De ver pasar barrotes su mirada
se ha cansado tanto que no ve ya nada.
Le parece que hubiera mil barrotes
y tras los mil barrotes ningún mundo.
El lento andar de firmes pasos blandos,
que giran en torno al círculo más mínimo,
es un baile de fuerza en torno a un centro
en que hay, aturdido, un gran deseo.
A veces se alza el telón de la pupila,
sin ruido… entonces una imagen entra,
cruza los miembros, silenciosos, tensos,
y llega al corazón, donde allí muere.
Rainer Maria Rilke
(traducción de Antonio Pau)