Bussy-le-Repos, 6 de julio de 1847
Mamaíta:
Los echo mucho de menos, a usted, a Violette y a papá. Pero estoy pasando unos días maravillosos con Adéle y su familia, en Bussy. Así que no se preocupe. Echo en falta la casa. Aquí se está muy bien. Hace mucho calor. Ayer nos bañamos en un estanque. No es muy profundo y me subí a los hombros del hermano mayor de Adéle, que estaba lleno de barro. La madre de Adéle hace escalopes. Como tanto que a veces me duele la tripa. Por las noches, cuando me acuesto, es cuando más la echo en falta. La madre de Adéle me da un beso, pero no es tan guapa como usted, no tiene la piel tan suave, ni el perfume de mamá. Se lo ruego, escríbame otra carta porque las cartas tardan mucho tiempo en llegar. El padre de Adéle no es divertido como papá. Pero sí que es simpático. Fuma en pipa y me echa el humo a la cara. Tiene un perro blanco muy grande; al principio me daba miedo, porque me saltaba encima, pero es que es así como saluda. Se llama Prince. Podríamos tener nosotros también un perro. También hay una gata que se llama Mélusine, pero cuando la acaricio me bufa. Me esfuerzo por escribir esta carta lo mejor posible. El hermano de Adéle me corrige las faltas; es un chico estupendo, quiero ser como él cuando sea mayor, tiene diez años más que yo. Anoche Adéle montó un espectáculo, había una araña en su cama, una araña horrible y gorda; mamá, por favor, mire mi cama y vigile para que no haya arañas. La echo de menos y la quiero; dígales a papá y a mi hermana que los quiero.
Su hijo,
Baptiste Bazelet