ANEXO

Dramatis Personae

Bruno Antonelli Dellabella

(“Faccia Brutta”)


Luego de su vertiginosa pasada por Montevideo en febrero de 1932, Faccia Brutta vuelve a Rosario y en 1933 realiza el ajuste de cuentas contra el supuesto delator Blanco. Este hecho permite su detención. De la Penitenciaría saldría sin vida meses después.

Murió el lunes 15 de octubre de 1934 en la cárcel de Rosario de Santa Fe, atacado por otro detenido que le dio cinco puñaladas.

Cuando El Plata informa sobre el hecho asegura que “aún se mantiene opinión indudable de su participación en el horrible atentado contra el comisario Pardeiro y su chofer.”

El incidente en que Bruno Antonelli recibe varios puntazos en los riñones es consecuencia de su vanidad.

El cine policial de los años treinta se inició en Norteamérica con biografías noveladas de criminales reales como Al Capone y otros jefes de bandas cuyas hazañas acaparaban los titulares. En la siguiente década se impondría el cine de detectives.

No es raro, entonces, que una compañía cinematográfica estadounidense se interesara por filmar su vida.

Para los anarquistas detenidos con él, la empresa a la que “Faccia Brutta” accedió gustosamente, ponía en peligro a mucha gente con quien éste había actuado.

El famoso pistolero no era alguien fácil de convencer para que cambiara de opinión y abandonara su pretensión de inmortalidad en el celuloide.

Y la realización del jugoso guión fue impedida por un “corte” de esos que se hacen en las cárceles.

Domingo Aquino


Según testimonio de Fernando O’Neill, que estuvo detenido ocho años y medio a partir de 1946 y que compartió durante un período la celda con Aquino y González Mintrosi, no aceptaban haber participado en el atentado a Pardeiro.

“Eran muy comunicativos y ambos aceptaron haber intervenido en el robo del Cambio Sanssone y el asalto al pagador del Nacional, pero González insistía que la acusación respecto a Pardeiro y Seluja era falsa.”

Sin embargo la defensa de Malet, en el Tribunal de Apelaciones, aceptaba que Aquino había estado en el lugar en el momento del asesinato de Pardeiro y Seluja, pero que se había acercado a mirar atraído por los disparos, pues casualmente tomaba unas copas en un boliche de la calle Pagola.

Durante su encarcelamiento leyó todo lo que era posible de la biblioteca de la Penitenciaría: Era un hombre callado, humilde, muy amable según la versión de Solange Pampín y Raúl Pampín que lo conocieron luego de liberado.

Salió en libertad en 1953 y fue a vivir a un local que tenía Raúl Pampín en la calle Paysandú a la altura de Convención. Pampín realizaba letreros publicitarios y es hijo de un viejo anarquista del mismo nombre. Aquino trabajó en el taller y vivía allí mismo. Silencioso, cauto, por esos años lo conocían como “El Gato”.

Cuando Pampín debió irse del país por razones políticas a principios de la década del setenta, Aquino pasó a trabajar a un taller mecánico de la calle Piedras, donde limpiaba y hacía de sereno. Luego de una estadía en una chacra de las afueras de Montevideo donde pasó muchas necesidades, Pampín se lo llevó a San Fernando -cerca de El Tigre- y se ocupó de que no le faltara nada.

Allí falleció el 26 de agosto de 1978.

Francisco Ascaso


Integrante con Durruti, y su hermano Alejandro -entre otros- del grupo “Nosotros”. Miembro del Comité de Defensa de la CNT, (Central sindical anarquista) murió atacando el cuartel de las Atarazanas, el último bastión golpista en Barcelona, el 20 de julio de 1936.

Regina Aurucci


Esposa de Pardeiro, quedó viuda con cuatro hijos: Aníbal de doce años, Aidé Ilda (“Chichita”) de ocho años, Héctor de cuatro y Walter (“Coco”) de dos.

Vivió hasta los 93 años en Montevideo donde falleció el once de mayo de 1985. Sus cuatro hijos vivían en esta ciudad cuando el autor entrevistó a Aníbal Pardeiro.

Pedro Boadas Rivas


Fue detenido poco después de la fuga en Villa Ballester -Provincia de Buenos Aires- el día antes de su partida en un barco italiano que hacía escala en Montevideo.

Según la prensa de esos años, la pista para su detención en Argentina la habría dado Carlos Cunio Funes -el panadero que se había fugado con él y que cayó en manos policiales rápidamente. Pero esta es una versión no aceptada por los anarquistas. Por su propio testimonio, Boadas no tomaba ninguna precaución en sus habituales salidas, antes de ser capturado.

El 11 de febrero de 1932, intentó fugarse de la cárcel de Buenos Aires, pero finalmente fue extraditado a Uruguay y cumplió veinte años de penitenciaría.

Ese tiempo lo dedicó principalmente a la lectura. Vivió solo en su celda y casi sin ningún contacto con los presos comunes. Se había improvisado una candela utilizando chicharrones e hilo de algodón y leyó casi la totalidad de la biblioteca de la cárcel. Cada libro que recibía lo desarmaba y volvía a armar componiéndole la encuadernación. Asegura haber arreglado prácticamente todos los ejemplares que pertenecían al instituto de detención.

Salió de la cárcel en 1953, y en esto influyeron decididamente las gestiones de su hija Carmen que había venido especialmente a ocuparse de él.

A los pocos días de liberado le pidió a Rubens Barcos que le permitiera mudarse al Ateneo del Cerro y La Teja -en Francia y Chile- donde éste moraba.

Por varios meses convivió allí con Barcos “llenando el lugar con su alegría y optimismo”. Su anfitrión le consiguió un reparto de diarios y con esta ocupación comenzó a juntar el dinero necesario para traer de Europa a su esposa. La obsesión de haber abandonado a su compañera con dos hijas pequeñas por sus actividades políticas lo impelían a resarcirla por las dificultades pasadas. Finalmente un día su compañera desembarcó en Montevideo, y desde ese momento tuvo que dedicar muchas horas a su atención: la mujer estaba confinada a una silla de ruedas.

Se declaraba anarco sindicalista puro que desestimaba la necesidad de las organizaciones políticas. Se lo pudo ver durante los sesenta empujando la silla de ruedas en las madrugadas del Cerro, luego de haber seguido atentamente, con su esposa, un extenso debate en la Federación de la Carne.

En setiembre de 1971, José Wainer le hizo la entrevista para Marcha que hemos citado extensamente. Falleció en 1972.

Tomás Delis Borche


De los encausados por el asesinato del comisario, fue el que cumplió la pena más corta obteniendo la libertad anticipada en 1941.

Era un mestizo de tez oscura, del tipo criollo con pómulos salientes que le daban un aire del altiplano.

Familiarmente conocido como “El Indio”, participó en las reuniones preparatorias de los grupos fundadores de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU).

Sus compañeros lo recuerdan como alguien vehemente en las discusiones. Tanto él como su compañera -Gabriela- dejaron de frecuentar los ambientes anarquistas allá por la década del sesenta.

Agustín García Capdevila

Jaime Tadeo Peña


Según el informe enviado por la policía de Barcelona a las autoridades uruguayas -documento perteneciente al expediente judicial del caso Messina- Jaime Tadeo Peña era en verdad Jaime Navarro Pérez y Agustín García Capdevila era el nombre adoptado por Agustín Casanova García. El primero militaba en el sindicato del transporte y sobre el segundo no se especifica, aunque se remarcan sus detenciones y el trabajo conjunto en algunas acciones. Los datos los aporta Fernando O’Neill en el artículo “Catalanes de acción llegan al Uruguay” publicado por Solidaridad -5 de mayo de 1991- y extraído de su libro inédito “Anarquistas de acción en Montevideo (1927-1937)”.

Luego de la fuga se embarcaron como polizontes en un barco italiano con bandera y tripulación de Mussolini. Combatieron en la revolución española y con el triunfo de Franco, Capdevila se habría exilado en México. Nada más se conoce sobre sus destinos.

Álvaro Correa do Nascimento


Brasileño de nacimiento, se lo intentó comprometer con el asalto al pagador del Frigorífico Nacional. Más precisamente se lo acusaba de haber preparado todo el plan antes de viajar la noche anterior al asalto hacia Buenos Aires. No pudo probársele el cargo, pero sin embargo aceptó ser el autor de la muerte del ruso Ehazar Hagmar, cuyo cadáver apareció en las costas del Miguelete el 20 de febrero de 1932.

Correa do Nascimento presentó el caso como un crimen pasional y fue procesado por él. Las verdaderas razones del hecho no fueron esclarecidas satisfactoriamente.

El 3 de julio de 1934 apareció muerto en su celda de la Penitenciaría.

Según la versión de las autoridades de la cárcel, el 2 de julio se había negado a una inspección de la celda, atacó a los carceleros con un tenedor, fue reducido y colocado en celda de castigo. Allí intentando subirse a la reja habría caído recibiendo un golpe en la cabeza que se indicó como el causante de su muerte. Sin embargo la autopsia realizada por los doctores Rossemblat y Moreau dio como causa del deceso “torcedura de vértebra cervical”, aunque confirmaban la versión de las autoridades.

El director de la cárcel, José M. Estapé (médico psiquiatra) justificó el hecho afirmando que “era un desequilibrado mental”

En realidad, fue apaleado por sus carceleros hasta la muerte, según testimonio de varios detenidos en ese momento.

Buenaventura Durruti


Durruti fue, posiblemente, el más prestigioso dirigente anarquista en la revolución española. Integrante del grupo “Nosotros”, conducía el Comité de Defensa de la CNT (central sindical anarquista).

El 19 de noviembre de 1936, Durruti, que había ido con su brigada a la defensa de Madrid, “cometió la imprudencia de apearse del coche en un sitio que distaba 500 metros escasos del Hospital Clínico, cerca de donde algunos de sus hombres estaban apostados detrás de una caseta de vigilante nocturno. El enemigo disparó una ráfaga desde el Hospital que lo alcanzó… Murió a primera hora de la mañana siguiente, casi a la misma hora en que José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, que había sido juzgado en la prisión de Alicante, era sacado de su celda y ejecutado en el patio de la prisión”.

Rafael Egues


En 1931 estaba detenido por una acción contra una panadería de Camambú y Dionisio Coronel, donde en la confusión del incidente degolló a un niño. Como activista del sindicato de panaderos pretendía impedir la actividad de los rompehuelgas y en los forcejeos con un chiquilín que trabajaba contra las directivas del sindicato, lo hirió mortalmente.

Luego de su fuga por el túnel del Buen Trato, se fue de polizonte en un barco hacia España. Participó en la guerra civil española y con la derrota de la República fue detenido y condenado a perpetua.

En el 52 o 53 el gobierno español le otorga la libertad en razón de una grave enfermedad y viaja para morir en Uruguay.

A su llegada se le hizo una comida de recepción en su modesta casita de la calle Laureles casi Gobernador del Pino, en las inmediaciones del Cementerio de La Teja. En la reunión estaba invitado Boadas Rivas, cosa que desagradó a Egues pues mantenía el recuerdo de sus diferencias con el catalán.

Falleció poco después aún con el gusto amargo de aquel lamentable hecho en la panadería de La Teja.

Gino Gatti


A fines de 1932, Gatti junto a otros importantes “expropiadores”, planea un nuevo túnel. “Esta vez desde un departamento cercano a la Penitenciaría para liberar a Emilio Uriondo, detenido por haber colocado una bomba en la legación de Estados Unidos en Montevideo, y a otros anarquistas.

Va a ser todavía mejor concebido que el de la Carbonería del Buen Trato. Su extensión será de 58 metros, hasta el lavadero del penal. Pero al llegar a los 23 metros de túnel, el trabajo debe suspenderse: todos los hombres complotados están siendo perseguidos de cerca por la policía y, además, los medios escasean.”

En los primeros ocho meses de 1933 el comisario Fernández Bazán golpea definitivamente a los “expropiadores”.

Un día después del operativo en Rosario, donde cae Guidot, el 17 de marzo del 33, es detenido en Córdoba Gino Gatti.

En agosto de ese año es muerto el último “expropiador” en libertad, Juan del Piano, en las proximidades de la localidad de Firmat.

Ya no quedaba gente para planificar fugas desde afuera.

El 7 de octubre de 1933 los anarquistas que están en la cárcel de Caseros intentan una fuga desesperada. Gino Gatti está entre sus promotores. El intento fracasa y los intervinientes son trasladados a Ushuaia.

Allí, Gatti, en los primeros tiempos está totalmente aislado pero luego sus servicios técnicos como ingeniero mecánico son requeridos por la dirección de la cárcel. Con el agotamiento de la leña cercana se hace escaso el combustible y se planifica una usina, pero además los medios de transporte se paralizaban sin que se tuviera técnicos para reparados. El director de la cárcel le ofreció un pacto de mejoras individuales a cambio de su trabajo técnico. Gatti reclamó mejoramiento colectivo. Tácitamente la dirección aceptó el acuerdo aflojando en alguna medida sobre los pedidos. Junto a otros compañeros puso en funcionamiento una biblioteca que estaba abandonada. Entre otros proyectos se encontraba la construcción de un hospital, y con gente de confianza en esa actividad, logró desde allí, fugarse.

Bajo el gobierno de Perón fue indultado y siempre se mantuvo en relación con sus compañeros anarquistas.

Armando Guidot


Gatti concierta su participación -junto a Faccia Brutta- en la ejecución de Pardeiro.

Según un testimonio no confirmado, Guidot, luego del atentado al comisario, se habría ido de inmediato en un vuelo a Chile y desde allí volvió a Rosario de Santa Fe.

El 16 de marzo de 1933 fue detenido con Eliseo Rodríguez en una operación donde es muerto Pedro Espelocín, en la ciudad de Rosario, todos del grupo de Gino Gatti.

Florencio Santiago López


Fue uno de los presos comunes fugados con los catalanes y Moretti. Su detención se produjo muy poco después.

Había cumplido condena por homicidio desde 1909 a 1919. En 1927, en la colonia de alienados de Santa Lucía, mató a un enfermero y dos enfermos.

El 26 de noviembre de 1933, la prensa informaba que se había suicidado en la Penitenciaría.

Se lo encontró en su celda con una lima afilada clavada en el corazón.

Teótimo Maldonado


El pequeño jorobado fue liberado poco después del famoso manyamiento del Cuartel Centenario en junio de 1932. Era íntimo amigo de Domingo Aquino y lo visitó asiduamente durante los 21 años de detención.

En el año 1951, durante los acontecimientos de la gran huelga frigorífica que conmocionó la zona del Cerro y La Teja y que se recuerda con el nombre de “Paralelo 38”, Maldonado reaparece formando una comisión por los detenidos. Durante 1951 y 1952 se vuelve a relacionar con el movimiento anarquista a través de esa actividad de solidaridad con los presos. En ese momento vivía en La Teja. Luego de esos años su inquietud política volvió a sumirse en las sombras de una vida sin agitación.

Enrique Malvicini Bense

(ver Miguel Arcángel Roscigno)

José González Mintrosi


La sentencia que se le impuso fue de treinta años de penitenciaría por los mismos delitos que Aquino más la rapiña en perjuicio de Borggiano. Reconoció haber sido el que ultimó a Lecaldare.

Salió de la Penitenciaría en 1953 y poco después protagonizó un incidente con los padres de una joven, 20 años menor que él, con quien pretendía casarse.

Algunos años después volvió a su país, Chile, y durante unos cuantos años siguió escribiéndose con la madre de Fernando O’Neill.

Allí se le perdió el rastro y no se sabe que fue de su vida.

Antonio Salvador Moretti


Se suicidó a los 24 años de edad, al ser copada la casa de J. J. Rousseau el 9 de noviembre de 1928.

Vicente Salvador Moretti


Estuvo detenido hasta 1951. En la cárcel era conocido como un hombre duro y también de alguna manera autoritario.

Sufrió de úlcera gástrica y fue operado de esa dolencia durante la detención.

En prisión desarrolló un interés especial por los pájaros. En su celda, criaba sin jaulas gorriones y canarios. Tenía una destreza muy especial para lograr que los gorriones le tomaran confianza.

Cuando salió en libertad viajó para instalarse en Argentina junto a los familiares que allí le quedaban.

Siguió manteniendo relaciones fraternales con algunos viejos compañeros anarquistas, en especial con Uriondo, pero totalmente alejado de cualquier actividad política o social.

Luis Palermo


Chofer de Pardeiro durante dos años, quince días antes del atentado pasó a las órdenes del Inspector Suárez.

Convivió con Edgardo Gariboni en una casa de Caraguatay y Cufré luego de la muerte del comisario.

Bajo la dictadura de Terra, pasó en comisión a presidencia. Fue chofer de Gabriel Terra y de Luis Batlle Berres.

Jubilado, fue a vivir en una modesta casa en la calle Marsella casi Garibaldi.

Nacido en 1909, aún se lo podía encontrar sentado en el pequeño patiecito del frente de su casa, con la mirada insondable dirigida aparentemente hacia la plaza del Hospital Español cuando se publicó la primera edición de esta obra.

José María Paz o Agustín Díaz Alcalde

(“El Capitán”)


Por tener pendiente un procesamiento en la ciudad de Córdoba, cuando cumplió su pena en Montevideo, el 31 de diciembre de 1936, fue enviado a esa ciudad.

Este acontecimiento lo salvó de ser “fondeado” en el Río de la Plata, como les pasó a los otros tres constructores del túnel.

Paz será liberado de una comisaría a “punta de pistola” y con otra identidad se instalará con una hostería en la Provincia de Córdoba.

Estuvo algunos años relacionado epistolarmente con la madre de O’Neill, incluso esta lo visitó cuando desarrollaba su nueva ocupación.

“El Capitán” habría fallecido en la década del sesenta.

Argentino Pesce


Tiempo después del atentado se jubiló y se instaló con una representación de cosméticos y armazones de lentes de la firma “Simón Collar” en la calle Paysandú y Minas.

Casado con Carlota Mainero no tuvo hijos.

Cuando Aníbal Pardeiro trabajaba en Radio Carve, frecuentemente se cruzaba con él en la puerta de la emisora.

“Para mí ese encuentro era traumático. Sabía muy bien por qué había perdido el brazo. Mi intención era pararlo y hablarle. En cierta forma existía una relación entre mi familia y ese hombre que habían confundido con mi padre. Sin embargo nunca pude decidirme a conversar con él.”

Pesce falleció a principios de la década del 80.

Germinal Regueira


Chofer de taxi, se le imputó haber conducido el automóvil que sirvió de apoyo para el atentado al comisario.

Habría actuado como chofer en el asalto al Cambio Sanssone. Se lo consideraba como un dirigente en ese atraco que costó la vida de Lecaldare.

Detenido en la penitenciaría, su director informó sobre su suicidio.

Según el informe oficial “se arrojó a un patio de la cárcel desde respetable altura.”

Miguel Ángel Roscigno


Fue siempre nombrado por la prensa como Roscigna, sin embargo su apellido era Roscigno.

El cronista policial de El Nacional que relata el encuentro del comisario general Nogués y Roscigno en la casa de Dassori el 26 de marzo de 1931, presenció el siguiente diálogo:

– ¿Quién es usted?

– Miguel Arcángel Roscigno

– Será Roscigna

– No, Roscigno.

La prueba más concluyente de que el apellido de Miguel Arcángel terminaba en o y no en a, la obtuvimos de su sobrina nieta, descendiente de una de las hermanas de Roscigno, la que se quedó a vivir en Montevideo. La otra hermana residió siempre en Buenos Aires.

Roscigno, Malvicini, Vázquez Paredes y Paz, constructores del túnel de la carbonería junto a Gino Gatti, fueron procesados por esta acción y estuvieron detenidos en Montevideo hasta el 31 de diciembre de 1936.

Inmediatamente a su detención las autoridades argentinas habían reclamado su extradición y volvieron a solicitarla al cumplimiento de la pena.

La justicia uruguaya sólo otorgó la extradición de Paz que tenía pendiente un procesamiento por falsificación en la ciudad de Córdoba.

Pero por gestiones del comisario Fernández Bazán se llegó a un acuerdo entre las dos policías. Por la Ley 9604, Roscigno, Malvicini y Vázquez fueron deportados hacia Argentina. En realidad, la policía uruguaya los entregó a una comisión policial argentina al mando del Jefe de Orden Social Morano que los custodió hasta Buenos Aires en el Vapor de la Carrera.

Mientras Paz fue enviado a Córdoba, los otros tres fueron conducidos al departamento central de policía. Cuando los jueces que intentaban encausarlos por el asalto al pagador del Rawson no consiguen instruirles el proceso, Bazán inicia una serie de traslados de los detenidos hasta que desaparecen sin dejar rastro.

Un oficial de Orden Social reconocerá luego a la Comisión Pro Presos que se les aplicó la “ley Bazán” -ejecutar a los detenidos que se consideraba “inrehabilitables”-y se los “fondeó” en el Río de la Plata.

Aurelio Rom


Cuñado de Antonio Salvador Moretti, fue detenido antes que pudiera concretar su fuga, luego de haber salido por el túnel hasta la carbonería.

Cuando salió en libertad tuvo una decisión desdichada. Abrió un boliche en la Aduana junto con un ex carcelero de la Penitenciaría, y desde ese momento se enemistó con sus amigos anarquistas.

Pedro Tufro


Estuvo encarcelado breve tiempo por haber alojado a González Mintrosi en su casa en los días previos a la detención. Se recibió de escribano y cuando se inició la guerra civil española en 1936, viajó hacia allí para participar a favor de los republicanos. Murió en España como combatiente.

Andrés Vázquez Paredes o Alcides López Gutiérrez (“Luis”)


Participa con Durruti en el asalto al Banco Provincia y con Roscigno al Hospital Rawson. Es uno de los que cavan el túnel de la carbonería del Buen Trato y es capturado el 26 de marzo en lo de Dassori. Desaparece, como Roscigno “sin dejar rastros”. (Véase Miguel Arcángel Roscigno).


* * *

La placa de mármol negro con los nombres de Pardeiro y Seluja, que lucía la pequeña construcción de ladrillos que recuerda el atentado y que se ubica en la plazuela de Monte Caseros y Bulevar Artigas, apareció partida a principios de 1991. Fue retirada y hasta hoy (1992] no ha sido restituida.


Montevideo, junio de 1992.


Después de publicada la primera edición de este libro, el monumento deteriorado fue sustituido por una pequeña construcción de cemento con una placa metálica con el mismo texto.


Montevideo, marzo de 2000.

Breve Cronología

1921, 19 de noviembre. Reintegro de Luis Pardeiro a la Policía.

1926, abril. La banda integrada por Buenaventura Durrutti,

Alejandro y Francisco Ascaso y Gregorio Jover Cortés regresa a Europa luego de los atracos al Banco de Chile en Santiago (11.07.25), de la Estación de Tranvías de las Heras (18.10.25), de la Estación del subterráneo Primera Junta (17.11.25) y del Banco Provincia en San Martín (enero 1926).

1927, 1º de octubre Asalto al Hospital Rawson por Miguel Arcángel Roscigno, Andrés Vázquez Paredes, Antonio Salvador y Vicente Salvador Moretti.

1928, 25 de octubre Asalto al cambio Messina por Agustín García Capdevila, Jaime Tadeo Peña, Pedro Boadas Rivas y los hermanos Moretti.

1928, 9 de noviembre Captura de los asaltantes del Cambio Messina en la calle Juan Jacobo Rousseau. Se suicida el menor de los Moretti.

1930, junio Luis Pardeiro es ascendido a comisario.

1930, setiembre Se inicia la construcción del túnel de la carbonería del Buen Trato por Gino Gatti y sus compañeros.

1931, 18 de marzo Fugan de la Penitenciaría, por el túnel de la carbonería del Buen Trato: Vicente S. Moretti, A. García Capdevila, J. Tadeo Peña, P. Boadas Rivas, F. López, E. Ruibal Pereyra, M. Riveiro Camoirano, C. Cunio Funes y R. Egues.

1931, 26 de marzo Detención en la casa de Roberto Dassori de M. A. Roscigno, V. S. Moretti, Enrique Malvicini, José María Paz, Andrés Vázquez Paredes. El comisario Pardeiro y Miguel Arcángel Roscigno se ven cara a cara y se produce el mentado "bofetón".

1931, 27 de mayo Una confusión con el comisario Pardeiro le cuesta el brazo a Argentino Pesce.

1931, 9 de noviembre Asalto al pagador del Frigorífico Nacional.

1931, 3 de diciembre Se procesa por el atraco al pagador del Frigorífico Nacional al ácrata Miguel Ramos García, al peruano Miguel Arcelles y al guarda José Giménez.

1932, 24 de febrero El comisario Luis Pardeiro es ultimado cuando va en coche hacia su casa.

1932, 27 de mayo Se encuentra el cadáver de R. Lecaldare, empleado del Cambio Sansone (Fortuna).

1932, 7 de junio La policía presenta a la prensa, en el Cuartel de la Plaza Artola, a los supuestos autores del asalto al pagador del Frigorífico Nacional, del atentado a Pesce, de la muerte de Pardeiro y del atraco al cambio Fortuna.

Testimonios

Recogidos por el autor

Barcos, Rubens 1990

Dotti, Ángel 1990

Fabbri, Luce 1990

Mechoso, Juan Carlos 1990

Mato, José María 1989

O'Neill, Femando 1990

Palermo, Luis 1990

Pampín, Solange 1991

Pampín, Raúl 1992

Pardeiro, Aníbal 1990

Pennino, Elena 1989

Riera, Laureano (hijo) 1990

Roverano, Osvaldo 1990

Suárez de Jerez, Lilián 1991


La información sobre la delación del Tano “Lala” Martorano me la brindó un veterano contrabandista ya retirado, que me pidió especialmente mantener su nombre en reserva.

Fuentes consultadas

Instituciones

Asociación Internacional de Radiodifusión

Archivo de la Suprema Corte de Justicia

Archivo del Palacio Legislativo – Cámara de Representantes

Archivo Judicial – Archivo General de la Nación

Archivo Nacional de la Imagen (SODRE)

Biblioteca del Palacio Legislativo

Biblioteca Nacional

Instituto Técnico Forense

Juzgado Letrado en lo Penal de 1er. Turno

Tribunal de Apelaciones en lo Penal

Museo de la Palabra (SODRE)


Materiales inéditos

“recuerdo de mi foja de servicios” Álbum de recortes de diario de las investigaciones en que intervino, hecho por Luis Pardeiro con la colaboración de su señora. Obtenido por atención del Sr. Aníbal Pardeiro.

“vivencias de un militante” de Leopoldo Sala. Copia mecanografiada de sus memorias, obtenida por atención de su hija, Lucía Sala de Touron.

Materiales especiales


La información sobre el Ferrocarril Uruguayo del Este, me la aportó el Prof. Antonio Mena Segarra.

La Sta. Graciela Da Costa, encargada de la hemeroteca del Archivo Nacional de la Imagen, me seleccionó las publicaciones necesarias para las referencias al cine que incluye la obra.

Diarios


El Debate, El Día, El Diario. El Diario del Plata, El Ideal. EL Plata, El Pueblo, Justicia, La Mañana, La Tribuna Popular.

Revistas


Cine Radio Actualidad, U Revista: Semanario Uruguayo de Actividades, Revista de Policía, Mundo Uruguayo, Semanal Film.

Periódicos


La Campana, La Rebelión, Marcha, Solidaridad.

Otras Publicaciones


Almanaque Bayer 1932; Almanaque Carrau y Cía. 1932; Almanaque de “El Siglo” y Guía Nacional 1931,1932, 1936; Cronología de Montevideo en los 250 años de su Proceso Fundacional, Montevideo, Biblioteca del Palacio Legislativo, 1976, 2 vols.; Cronología de Montevideo 1724 – 1979, IMM, Servicio de Prensa Difusión y Comunicaciones, Noviembre de 1990; El Libro del Centenario del Uruguay 1825 – 1925, Editores Agencia Publicidad Capurro y Cía.; Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, Buenos Aires, 1 al 12 de junio de 1929, Debates, Editado por el Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista; Una información urgente sobre la Historia de Montevideo, Suplemento de El País, Octubre de 1976.

Bibliografía

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Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo 1981.

Chávez, Fermín. Historia del País de los Argentinos. Buenos Aires, Ediciones Theoría,

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Fraser, Ronald. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la Guerra Civil Española, 2 vols., Barcelona, Editorial Crítica, Grupo Editorial Grijalbo, 1979.

Halperin Donghi, Tulio. Historia Contemporánea de América Latina. Alianza Editorial, Madrid, undécima edición, 1985.

Humbert-Droz, Jules. De Lénine a Staline. Editions de la Baconnière, Neuchatel, Suisse, 1971.

Jacob, Raúl. El Uruguay de Terra 1931-1938. Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1985.

Martínez Lamas, Julio. Riqueza y pobreza del Uruguay. Montevideo, 1930.

Paris de Oddone, Faraone y Oddone, Cronología Comparada de la Historia del Uruguay

(1830-1945). Universidad de la República, Dto. de Publicaciones, Montevideo, 1966

Real de Azúa, Carlos. Montevideo. El peso de un destino. Montevideo, Ediciones del

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Riers, Laureano. Memorias de un luchador social. Ed. del autor, Buenos Aires, 1979.

Tieffenberg, David. Luchas Sociales en Argentina, Buenos Aires, Editorial Aldaba, 1970.

Welker, Juan Carlos. José Serrato, un ejemplo, Barreiro y Ramos, Montevideo, 1944.


***


[1] Juan Luis Berterretche (1941) ha incursionado por primera vez en investigaciones históricas, ligadas al estudio de la identidad nacional. Publicó ensayos económicos; en colaboración con E. Paroli, Prolongar la agonía (edición clandestina, 1980, Montevideo) y en colaboración con A. Gili, La dictadura financiera (edición clandestina, 1983, Montevideo). Durante varios años se dedicó a investigar la actividad de las organizaciones políticas y sindicales internacionales, en Uruguay, de 1920 a 1930. Actualmente tiene sin publicar una novela y una colección cuentos.

[2] Entrevista a Elena Pennino.

[3] Entrevista a Aníbal Pardeiro.

[4] Diario de la Cámara de Senadores, 3ra. Reunión Plenaria, 24 de febrero de 1932.

[5] Entrevista a Elena Peninno.

[6] Entrevista a Aníbal Pardeiro.

[7] El Libro del Centenario del Uruguay 1825-1925. Editores Agencia Publicidad Capurro y Cía.

[8] Entrevista a Aníbal Pardeiro.

[9] Crónica del partido Uruguay-Alemania en las Olimpíadas de Ámsterdam firmada por Arturo L. Mació y publicada por Mundo Uruguayo N° 601, Julio de 1930, p. 200-201.

[10] Testimonio de Boadas Rivas en un reportaje hecho por José Wainer en Marcha, Setiembre de 1971, p. 10, 11, 20.

[11] Entrevista a Aníbal Pardeiro.

[12] De Lenine a Staline, Humbert-Droz, Jules; Editions de la Baconnière, Neuchatel, Suisse, 1971

[13] Entrevista a Luce Fabbri.

[14] El Libro del Centenario del Uruguay 1825-1925. Editores Agencia Publicidad Capurro y Cía.

[15] Entrevista al chofer Luis Palermo.

[16] El texto del reportaje a los constructores del túnel salió en El Día, 31 de Marzo de 1931, p.7.

[17] Riera, Laureano, Memorias, Buenos Aires, 1979.

[18] Testimonio de Boadas Rivas, ibid.

[19] Declaraciones de Edgardo Gariboni para El Ideal, 27 de febrero de 1932, p.8.

[20] Entrevista a Aníbal Pardeiro.

[21] Ídem.

[22] El Ideal, 25 de Febrero de 1932, p. l.

[23] Debate en Diputados sobre el asesinato de Pardeiro, Diario de Sesiones, de la Cámara de Representantes del 25 de Febrero de 1932.

[24] Riera, Laureano, Memorias, Buenos Aires, 1979.

[25] Entrevista a Luce Fabbri.

[26] Debate sobre investigación de la Aduana, Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores del 2 de Marzo de 1932

[27] Entrevista a José Pascasio Casas Rodríguez, El Diario, Suplemento del Domingo, 12 de Junio de 1977.

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