9. ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR

En nuestro estudio del fruto del Espíritu vimos: el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la amabilidad y la bondad. En este capítulo, consideraremos la cualidad de la fidelidad. Quizá se estará diciendo: «No estoy seguro de poder agregar algo más. Todavía no domino la paciencia.» No se desespere. Recuerde, es el fruto del Espíritu, en singular. Todas estas nueve cualidades están interrelacionadas y se desarrollan juntas.

Fidelidad. ¿Se puede contar con usted? Fidelidad no es una palabra que oímos con mucha frecuencia en estos días. Por lo general, es una palabra que reservamos para las fiestas de retiro. Después de veinticinco años de servicio fiel, usted obtiene un reloj de oro. Cuando la mayoría de nosotros piensa en la palabra fidelidad, pensamos en cosas viejas. Mi perro puede ser viejo y feo, pero es fiel. Mi carro puede ser viejo y feo, pero es fiel.

Pero, ¿qué significa ser fiel? Quiere decir ser confiable. Quiere decir digno de confianza, leal, consistente. La fidelidad es una cualidad poco común. La Biblia dice: «¿Pero quién puede hallar a alguien digno de confianza?» (Proverbios 20:6.) No es muy fácil encontrar a alguien en quien realmente se pueda confiar. La Biblia Dios Habla Hoy traduce Proverbios 20:6 de esta manera: «Hay muchos que presumen de leales, pero no se halla a nadie en quien se pueda confiar.» Como pastor, aprendí que no todo el que se brinda de voluntario para servir en verdad lo hace.

¿Por qué la fidelidad es tan importante en la vida cristiana? En primer lugar, debemos ser fieles porque Dios es fiel. El Salmo 33:4 dice: «Fieles son todas sus obras.» Dios quiere que aprendamos a ser fieles pues desea que seamos como él.

Además, la fidelidad hace que la vida sea mucho más fácil. La infidelidad es la causa de muchos problemas en la vida. Proverbios 25:19 dice: «Confiar en gente desleal en momentos de angustia es como tener un diente careado o una pierna quebrada.» ¿Sabe lo que está diciendo el escritor? Está diciendo que las personas en las que no se puede confiar son como un serio dolor de muelas. Son como un pie cojo. Usted sabe qué se siente cuando se tiene un juanete o un callo en un pie. Dolor. Cuando depende de una persona que no es de fiar, nunca puede descansar por completo. Siempre estará preocupado preguntándose: «¿Me volverá a defraudar o esta vez cumplirá?» Trabajar con este tipo de personas es extremadamente frustrante.

En nuestras actividades diarias, todos buscamos fidelidad en otros. Queremos que el repartidor de periódicos sea confiable. Queremos que el cartero sea confiable. Cuando envío una carta, dependo del servicio postal que la lleve a su destino. Deseo que la comida de mi restaurante favorito sea consistente semana tras semana.

El géiser -surtidor de agua caliente- más famoso en América es el Viejo y Fiel en el Parque Nacional Yellowstone. El Viejo y Fiel no es el géiser más grande en América. Ni tampoco es el más poderoso. ¡Lo que lo hace famoso es su fidelidad! Trabaja como un reloj. Es confiable. La gente aprecia la fidelidad, hasta de un géiser. Déjeme preguntarle, ¿quién puede confiar en usted? ¿Tiene una reputación de ser confiable? ¿Alguien que lo conozca bien arriesgaría su vida basándose en su fidelidad? Pocas cosas son más importantes que la fidelidad. Usted puede ser talentoso, educado y creativo, pero si no es confiable, sus talentos no valen mucho. Alguien ha dicho: «La mayor cualidad es ser confiable.»

Otra razón por la que debemos ser confiables es porque Dios premia la fidelidad. En la parábola de los talentos que aparece en Mateo 25, Jesús dice que un día Dios nos va a juzgar. Pero en este juicio no se evaluará nuestra habilidad o buenas intenciones. Dios va a juzgarnos y premiarnos de acuerdo a nuestra fidelidad. La Biblia dice que un hombre fiel será ricamente bendecido. Así que si quiere que lo premien en la gloria, debe aprender a ser una persona en la que se pueda confiar.

Dios quiere que seamos fieles en nuestras relaciones y con nuestros recursos. Permítame sugerirle ocho características de la fidelidad. Las pondré como imperativos, como cosas que debe hacer para desarrollar la cualidad de la fidelidad en su vida.


Cumpla sus promesas

Proverbios 25:14 dice: «Nubes y viento, y nada de lluvia, es quien presume de dar y nunca da nada.» ¿Conoce a personas así? Hacen promesas, pero nunca las cumplen. Tal vez digan: «Tengo el propósito de hacerlo», pero nunca lo hacen.

Tenga cuidado con las promesas que hace. ¿Alguna vez le dijo a alguien que lo llamará más tarde y no lo hace? ¿Alguna vez dijo: «Ya envié el cheque por correo» antes de enviarlo? ¿Alguna vez prometió orar por alguien y luego lo olvidó? Usted debe ser confiable cuando dice: «Pronto lo devolveré» o «Lo haremos luego». ¡Cumpla con su palabra!

Algunas veces como padre, en un momento de debilidad, hice promesas a mis hijos solo para quitármelos de encima. ¿Hizo esto alguna vez? Les prometo algo que ni siquiera registro en mi mente. Semanas después puede ser que no recuerde lo que dije, pero aprendí que mis hijos nunca lo olvidan. Nunca. Cuando digo: «Bueno, es posible, quizá, hagamos algo», ellos interpretan mis palabras como que definitivamente haremos algo. Comience a empacar. Usted debe cumplir sus promesas.

Proverbios 20:25 dice: «Trampa es consagrar algo sin pensarlo y más tarde reconsiderar lo prometido.» En otras palabras, siempre es más fácil meterse en un problema que salirse de él. ¿Conoce el principal problema en las relaciones entre padres e hijos? El resentimiento. Y la causa número uno del resentimiento es una promesa incumplida.

Eclesiastés 5:5 dice: «Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos.» Maridos, ¿qué promesas necesita cumplir? ¿Prometió llevar a su esposa de vacaciones, o prometió arreglar la llave de agua del fregadero o ayudar con un proyecto especial? ¿Qué de sus hijos? ¿Les prometió invertir más tiempo juntos o jugar pelota?

Cuando es confiable, no tiene que convencer a la gente de que lo es. No tiene que fanfarronear. No tiene que decir: «Te lo juro o que me caiga un rayo encima.» ¡No, solo dice que lo hará y entonces lo hace! Jesús dijo que su sí debe ser sí y su no debe ser no (véase Mateo 5:37). Al pasar del tiempo, su récord hablará por sí mismo. Otros se sentirán tranquilos porque pueden confiar en usted. Y Dios estará tomando notas en el cielo.


Honre su matrimonio

En una ceremonia nupcial la novia y el novio intercambian anillos como un símbolo de los votos que están tomando. Prometen ser fieles uno al otro por el resto de sus vidas. Fidelidad. No tiene que cometer adulterio para ser infiel. Todo lo que tiene que hacer es dejar que otra cosa tome prioridad sobre su matrimonio. Esto puede ser cualquier cosa: deportes, actividades de la comunidad, televisión o el trabajo. Algunas personas tienen una aventura amorosa con su trabajo. Pero la Biblia dice que si es casado, su relación con el cónyuge solo toma el segundo lugar en relación a Dios. Hebreos 13:4 dice: «Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal.» Haga un círculo alrededor de las palabras alta estima. Es decir, «respetar», «valorarlo» y «tomarlo en serio».

Si quiere desarrollar la cualidad de la fidelidad, honre su matrimonio. Esfuércese en esto. El capítulo del amor, 1 Corintios 13, dice que la persona a la que ama puede confiar en usted. ¿Qué significa esto? Quiere decir que ser amado y ser confiable van tomados de mano. El otro lado de la moneda dice que cuando no soy digno de confianza tampoco amo. La fidelidad es una decisión. No depende de lo que otros hacen. Usted se compromete, y a pesar de lo que haga su cónyuge, usted decide ser fiel a los votos que tomó ante Dios. Mantenga su promesa y honre su matrimonio.


Use sus talentos

En 1 Pedro 4:10 leemos: «Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas.» Ahora bien, es un hecho que Dios le dio algunas habilidades espirituales, algunos talentos, algunos dones. Hizo una inversión en usted, y quiere y espera una retribución por su inversión. Si no usa los talentos que le dieron, otra gente se sentirá defraudada pues no está contribuyendo con lo que Dios le capacitó para ofrecer.

Si quiere llegar a ser más fiel, use sus talentos. Tal vez diga: «Bueno, no soy tan talentoso como fulano y zutano. No puedo cantar como ella.» Que no pueda hacer algo espectacular, no lo excusa de hacer lo que pueda. La fidelidad no depende de lo que no tengo o no puedo hacer. La fidelidad depende de lo que hago con lo que tengo. No soy responsable de cantar a Dios si él no me dio ese don. Pero soy responsable de usar los dones y talentos que Dios me dio.

No todos podemos ser brillantes, pero todos podemos ser fieles. ¡Y la fidelidad es lo que cuenta para Dios! Así que cumpla sus promesas, honre su matrimonio y use sus talentos.


Aproveche al máximo su tiempo

El tiempo es algo que todos tenemos en común. Todos tenemos la misma cantidad de tiempo, ciento sesenta y ocho horas a la semana. Efesios 5:15 dice: «Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios.»

Hay tres cosas que se puede hacer con su tiempo. Lo puede gastar, lo puede desperdiciar, o lo puede invertir. El mejor uso del tiempo es invertirlo en algo que perdure. La fidelidad involucra la administración del tiempo.

Hay dos formas principales de perder el tiempo: el lamento y la preocupación. Cuando nos lamentamos por el pasado, perdemos una gran cantidad de tiempo mirando atrás y tratando de cambiar cosas que no podemos cambiar. Cuando nos preocupamos por el futuro, perdemos tiempo preocupándonos por hechos que tal vez nunca sucederán. Como resultado, perdemos el tiempo y la energía provista para el día. Para llegar a ser una persona más confiable, usted tendrá que dejar lo que llamo el pensamiento del cuando y entonces. «Cuando los niños comiencen en la escuela… cuando los niños terminen la escuela… cuando los nietos comiencen… cuando me retire… cuando paguemos todas las cuentas… podré servir al Señor.» Dios dice que seamos fieles ahora.

Déjeme decirle algo para aliviar ese sentido de culpabilidad: Dios entiende su horario. Lo entiende bien. Lo entiende mejor que usted mismo. Entonces, ¿qué debe hacer? Háblele acerca de esto. Diga: «Dios, dime qué debo eliminar. Dime qué debo agregar.» Cuando quema la vela por los dos extremos, no es tan brillante como piensa que es. Es probable que necesite eliminar algunas cosas. Y tal vez necesite agregar otras. Dios lo puede ayudar a tomar estas decisiones.

Así que aproveche al máximo su tiempo. Es parte de ser confiable.


Apoye a sus amigos

Cultivar la lealtad personal es otra forma de desarrollar su fidelidad. Una persona fiel apoya a sus amigos. Proverbios 17:17 dice: «En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano.» Los amigos verdaderos son firmes y dignos de confianza. Se puede contar con ellos en medio de la crisis. Cuando los tiempos se ponen difíciles, un amigo verdadero no te juzga; te acompaña hasta el final. ¿A quién es usted leal? ¿Quién puede confiar en usted? ¿Ellos lo saben?

Hace unos cuantos años, el pastor asociado de la iglesia en la que sirvo me invitó a almorzar, y mientras nos sentábamos, me dijo: «Solo quiero decirte algo. No importa lo que pase, siempre seré tu amigo.» Una lealtad como esa es un tesoro de gran valor. Es imposible ponerle precio.

Si le pido que escriba una carta a cinco personas en quien sabe que puede confiar, ¿a quién le escribiría? ¿Qué pasa si lo hago al revés? ¿Quién le escribirá a usted para decirle: «Sé que puedo confiar en ti si las cosas se ponen difíciles»? Apoye a sus amigos.


Administre su dinero

Si quiere desarrollar el fruto de la fidelidad, debe aprender a administrar su dinero. Dios le dio recursos, y la Biblia dice que la forma en que administre el dinero es una prueba de su fidelidad a él. Jesús dice: «Por eso, si ustedes no han sido honrados en el uso de las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas?» (Lucas 16:11.) ¡Asombroso! ¡Dios dice que si no es fiel con sus posesiones materiales, él no le confiará recursos espirituales! Así que necesita preguntarse: «¿Estoy dando mis diezmos fielmente al Señor? ¿Pago mis deudas a tiempo? Cuando comparo lo que ofrendo con lo que gasto y lo que gasto con lo que ahorro, ¿está balanceada mi vida? ¿Soy un sabio administrador del dinero que Dios me da? La verdad es que la forma en que maneje sus finanzas determinará en gran manera lo que Dios puede hacer por su vida. ¡Eso es lo que Dios dice! Si Dios no puede confiar en usted con los bienes terrenales, tampoco le confiará los bienes espirituales.

Ahora, ¿qué quiere decir ser fiel con sus finanzas? Específicamente, ¿qué significa ser fiel al dar? 1 Corintios 16:2 dice: «El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos, para que no se tengan que hacer colectas cuando yo vaya.» Ese versículo define qué significa ser un dador fiel. Dice tres cosas.

Primero, debemos dar con regularidad. Debemos dar cada semana, cada domingo. Una persona que ofrenda fielmente es sistemática, no esporádica. No dice: «Ah, hoy me siento bien. Voy a darle una propina a Dios. Toma, Señor.» Antes pensaba que la ofrenda más espiritual ocurría cuando una persona era conmovida impulsivamente para dar. No es cierto. Dios dice que el ofrendar debe ser constante, todos los domingos, ya sea que lo sintamos o no. Este principio se relaciona con el segundo aspecto de la ofrenda fiel.

Dios dice que su ofrenda debe planificarse. Debe planificar en oración y separar algo de lo que ganó. Si está casado, debe sentarse con su cónyuge y acordar la cantidad que cree que Dios quiere que dé cada semana. Si no lo planifica, no será constante. Recuerde, Dios está buscando fidelidad.

Mi esposa y yo mantenemos una cuenta para los diezmos. Descubrimos que la única manera de ser fieles con nuestras ofrendas es mantener un récord de esto. Por esta razón tenemos una cuenta de diezmo en nuestro libro de cuentas. Es la cuenta número uno. Antes de pagar cualquier cuenta, devolvemos nuestro diezmo al Señor. El libro de cuentas nos ayuda a ser fieles.

Por último, la ofrenda fiel es proporcional; es un porcentaje de sus ingresos. La cantidad que debe dar depende de cuánto el Señor le ayudó a ganar. A esto es lo que se refiere el diezmo. El diezmo significa diez por ciento. Dar el diez por ciento debe ser el mínimo, el punto de inicio. Si Dios lo bendijo ricamente con sus finanzas, a usted le será posible dar mucho más que el diez por ciento. Debemos devolver a Dios un porcentaje de lo que él nos permite ganar.

Entonces, mantenga sus promesas, honre su matrimonio, use sus talentos, aproveche al máximo su tiempo, apoye a sus amigos, y administre su dinero. Estas son formas prácticas para llegar a ser más confiables.


Dé el máximo en su trabajo

Si fuera el responsable de contratar personal, ¿qué características buscaría? De seguro una de las cosas que buscaría sería fidelidad. Desde que soy pastor, creo que lleno un formulario de referencia para alguien prácticamente cada semana. Y no recuerdo haber visto uno de estos formularios que no mencione la fidelidad, confiabilidad, puntualidad o consistencia. Todos los patronos, universidades y agencias de misiones quieren saber acerca de la fidelidad de la persona en los hábitos de trabajo.

¿Cómo su trabajo puede afectar su fidelidad? Jesús dijo: «El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho» (Lucas 16:10). Así que su fidelidad es afectada por cómo usted maneja las pequeñas cosas de la vida. Es más, la vida se compone de pequeñas cosas, así que si no es fiel en las pequeñas cosas, tampoco lo será en las grandes. Lo mismo aplica al desarrollo espiritual. Las pequeñas cosas, como el tener un momento de devoción y oración, producen grandes resultados. El éxito es el resultado de ser fiel en las pequeñas cosas que otras personas descuidan.

¿Tiene un cúmulo de culpas en el trabajo? La mayoría de las personas lo tienen. Es ese pequeño montón de cosas que todavía no ha hecho. La fidelidad incluye la forma en que maneja su montón de culpa. Tal vez no signifique mucho para usted que alguien le escriba una carta, pero quien la escribe, espera una respuesta. Su mundo puede depender de esto. ¿Cómo maneja las pequeñas cosas de la vida?

La fidelidad también se afecta por la forma en que maneja lo que no le pertenece. Jesús dijo: «Y si con lo ajeno no han sido honrados, ¿quién les dará a ustedes lo que les pertenece?» (Lucas 16:12.) Cuando estoy en el trabajo, ¿soy confiable con los suministros como si fuera yo quien los pagara? Si el negocio fuera mío, ¿tomaría recesos adicionales? Si alquilo una cortadora de césped, ¿la cuido como si fuera mía? ¿Me gustaría comprar el carro alquilado del que abusé durante una semana? ¿Cómo cuida las cosas que no son suyas? Dios dice que esa es una prueba de fidelidad.

¿Ve lo práctico que es esto? La fidelidad es importante en diferentes esferas de nuestra vida. Por eso Dios dijo que a usted lo van a premiar por su fidelidad. Esfuércese en su trabajo. La Biblia dice: «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo» (Colosenses 3:23). Los cristianos deben tener la reputación de ser las personas más confiables en el trabajo. ¡Siempre están conscientes de quién es su verdadero jefe!


Comprométase con una iglesia

La octava manera para desarrollar la fidelidad es comprometerse con un cuerpo de creyentes local y específico. Romanos 12:5 dice: «También nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.» Cada creyente pertenece a todos los demás en el cuerpo de Cristo. Por eso la iglesia local es tan importante.

La Biblia dice que los cristianos están comprometidos en una guerra espiritual (Efesios 6:10-18). Las palabras usadas en la Biblia para describir la vida cristiana están en términos de guerra: pelear, conquistar, esforzarse, batalla, vencer, victoria. Y los cristianos son como soldados (2 Timoteo 2:3). El apóstol Pablo nos dice «pónganse toda la armadura de Dios» (Efesios 6:11). Usted está en una batalla espiritual, lo sepa o no, y necesita apoyo y refuerzo. Cuando se convirtió en cristiano, firmó para pertenecer al ejército de Dios.

Ahora suponga que voy a una oficina de reclutamiento y digo que quiero unirme al ejército. Ellos me dicen: «Magnífico, firme aquí en la línea.» Entonces les digo: «Bueno, espere un minuto. Quiero pertenecer al ejército, pero tengo una condición. No quiero comprometerme con ningún pelotón en específico. Quiero tener la libertad de ir flotando de pelotón en pelotón. Seré parte del ejército, pero no quiero comprometerme con ningún grupo específico de soldados. Si la batalla se pone un poco caliente en un área, me iré a otra área y me uniré a otro pelotón. Y si no me gusta el líder del pelotón, me uniré a otro pelotón.» ¿Le gustaría tener a alguien así peleando de su lado en la trinchera? ¡Desde luego que no! Sin embargo, así es como muchos cristianos se relacionan hoy al ejército de Dios. Van flotando de iglesia en iglesia con poco o ningún compromiso hacia un grupo específico de cristianos. Mientras se pelea la batalla, ellos están ausentes sin autorización.

Cuando aceptó a Cristo como su Salvador, se comprometió con Jesucristo. Ahora puede ser parte del cuerpo local de creyentes al comprometerse con ellos. Eso es lo que significa la «membresía a la iglesia». Es comprometerse con otros cristianos. Es la decisión de ser participante y no un mero espectador. Usted deja de ser un consumidor y se convierte en un contribuyente.

Después de viajar por muchos lugares en el extranjero, descubrí que los creyentes «flotantes» son un fenómeno único de Estados Unidos. En ninguna otra parte del mundo encontrará personas que se llamen creyentes sin estar comprometidas con una congregación local.

Me gusta lo que dijo mi esposa cuando alguien le preguntó cuál era la diferencia entre asistir a la iglesia y convertirse en miembro de esta. Ella dijo: «Es como la diferencia entre casarse o solo vivir juntos. La diferencia es el compromiso.»

¿Quién puede confiar en usted? ¿Puede alguien confiar en usted? No existe tal cosa como un cristiano «llanero solitario». La palabra griega koinonia, usada en la Biblia como «compañerismo», significa estar tan comprometidos a los demás como lo estamos con Jesucristo. Jesús dijo: «De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros» (Juan 13:35). Una forma en la que el amor se expresa es en la fidelidad a otros.

Ya sea cumpliendo sus promesas, honrando su matrimonio, comprometiéndose con su iglesia, esforzándose en su trabajo o siendo leal a sus amigos, Dios honrará su fidelidad. ¿Por qué? Porque él quiere que seamos más y más como Jesucristo, quien fue fiel hasta la muerte.

Usted no puede sobreestimar la importancia de la fidelidad. Jesús narró la parábola del amo que se fue y dejó encargado a sus siervos. Cuando volvió, premió a los siervos, no por sus habilidades, o sus conocimientos, o sus buenas intenciones, sino por su fidelidad. Jesús nos dejó a usted y a mí encargados de sus negocios aquí en la tierra, y un día él volverá. Cuando regrese, ¿nos encontrará fieles?

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