Capítulo 20

Hasta su escritura me hace rechinar los dientes por lo dura e implacable que es. ¿Qué haré? Debo de tener un aspecto perplejo porque Gilbert me pregunta qué es lo que no marcha bien. Le explico de quién es la carta y lo que quiere Violette. Él se encoge de hombros.

– Señora Rose, respóndale. Dígale que está en casa de unos amigos. Que se tomará algún tiempo antes de ir a verla. Gane tiempo.

– ¿Y cómo conseguiré que le llegue la carta? -pregunto.

De nuevo hace un gesto de despreocupación con los hombros.

– La llevaré a correos.

Me dirige una sonrisa paternal, luciendo sus dientes horribles.

Así que he ido a buscar una hoja de papel, luego me he sentado y he escrito a mi hija la siguiente carta.

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