y sin hacer alusión a Dresde, hizo notar con muy buen criterio: "Debemos procurar que los ataques no nos perjudiquen más a nosotros, a la larga, que al esfuerzo bélico actual del enemigo."
[19] No era su verdadero nombre.
[20] Las opiniones varían considerablemente en cuanto al número de víctimas. Algunos alemanes consideran que la cifra obtenida en el juicio de Nuremberg, 5.700.000, resulta totalmente exagerada. Gerald Reitliger afirma que el número pudo oscilar entre 4.194.200 y 4.581.200 víctimas.
[21] Según el doctor Kleist, Kaltenbrunner ya trataba de negociar la paz en 1943, "cuando resultaba muy peligroso considerar tales ideas. Kaltenbrunner hizo todo lo que pudo por ayudarme en las negociaciones con Gilel Storch, y lo que retrasó el asunto varios meses fue la intervención de Schellenberg".
El doctor Kleist considera que Schellenberg quería impedir que negociasen Ribbentropp Y Kaltenbrunner, para su beneficio personal, "Era sencillamente lo que llamamos un characterschwein". Storch recientemente escribió: "En relación con el papel de Schellenberg… el conde Bernadotte y yo le prometimos que podría refugiarse en Suecia…"
[22] Mucho después Kruschev dijo a Harriman: "Sé que usted conoció bien a Stalin y que le tenía cierta consideración. Por consiguiente, debe saber que en los últimos años se fue haciendo cada vez más receloso. Cuando entrábamos en su despacho, no sabíamos si saldríamos vivos o si devolverían nuestros restos a la familia. Los hombres no pueden vivir de esa forma."
[23] Philip Moseley, representante de Estados Unidos en la E.A.C. y uno de los observadores más autorizados del panorama soviético, considera además que "la actuación dominante en la política soviética bien pudo haber pasado del Ministerio de Asuntos Exteriores… a las manos de los poderosos ministerios económicos -propensos a impedir cualquier ventaja económica para Alemania- y también a las de la policía secreta, responsable directa ante el Politburó del control soviético en las zonas ocupadas".
[24] Se hizo trabajar como falsificadores a 160 internados del campo de concentración de Schsenhausen. El fin de la Operación Bernhard era doble: perjudicar la economía británica, y proveer nuevos fondos para las operaciones de las SS. Probablemente se hayan producido unos ciento cincuenta millones de libras esterlinas en billetes de cinco, diez y veinte libras.
[25] A principios de mayo de 1945, se cargaron en dos camiones numerosos sacos de billetes falsos, con el fin de trasladarlos fuera de Redl-Zipf. Pero ambos vehículos se descompusieron casi al mismo tiempo. Uno fue devuelto intacto a la Wehrmacht, y el contenido del otro fue lanzado al río Traun. Diez días más tarde, sin embargo, los sacos se abrieron, y centenares de miles de billetes de Banco aparecieron flotando en el río Traunsee, de donde los sacaron los naturales de la región y los soldados americanos. Este descubrimiento sensacional llevó a los investigadores norteamericanos hasta el segundo camión, y a unos veintiún millones de libras esterlinas en billetes.
[26] El general del Ejército Rojo Andrei Andreevich Vlasov acusó a Stalin tres semanas después de su captura, ocurrida en 1942, y ayudó a los alemanes a movilizar un millón de prisioneros rusos, que pasaron al servicio de Hitler. Sin embargo, su principal interés consistía en abolir el comunismo, y no en apoyar el nacional-socialismo, por lo cual el Führer no dejaba de tenerle recelo.
[27] El día D tomaron tierra en Normandía 17.255 soldados aerotransportados, entre británicos y americanos.
[28] Campamento de prisioneros de las Filipinas, liberado poco antes por MacArthur.
[29] Casi un mes antes, tres oficiales americanos que se habían escapado atravesando Polonia y Rusia Occidental, dijeron al general de división John Deane, jefe de la misión militar de Moscú, que Waters y otros americanos eran conducidos hacia el Oeste por los alemanes. Deane telegrafió el dato a Eisenhower, el cual lo hizo saber a Patton.
[30] Poco tiempo después de haber abandonado Baum la localidad de Gemünden, llegó un grupo encabezado por Ernest Lagendorf, a quien le dijeron que ayudase a Baum en la ciudad. Lagendorf no tenía idea de que se encontraba cincuenta y seis kilómetros detrás de las líneas enemigas. El grupo, de tres hombres y una emisora, lanzó llama- das en alemán, y no tardaron en rendirse trescientos soldados germanas. Lagendorf les dijo que esperasen a la próxima unidad americana, y regresó a su unidad sin haber disparado un solo tiro… y sin saber que había estado varias horas en territorio enemigo.
[31] Aunque Oshima informó a su país de estos tanteos de paz, su mensaje no fue registrado, y el informe que dio se revela ahora por vez primera. Fue confirmado por el general Onodera.
[32] Unas horas antes, otros tres jefes del movimiento clandestino polaco hablan sido secuestrados por los soviéticos y conducidos en avión a Moscú.
[33] En marzo de 1944, sin embargo, Marshall y los demás jefes de Estados Unidos habían procurado sin éxito que Roosevelt restableciese los términos de rendición incondicional.
[34] Resulta curioso que en la noche del 29 de marzo el general Von Zangen, del 15.0 Ejército, y su Estado Mayor, quedaran aislados del grueso de sus tropas, que formaban parte del grupo de ejército de Model. Entre Von Zangen y sus efectivos se hallaba la mayor parte de la 3.ª División Acorazada del general Rose, que seguía a Richardson, Hogan y Welborn. Zangen se ocultó en los bosques con unos doscientos vehículos, hasta que la última columna de Rose hubo pasado. Esperó un poco, y luego se unió a la misma columna americana, empleando las luces de oscurecimiento. Rodeado de efectivos americanos, Von Zangen permaneció en la columna durante varias horas angustiosas. Por fin, cerca de Brilon, abandonó a los americanos y se internó por un camino comarcal. Pronto se encontró ante Model, que, incrédulo, exclamó: "¿Cómo, está usted aquí?"
[35] En algunos periódicos aliados se dio la noticia de que Rose había sido "asesinado" por los nazis porque era judío. Nada hace presumir que esto fuera verdad.
[36] La reacción británica ante la decisión de Eisenhower indica que resultaba un gran cambio, al menos para ellos. También sería una noticia sorprendente para cierto número de comandantes de campo americanos.
[37] Este párrafo ha sido extraído en su totalidad de la obra de Churchill Triumph and Tragedy, y no aparece en la de Eisenhower Crusade in Europe.
[38] La Operación Eclipse fue fundamentalmente un plan general para sostener la administración de Alemania tras el brusco colapso de la capitulación. Iniciada antes del desembarco en Normandía, con el nombre de Operación Talismán, se encargó al Primer Ejército Aerotransportado aliado de preparar los planes para operar contra Berlín o Kiel. El proyecto pretendía apoderarse de los aeropuertos cercanos a Berlín y Kiel, por medio de unidades de paracaidistas. Si bien hasta el fin de la guerra hubo la posibilidad de que el XVIII Cuerpo Aerotransportado de Ridgway efectuase un lanzamiento sobre Berlín, la Operación Eclipse se refería más bien a otros asuntos menos militares, como los términos del armisticio, el desarme, el desplazamiento de habitantes, los prisioneros de guerra y los tribunales germanas. En abril de 1945 no parecía probable que Alemania se rindiese antes de estar totalmente ocupada, y el Alto Mando aliado dijo que no habría cambios en los planes de la Operación Eclipse.
Pocos días antes de esta decisión, los ejemplares británicos del texto de "Eclipse" llegaron sin saberse cómo al cuartel general de Kesselring, quien los hizo traducir y enviar a Hitler, junto con un mapa en que Alemania aparecía dividida en zonas de ocupación, y otro indicando a Berlín como un enclave dentro de la zona rusa, pero con división en sectores de Gran Bretaña, Estados Unidos y Rusia.
[39] La Bolsa del Ruhr recibió posteriormente el nombre del general Rose, en honor del militar americano caído en combate.
[40] Esta fue la última de las "conversaciones privadas" de Hitler. Quince días después, el 17 de abril, los documentos fueron llevados fuera de Berlín, para ponerlos a salvo.
[41] Goetz von Berlichingen era el rudo caballero de la obra de Goethe que ordenó al obispo de Bamberg: "¡Besa mi asno!"
[42] Oficial de las guerras napoleónicas que defendió una fortaleza con tal resolución que su nombre se convirtió en el símbolo de la resistencia más tenaz.
[43] Varias semanas después Szokoll fue enviado a un campamento de prisioneros de guerra. Consiguió escaparse, pero fue detenido nuevamente, aunque después de tres meses lo soltaron definitivamente. Hoy es productor de cine y su figura sigue suscitando controversias en Viena. Para unos es un héroe y para otros un traidor que vendió la ciudad a los comunistas.
[44] Sólo una división fue retirada de Italia y transferida al frente occidental, pero este hecho nada tuvo que ver con las conversaciones.
[45] En todos los mensajes se daba a Berna como sede de la histórica entrevista, en lugar de Ascona. Tal vez se hizo esto para engañar a los rusos. El caso es que también se han confundido muchos historiadores.
[46] Después de destituir al comandante Berndt por "insubordinación", el coronel Goode le restituyó a su puesto pocos minutos más tarde, y le ordenó que permaneciese en el campamento con los otros dos médicos, a fin de que atendiese a los heridos.
[47] Hasta el momento no se ha podido demostrar que estas negociaciones hubieran tenido lugar realmente.
[48] La conversación no llegó a concertarse. Schwerin von Krosigh escribió recientemente: "No sé si ello se debió a Goebbels, que no se atrevía a ver a Hitler, o a que éste se negó a hablar conmigo."
[49] Más tarde, en el puesto de mando del Tercer Ejército, Patton, en presencia del general Clay, volvió a pedir a Eisenhower que tomase Berlín. Afirmó que podía hacerse en cuarenta y ocho horas. "¿Y a quién le interesa eso?", inquirió Eisenhower. Patton hizo una pausa, colocó ambas manos en los hombros de Eisenhower y dijo: "Creo que la Historia contestará esa pregunta por usted."
[50] Alude a la frase de Goethe "Was du ererbt von deinen Vätern hast, erwirb es um es zu besitzen". (Antes de poseer lo que has heredado de tus antepasados, debes saber ganarlo.)
[51] Seis días después, Bedell Smith manifestó en una conferencia de Prensa celebrada en el "Hotel Scribe", de París, que Berlín "ya no es importante". Un periodista preguntó si Eisenhower se había detenido en el Elba debido a algún acuerdo con los rusos. "No -contestó Smith-, nuestro único acuerdo con los rusos ha consistido en elegir la zona en que esperamos reunirnos con ellos. En nuestra correspondencia de hace un tiempo -de hace unas siete u ocho semanas, para precisar- convinimos 'con los rusos que nos encontraríamos en la zona de Leipzig-Dresde."
Al día siguiente, Drew Pearson escribió en el Washington Post:
"Aunque haya negativa oficial, lo cierto es que las patrullas americanas llegaron el trece de abril, un día después de la muerte de Roosevelt, hasta Potsdam, que es a Berlín lo que el Bronx a Nueva York… [pero] al día siguiente se retiraron de los suburbios de Berlín hasta el río Elba, unos ochenta kilómetros al Sur. Esta retirada se ordenó principalmente debido a un acuerdo previo con los rusos por el que éstos ocuparían Berlín."
Harry Hopkins escribió una indignada réplica:
"Este relato de Drew Pearson es totalmente falso. En Yalta no se estipuló si los rusos deberían entrar primero en Berlín, y jamás se trató de ese asunto. Los jefes de Estado Mayor aliados convinieron con los soviéticos y con Stalin en la estrategia general, que era la de que cada uno avanzase tanto como pudiera."
Esto era cierto, pero las siguientes frases de Hopkins revelan una indudable ignorancia acerca de la verdadera situación que reinaba a orillas del Elba.
"También es falso que el general Bradley se haya detenido en el Elba, a petición de los rusos, con el fin de que éstos puedan entrar los primeros en Berlín. Bradley tuvo una división en disposición de llegar a Potsdam, pero no lo consiguió pues los suministros eran totalmente inadecuados. Todo aquel que está al corriente del asunto sabe que habríamos tomado Berlín de haber podido hacerlo. Ello hubiera sido una gran satisfacción para nosotros, y el que Drew Pearson manifieste ahora que el Presidente estaba de acuerdo en que los rusos tomasen antes Berlín, es un completo absurdo."
[52] Churchill también hizo una última petición para que se tomase Berlín, pero Truman reaccionó como antes lo había hecho Roosevelt, es decir, apoyando a Eisenhower.
[53] "No abandoné Suecia por varias razones -escribió Storch recientemente-. En primer lugar, no recibí el pasaporte sueco en el momento de marcharme, si bien éste no fue el motivo principal. En segundo lugar, Kleist se enteró de que me marchaba, y por ello no quise abandonar Estocolmo. Tercero, habíamos conseguido, en efecto, nuestro propósito de trasladar diez mil judíos a Suecia. El único motivo fue evitar que Kaltenbrunner lo impidiese, como había hecho en Buchenwald… Como yo no podía marcharme, elegí a Masur en el último momento. Le preferí a él porque tenía bigote y parecía mayor que los demás. Por desgracia, Masur no estaba al corriente de nuestras negociaciones, y en vista del poco tiempo que teníamos (dos horas), no pude explicárselo con detalle."
[54] Krebs llamó por teléfono a Von Keitel desde el bunker y le contó detalladamente lo relativo a la destitución de Goering. Keitel se mostró "horrorizado", y manifestó que allí debía haber alguna interpretación errónea. De pronto Bormann intervino en la conversación y dijo que Goering había sido destituido "hasta de su cargo de Cazador Mayor del Reich". Von Keitel no se dignó contestarle. A su entender, la situación era "demasiado seria para hacer manifestaciones tan sarcásticas". El feldmarschall no pudo dormir, después de oír novedades tan desalentadoras. De pronto se dio plena cuenta "del ambiente de desesperación que reinaba en la Cancillería del Reich, y de la creciente influencia de Bormann". Sólo él pudo llevar al Führer a la situación temeraria en que se hallaba, pensó Von Keitel. Luego se preguntó qué ocurriría a continuación. ¿Acaso Hitler había decidido dar muerte a Goering y suicidarse después en el último momento?
[55] No es su nombre verdadero. Esta persona aún teme las represalias de algunos de sus compatriotas, por intentar negociar independientemente con los Aliados.
[56] Varias semanas antes, en una de sus "conversaciones privadas", Hitler había admitido ante sus íntimos que su "inquebrantable amistad" con Mussolini era seguramente un error. "En realidad es evidente que nuestra alianza ha sido más beneficiosa para nuestros aliados que para nosotros… Si a pesar de los esfuerzos que realizamos, no conseguimos ganar la guerra, la alianza italiana habrá contribuido a nuestra derrota. El mayor servicio que Italia podía habernos prestado era mantenerse al margen del conflicto." Hitler aseguró que aún mantenía su "sentimiento instintivo de amistad" hacia los italianos. "Pero debo culparme por no haber escuchado la voz de la cordura que me exhortaba a mostrarme implacable, en mis relaciones con Italia."
[57] Tal vez Hitler estaba procurando desorientar a Wolff. De decir la verdad, sus palabras indicarían que había enviado secretamente a Hess a Inglaterra, y que habría reclamado para sí el mérito de haber tenido éxito las negociaciones.
[58] Unas horas antes Himmler había llamado por teléfono a Wolff, ordenándole que no realizase más viajes a Suiza, y añadiendo amenazadoramente que iba a trasladar a la familia del general desde la zona italiana del Brenero hasta el Tirol, "para su propia seguridad"
[59] Según parece, Stalin se enteró de este cambio repentino de la política aliada antes incluso que Dulles. El día anterior Churchill había enviado a Stalin el siguiente telegrama:
"Los enviados alemanes, con los que quedó roto todo contacto hace unos días, por nuestra parte, han llegado de nuevo al lago de Lucerna. Aseguran tener plenos poderes para rendir el ejército de Italia. El mariscal de campo Alexander tiene permiso para hacer que estos enviados se presenten en el cuartel general aliado en Italia… Le rogamos que envíe representantes rusos inmediatamente al cuartel general del mariscal de campo Alexander. El mariscal tiene libertad para aceptar la rendición incondicional de las cuantiosas tropas enemigas de este frente, pero el aspecto político queda exclusivamente reservado a los tres gobiernos…
"Hemos derramado mucha sangre en Italia, y la captura de los ejércitos germanos situados al sur de los Alpes es una recompensa grata a la nación británica, con la que Estados Unidos han compartido luchas y peligros…"
[60] Juicio que entabló Mussolini contra los compatriotas que le hicieron detener durante el golpe de Estado de 25 de julio de 1943.
[61] En español en el original. (Nota del traductor.)
[62] Trevor-Roper declara que Lorenz entregó el despacho a través del ayuda de cámara de Hitler, Heinz Linge, y que el Führer se puso "blanco de indignación". La versión antedicha proviene de Boigs, el cual se halla en la actualidad trabajando para el ejército americano en Berchtesgaden.
[63] Los dos últimos días de Fegelein aún aparecen envueltos en el misterio. Se cree que cuando le detuvieron en su casa, llamó por teléfono a Eva Braun, pidiéndole que intercediese ante Hitler, y que ella se negó, indignada. Otto Günsche declara categóricamente que no hubo tal conversación telefónica, pues controló todas las llamadas. Por otra parte, dice Günsche, Eva fue a verle llorando en la noche del 28 de abril, e insistió en que el "querido Hermann" no podía haber traicionado al Führer.
Kempka afirma que el SS brigadeführer (general de brigada) Johann Rattenhuber, que mandaba la policía encargada de cuidar al Führer, declaró que Fegelein no fue hallado en su casa, sino oculto en una carbonera del piso superior del bunker. Fegelein llevaba en esa ocasión un gran chaquetón de cuero, zapatillas, gorra y bufanda. En una cartera tenía documentos con detalles de las negociaciones de Himmler con Bernadotte.
[64] Cuando se le habló de esto, Skorzeny contestó sarcásticamente: "Resulta absurdo pensar que esos miembros de las SS fueran a luchar contra mí."
[65] Doenitz creyó que Hitler había muerto en un bombardeo. No hace mucho dijo: "Me alegro de no haber sabido entonces que se había suicidado, pues en tal caso se lo hubiera dicho al pueblo, y muchos soldados habrían depuesto inmediatamente las armas."
[66] Pero Werner Naumann sobrevivió. El, Bormann y otros cuatro se encaminaron hacia la estación de Lerter, donde se separaron. Arthur Axmann, jefe de las Juventudes Hitlerianas, asegura haber visto el cadáver de Bormann en horas avanzadas de la noche, pero es un testimonio sin comprobación. Un buen porcentaje de los que huyeron del bunker salieron con vida. De todos los dirigentes nazis, Martin Bormann es el que tenía más posibilidades de escapar, porque hasta en la misma Alemania su rostro era conocido sólo por unos pocos. Era un hombre reservado, y bien pudo haber huido en el anonimato. Una autorizada fuente de las SS ha testimoniado recientemente que Bormann ha sido visto en Sudamérica. Si alguno de los jerarcas nazis escapó con vida, ése fue sin duda Bormann. Este era un superviviente nato.
[67] El 9 de mayo, Weidling, Dufving, cinco generales, tres coroneles y un soldado fueron llevados en avión a Moscú. El soldado era un vendedor de tabaco de Postdam, que se llamaba Truman. Después de su captura le preguntaron si era pariente del presidente Truman y contestó que bien podía serlo, ya que un tío abuelo suyo había emigrado a Estados Unidos. Se colocó a Truman bajo fuerte vigilancia.
En Moscú, Truman compartió una celda con Dufving. Un día, después de numerosos interrogatorios del NKVD, el soldado dijo a Dufving: "El comisario acaba de decirme que no estoy emparentado con el presidente de Estados Unidos, y que debo decírselo a todo el mundo." Tres meses más tarde le hicieron salir de la celda, y Dufving no volvió a verle más.
Dufving fue devuelto por fin a Alemania Occidental en 1955, pero Weidling murió en una prisión rusa en noviembre de ese mismo año.
[68] Al día siguiente, un comandante alemán comunicó por radio a su general de división, Ernst von Jungenfeld, que había visto a un capitán americano al mando de veinte tanques, en una intersección de carreteras situada diez kilómetros al este de Parchim.
…Nosotros, los jefes de tanques, con cuarenta buenos carros de asalto -decía el mensaje-, solicitamos que ordene personalmente un ataque contra el Este, que deberá empezar el 4 de mayo. Creemos que con la muerte de Hitler, éste es el momento de aniquilar por completo a los rusos, y con ellos al comunismo. Por consiguiente, pedimos y esperamos dé usted una orden de ataque contra el Este. Estamos convencidos de que derrotaremos a los rusos y les haremos retroceder, y de que nuestro ejemplo será seguido inmediatamente por otros camaradas.
Jungenfeld llamó por radio inmediatamente al cuartel general americano para que le dieran informes e instrucciones sobre el ataque conjunto, pero como no pudo establecer contacto, se negó a dar la orden por iniciativa propia.
[69] El 17 de septiembre de 1944, el Gobierno holandés en el exilio lanzó una orden de huelga general de ferrocarriles. Como represalia, los alemanes prohibieron todo suministro de alimentos al Oeste de Holanda hasta fines de octubre y confiscaron todos los medios de transporte. El número de calorías ingeridas por persona descendió a 450, y la gente comenzó a morir de hambre en noviembre. A comienzos de abril de 1945, los alemanes dijeron que permitirían a los Aliados el envío de alimentos a la zona ocupada, bajo ciertas condiciones. Por fin se llegó a un acuerdo entre el doctor Artur Seyss-Inquart, Reichskomissar de Holanda, y el jefe del Estado Mayor de Eisenhower, Bedell Smith. El 29 de abril, 253 aviones del Comando de Bombardeo lanzaron más de medio millón de raciones en las cercanías de Rotterdam y La Haya. Hacia el 8 de mayo se habían lanzado ya más de once millones de raciones británicas y americanas.
[70] Tres días después, el 9 de mayo, el Departamento de Estado comunicó por radio a Winant que el Departamento de Guerra aún no tenía idea de por qué la versión acordada por los Tres Grandes no se había firmado en Reims, y añadió que nada sabía del documento de Smith.
[71] El día anterior Eisenhower había vuelto a considerar su decisión de no tornar Praga, tal vez por la continua insistencia de Churchill y Grew. Pero solicitó permiso final, para tomar la capital checa, de los mismos rusos. Llamó por radio al general Deane, que estaba en Moscú, para que dijese al general Alexei Antonov, jefe de Estado Mayor del Ejército Rojo, que las tropas americanas estaban ya en condiciones de avanzar hasta el río Moldava.
La reacción de Antonov fue inmediata y previsible. Pidió a Eisenhower que no se moviese de Pilsen, a fin de evitar "una posible confusión de fuerzas". Afirmó que a petición de Eisenhower había detenido su avance en el norte de Alemania, y que esperaba que el comandante supremo, como compensación, cumpliría los deseos de los soviéticos.
[72] Kaltenbrunner fue ahorcado después de los juicios de Nuremberg. Eichmann se marchó a las montañas, pero en lugar de luchar se rindió pacíficamente a una unidad americana, dando el nombre de cabo Barth, de la Luftwaffe. En el campamento de prisioneros se ascendió él mismo a teniente de las SS, y adoptó el nombre de Otto Eckmann. En 1946 escapó sin dificultades y se trasladó en avión a Sudamérica, donde catorce años después le capturaron unos agentes israelitas en Buenos Aires y le llevaron escondido a Jerusalén, donde fue juzgado y ejecutado.
[73] Tervoben se suicidó más tarde. Quisling trató de huir, pero fue capturado.
[74] El doctor Otakar Machotka, miembro del Consejo Revolucionario Nacional Checo, niega que los vlasovitas hubieran sido despedidos por los checos.
[75] De los cincuenta mil vlasovitas, aproximadamente la mitad escapó a través de las líneas angloamericanas. El resto fue apresado por el Ejército Rojo, y los que no se suicidaron fueron llevados prisioneros a la Unión Soviética. Vlasov, junto con Bunyachenko y otros ocho jefes, fue juzgado por "espionaje, desviacionismo y actividades terroristas contra la Unión Soviética ". Una junta militar anunció que todos los acusados admitieron su culpabilidad y fueron ahorcados.
En Yalta, Churchill y Roosevelt convinieron en devolver a los ciudadanos soviéticos que se hallaban en sus respectivas zonas de ocupación, y la mayor parte de los que huyeron al Oeste fueron entregados a los rusos, a veces empleando la fuerza sus guardianes angloamericanos. En Lienz, Austria, un grupo de cosacos se negó a entrar en los camiones donde pretendían evacuarlos. Formaron un círculo alrededor de sus familias y lucharon sin armas contra las tropas británicas. Al menos unos sesenta fueron muertos por los soldados ingleses, mientras que otros se lanzaban al río Drava, para morir ahogados, antes de que los llevasen de vuelta a la Unión Soviética.
[76] Cuando llegó al Tirol no había Alpenfestung, y la guerra había concluido. Una semana después Schoerner se rindió a los americanos, y fue enviado a la Unión Soviética, donde le juzgaron y condenaron a veinticinco años de prisión. Mientras se hallaba en Rusia, su jefe de Estado Mayor, general Oldwig von Natzmer, le acusó de abandonar a sus hombres. Cuando Schoerner regresó a Munich, nueve años más tarde, se encontró con que era un ejemplo de cobardía para muchos alemanes. De nuevo le juzgaron por otros cargos, esta vez por el Gobierno de Alemania Occidental. Un grupo de oficiales se ofrecieron voluntariamente para informar que Schoerner no se había trasladado al Tirol para salvar la vida, sino para asumir el mando del Alpenfestung.
[77] Stalin, en realidad, aún estaba disconforme con un anuncio tan prematuro, y declaró sus razones en un mensaje que envió a Truman.
…El comando supremo del Ejército Rojo no está seguro de que la orden del alto mando alemán, de rendición incondicional, será obedecida por las tropas alemanas del frente oriental, Por lo tanto, tememos que si el Gobierno de la U.R.S.S. anuncia hoy la capitulación de Alemania, podamos vernos en una posición incómoda, creando confusiones en el pueblo soviético. Se sabe que la resistencia alemana en el frente oriental no disminuye, y a juzgar por mensajes de radio que se han interceptado, una cantidad considerable de tropas alemanas han declarado explícitamente su intención de proseguir la resistencia, desobedeciendo las órdenes de rendición dadas por Doenitz. Por este motivo, el mando de las tropas soviéticas desearía que se esperase hasta que la capitulación alemana entre en vigor, y que se postergue el anuncio de la rendición hasta el 9 de mayo a las siete de la tarde, hora de Moscú.
[78] Mientras Churchill y Truman estaban hablando, la radio soviética transmitía un cuento de dos conejos y un pájaro, en "La hora del niño". Stalin estaba decidido a no hacer el anuncio hasta el día siguiente.
[79] De Gaulle, por su parte, había sido tratado consideradamente por Churchill y Roosevelt. Para no caer en el ridículo, se negaron a dejarle asistir a Yalta, y no le dijeron nada sobre los resultados hasta que todo hubo terminado. La mayoría de los americanos se sintieron irritados cuando los franceses se mostraron renuentes a evacuar Stuttgart después de su conquista. Truman manifestó por radio a De Gaulle que estaba "asombrado ante la actitud de su Gobierno en este asunto, y por sus evidentes consecuencias, y amenazó con una modificación total del mando, si el ejército francés cumplía «los deseos políticos de su Gobierno».
El norteamericano que más relacionado estuvo con el asunto, general Jacob L. Devers, comandante del 6.° Grupo de Ejército, dijo recientemente que el asunto de Stuttgart fue desorbitado por sus propios compatriotas. "El problema era absurdo. No existía tal problema", afirmó. El propio Devers simpatizó siempre con las aspiraciones francesas y mucho de ello se debió a un coronel de sus tropas, Henry Cabot Lodge, que hablaba el francés a la perfección.
[80] Quince días después Friedeburg se suicidó.