Querida mamá:
Nos preocupa su ausencia. Germaine está convencida de que algo le ha ocurrido y yo rezo para que se equivoque.
Tenía que haber llegado a principios de mes. Todos sus efectos personales están aquí y los muebles más grandes en un guardamuebles.
Laurent ha oído hablar de una casita muy linda cerca del río, a dos pasos de la nuestra y aun precio asequible, donde pensamos que se encontraría cómoda. Me dice que le gustará saber que no es húmeda. Por supuesto, hay suficiente espacio para Germaine. Una anciana encantadora que conocemos vive al lado. Ahora bien, si prefiere quedarse con nosotros, evidentemente es posible. Los niños se portan bien y esperan con impaciencia su estancia entre nosotros. Clémence toca el piano magníficamente y Léon aprende a leer.
Tenga a bien hacernos llegar los más amplios detalles sobre su llegada. No entendemos dónde puede estar.
Mi marido está convencido de que es más sano para usted abandonar el faubourg Saint-Germain y que nos permita ocuparnos de usted. A su edad, después de todo tiene casi sesenta años, es lo único que puede hacer. No debe seguir viviendo en el pasado ni dejarse embargar por la pena.
Esperamos sus noticias con impaciencia. Su hija,
Violette