4. LA ELECCIÓN: ¡REGOCÍJESE!

Todo el mundo quiere ser feliz. Si le pregunta a la gente cuál es su ambición número uno en la vida, la mayoría le dirá: «Quiero ser feliz.» En el Condado Orange de California, donde vivo, ser feliz es un serio negocio. Quiero decir, trabajamos por esto. No hay lugar como este en la nación. Tenemos esta idea de que siempre debemos estar felices. Debo actuar, hablar y oler felizmente. Sin duda, debo verme feliz. Y si no lo estoy, debo fingirlo. Ponerse una máscara. Recuerde, se supone que debe pasarlo bien.

Siempre crea tensión tener que aparentar felicidad. Veo mucha más gente fingiendo felicidad que viviendo la realidad. El asunto es que no se pueden calificar todos los días con un «perfecto diez». No todo resulta de acuerdo a lo planificado. Algunos días son desastrosos. Seamos sinceros al respecto.


Es un mal día cuando…

Sabe que va a ser un mal día cuando llama a su servicio de mensajes y le dicen que no es asunto suyo. Sabe que va a ser un mal día cuando de repente la bocina del auto no funciona y está trabado detrás de una pandilla de motociclistas en la autopista. Sabe que va a ser un mal día cuando hunde sus dientes en un suculento bistec y se le quedan allí.

Es fácil ser feliz cuando todo anda de acuerdo a los planes. ¿Pero qué del resto de la vida? ¿Solo somos felices cuando las cosas salen a nuestro modo? Si es así, va ser un infeliz la mayor parte de su vida.

¿Cómo se puede ser positivo en un mundo negativo? ¿Cómo podemos mantenernos optimistas cuando todo está desbaratándose? Aquí es cuando llega la alegría. Gálatas 5:22 declara: «El fruto del Espíritu es… alegría.» Y Filipenses 4:4 nos recuerda: «Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!»

La felicidad depende de lo que sucede. «Hoy estoy contento porque las cosas salieron bien.»

El gozo es diferente. Es más profundo. El gozo es una actitud, una elección. El gozo es una función interior. No depende de las circunstancias. Es su elección el regocijarse. Esta es la verdad básica de este capítulo. Usted puede elegir, no importa cuáles sean las circunstancias, estar gozoso.

El gozo es lo que hace que disfrutemos la vida. Cuando aprendamos a elegir el gozo, la vida será mucho más plena. Como cristianos, podemos ser la gente más positiva del mundo. ¿Por qué? Romanos 5 nos da tres razones.


Tenemos esperanza

Romanos 5 comienza con estas palabras: «En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios» (v. 1-2). Pablo continúa explicando que el resultado de experimentar la gracia de Dios es que «nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios» (v. 2). Para un cristiano, ninguna situación es del todo desesperada.

Se dijo que una persona puede vivir cuarenta días sin comida, tres días sin agua, ocho minutos sin aire, pero ni un minuto sin esperanza. Tenemos que tener esperanza. Unos investigadores de la Universidad Cornell, estudiaron a veinticinco mil prisioneros de guerra de la Segunda Guerra Mundial. Su conclusión fue que una persona puede soportar casi cualquier cosa si tiene esperanza.

Muchas personas tienen esperanza, pero no la cimentan en nada sólido. Es una esperanza artificial, autoinflada. Y muchas personas basan su esperanza en cosas equivocadas: el mercado de valores, su buena apariencia, un gran sueldo, un buen trabajo, una buena familia. Sin embargo, todas estas cosas son temporales y pueden desaparecer. Al desaparecer, también se va la esperanza. Y el gozo, la verdadera felicidad, es imposible sin esperanza.

Pero los cristianos tienen una razón para estar positivos. Podemos regocijarnos porque nos regocijamos en la esperanza. En Romanos 12:12 Pablo nos recuerda: «Alégrense en la esperanza.» Pablo está hablando acerca de nuestra esperanza en Cristo. La esperanza que tenemos en Cristo es la primera razón por la cual regocijarnos, incluso en situaciones difíciles.


Dios tiene un propósito

Además, podemos regocijarnos porque Dios tiene un propósito en cada situación. Romanos 5:3 dice: «Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia.» La palabra griega traducida aquí como «sufrimiento» significa angustia, y se refiere a cualquier cosa que nos presiona. A menudo se traduce como pruebas, aflicciones, presiones o problemas. Muchas personas tienen el concepto erróneo de que cuando salgan de todos sus problemas, serán felices. Pero mientras estemos vivos nunca saldremos de todos nuestros problemas. ¿No se fijó que cuando se resuelve un problema grande, entonces encuentra problemas pequeños de los que no se percató mientras estaba concentrado en el problema grande? El gozo es aprender a disfrutar la vida a pesar de los problemas. El gozo no es la ausencia de sufrimiento, sino la presencia de Dios. Es por eso que Pablo dice que nos regocijemos en el sufrimiento. Dios siempre está con nosotros.

No mal entienda esta idea de regocijarse en el sufrimiento. Pablo no está diciendo que debe fingirla. Él no está diciendo que sea un cristiano que todo lo ve color de rosa, con una sonrisa plástica en la cara, pretendiendo que todo anda bien, negando la realidad y actuando como si nada anduviera mal. No, Dios no espera que usted sea un farsante o un hipócrita. Él no está hablando de negar que las cosas están mal en su vida si en verdad lo están. Tampoco Pablo está hablando de ser masoquista. Algunos cristianos tienen ese complejo de mártires. Creen que mientras más sufren, más espirituales son. «En realidad estoy sufriendo por Jesús, y por lo tanto soy un gran cristiano.» El sufrimiento puede producir buenas cosas en su vida, pero Pablo no está hablando de masoquismo.

Nótese que Pablo dice que nos regocijemos en nuestro sufrimiento. Haga un círculo alrededor de esa palabrita en. Él no está diciendo que nos regocijemos porque estamos sufriendo. No está diciendo que disfrutemos el sufrimiento. Él dice que nos regocijemos en esto porque sabemos que detrás del sufrimiento hay un propósito. Los cristianos podemos estar positivos hasta en las situaciones negativas pues sabemos que Dios tiene un propósito al permitir esa situación. Tenemos una perspectiva que no tienen los que no son cristianos. Y nuestra perspectiva siempre determina cómo reaccionamos a los hechos que nos rodean.

Hace poco leí una carta que una colegiala le escribió a sus padres. Muestra con claridad cómo la perspectiva influye en nuestras reacciones. La carta decía:


Queridos mamá y papá:

Siento haberme demorado tanto en escribirles. Por desgracia, todos mis papeles para carta se destruyeron la noche en que los manifestantes le prendieron fuego a nuestros dormitorios. Ya salí del hospital, y los médicos dicen que debo, tarde o temprano, recuperar mi vista. Bill, el joven maravilloso que me rescató del fuego, tuvo la bondad de ofrecerme vivir en su pequeño apartamento hasta que arreglen el dormitorio. Él viene de una buena familia, así que no se sorprendan cuando les diga que nos vamos a casar. Ya que siempre quisieron ser abuelos, les encantará saber que el mes que viene lo serán.

P.D. Por favor, olviden todo lo anterior. No hubo fuego, no estuve en el hospital, no estoy embarazada y ni siquiera tengo novio. Pero saqué una D en francés y una F en química, y solo quería estar segura de que recibieran estas noticias en la perspectiva correcta.


El mundo depende de nuestras perspectivas. La forma de reaccionar ante los problemas del trabajo, de la casa, de salud, dependen de su perspectiva. Pablo dice que como cristianos podemos regocijarnos hasta en los tiempos difíciles ya que tenemos esperanza y porque sabemos que Dios está obrando en nuestras vidas. Por lo tanto, tenemos perspectiva.

Pablo nos recuerda que «sabemos que el sufrimiento produce…» Haga un círculo alrededor de esa palabra. ¡El sufrimiento puede ser productivo! Logra algo. Los problemas tienen un propósito. Tus pruebas y dificultades tienen valor. Es mucho más fácil sobrellevar el sufrimiento cuando se sabe que hay un propósito en él y que no es en vano.

Tuve el privilegio de ayudar en el parto de mis tres hijos. Quiero decirle, vi el dolor en la cara de mi esposa mientras estuvo de parto. Ahora entiendo por qué lo llaman «parto». Pero también vi la expresión de su cara cuando la enfermera le colocaba al nuevo bebé en sus cansados brazos. Su expresión revelaba que el esfuerzo y dolor valieron la pena. ¡Estos produjeron una nueva vida!

Ahora bien, ¿qué produce en realidad nuestro sufrimiento? Primero, Pablo dice que nuestro sufrimiento produce perseverancia (Romanos 5:3). La palabra griega para perseverancia significa literalmente «la habilidad de manejar la presión». Esto es lo que es perseverancia: la habilidad de manejar la presión, sostenerse, nunca darse por vencido y seguir insistiendo. Cuando atravesamos un tiempo difícil sin darnos por vencidos, nuestro carácter y confianza se fortalecen, permitiéndonos en el futuro aguantar aun más presión.

Después, Pablo dice que la perseverancia produce carácter (Romanos 5:4). Esta palabra se presenta solo seis o siete veces en la Biblia y significa «confianza probada». Es como el equipaje del cual hablamos que tiraban alrededor del salón. El equipaje tiene carácter. Probó ser de confianza. Dios quiere convertirlo en esa clase de persona, y usa el sufrimiento para lograrlo. Usa los problemas en su vida para producir perseverancia y carácter. Y el carácter interno -no las circunstancias- es lo que produce el gozo.

Entonces, dice Pablo, el carácter produce esperanza (Romanos 5:4). Recuerde, la palabra esperanza en la Biblia no significa «deseo» ni «quiero». Quiere decir confianza en el poder de Cristo. En lugar de cambiar nuestra esperanza, ¡los problemas se crearon para aumentar nuestra esperanza!

No importa lo que sea, un problema que se buscó, un problema que otra persona le trajo o un problema del maligno, es un problema que Dios permitió. Si es cristiano, nada llega a su vida por accidente.

Es muy importante que aprendamos esto, que hay un propósito detrás de nuestros problemas, pero también es importante entender que los problemas no producen perseverancia, carácter ni esperanza de forma automática. Usted debe conocer personas que pasaron tiempos difíciles, sin embargo, las dificultades y el dolor no produjeron ningún carácter positivo en sus vidas. En cambio se convirtieron en personas amargadas, enojadas y tensas. La perseverancia, el carácter y la esperanza son producidos en nosotros solo cuando escogemos la actitud correcta. ¿Y cuál es la actitud correcta? El gozo es la actitud correcta. Cuando aprendemos a regocijarnos en el problema, no por si no en el problema, entonces Dios lo usa para bien en nuestras vidas.

Santiago se hace eco de las enseñanzas de Pablo en este asunto: «Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia» (Santiago 1:2-3). Nótese de nuevo, el gozo viene «pues ya saben». Siempre es un asunto de perspectiva. Santiago continúa: «Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada» (v.4). Dios dice que esos problemas en su vida tienen el propósito de producir madurez.

Ningún estudio del gozo cristiano estaría completo sin mencionar el libro de Filipenses. Si quiere entender el gozo, lea Filipenses. Diecinueve veces en esta pequeña carta Pablo habla acerca de regocijarse y tener gozo. Marque estos versículos y medite en ellos. Memorice algunos de ellos para que Dios los use para producir gozo en su vida.

A propósito, ¿sabe dónde estaba Pablo cuando escribió esta gozosa carta? ¡Estaba en la cárcel! Por lo general, no pensamos en la cárcel como un lugar para regocijarnos, pero Pablo había aprendido a estar contento en cualquier situación, y su gozo no dependió de sus circunstancias. Los cristianos pueden estar felices durante tiempos difíciles porque siempre hay esperanza y ¡porque el propósito de Dios siempre es mayor que cualquier problema!


Él está con nosotros

En Romanos 5:11 Pablo menciona una tercera razón por la cual podemos estar gozosos, «nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación». Podemos regocijarnos, no importa cuáles sean las circunstancias, porque Dios siempre está con aquellos que creen en él, no importa dónde estemos o lo que estemos encarando. Como creyentes, fuimos reconciliados con Dios mediante Jesucristo. Nos hemos convertido en amigos de Dios, y su amistad durará por siempre.

Tome unos minutos ahora mismo para meditar en Isaías 43:2. «Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas.»

Puede ser que esta semana necesite estos versículos. Están diciendo que, si es un creyente, Dios está con usted y nada puede agobiarlo. Nada lo puede destruir. El diablo no puede. (No tiene suficiente poder.) Otra gente no puede, y Dios no lo hará. ¡Nada lo puede agobiar! No importa por lo que tenga que pasar en la vida, ¡nunca lo pasará solo! ¡Esto sí es razón para regocijarse!


Desarrolle un entrenamiento espiritual

El gozo es como un músculo. Mientras más lo ejercite, más fuerte será. Déjeme sugerirle cuatro ejercicios que desarrollarán el gozo interior. Haga estas cuatro cosas durante las próximas seis semanas y note la diferencia que habrá en su vida. Le garantizo que usted se convertirá en una persona más positiva y alegre. Hace años dieron resultados en mi vida cuando tomé esta decisión.

Primero, desarrolle la actitud de la gratitud. Primera de Tesalonicenses 5:18 dice: «Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.» Esta es la actitud de la gratitud. Nótese otra vez que no tenemos que dar gracias por todas las circunstancias, pero debemos estar agradecidos en todas las situaciones.

Los sicólogos dicen que la gratitud es la emoción más saludable. Han Seyle, el padre de los estudios sobre la tensión, dice que la gratitud produce más energía emocional que cualquier otra actitud en la vida. ¿No se ha dado cuenta que es cierto que las personas más agradecidas son las personas más felices que conoce?

Lo desafío a buscar maneras de expresar gratitud esta semana y notará la diferencia. Quizá escriba una nota expresándole su aprecio a alguien. O haga una llamada telefónica para decirle a alguien cuánto significa en su vida. Y no se olvide de expresarle gratitud a Dios. El salmista dice: «El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias.» Si usted no es una persona gozosa, comience por cantar himnos de alabanza a Dios y observe cómo cambia su actitud.

Segundo, cultive el gozo interior al dar. Jesús nos en seña que «Hay más dicha en dar que en recibir» (Hechos 20:35). A muchos les pesa ofrendar. ¿Qué dice la Biblia? «Dios ama al que da con alegría» (2 Corintios 9:7). ¿Por qué? Quizá sea porque cuando ofrendamos es que más nos parecemos a Dios, y él no da a regañadientes.

Además, nuestra ofrenda determina cuánto Dios puede hacer en nuestras vidas. Cuando le ofrendamos con gozo, nos disponemos para recibir libremente de él. En Malaquías 3:10 leemos: «Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto -dice el SEÑOR Todopoderoso-, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.» Ustedes oyeron sobre el Desafío Pepsi, pues bien, este es el ¡Desafío Celestial! No podemos ofrendar más que Dios. Como dijo el piadoso campesino: «Yo paleo para el almacén de Dios y él palea para el mío; y la pala de Dios es más grande.»

La tercera forma para desarrollar el gozo interno es a través del servicio: dé su vida para ayudar a otros. Jesús dijo que debemos perder nuestra vida para salvarla (véase Marcos 8:35). En el libro de Efesios, Pablo nos recuerda: «Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho» (Efesios 6:7-8). Las personas más felices por lo general están demasiado ocupadas sirviendo y ayudando a otros para preguntarse «¿soy feliz?»

El gozo viene a medida que dejamos de concentrarnos en nosotros mismos para concentrarnos en ayudar a otros. Es posible que en su iglesia haya muchos campos de servicio esperando por alguien como usted para ocuparlos. Pregúntele al pastor o al director de la Escuela Dominical si puede hacer algo para ayudar. ¡Le alegrará a ellos el resto del día… después que recuperen el conocimiento!

El último ejercicio con el propósito de desarrollar el gozo interior es hablarle a otros de Cristo. Jesús dijo que hay gozo en los cielos por un pecador que se arrepiente (véase Lucas 15:10). El gozo más grande que sentí fue cuando entregué mi vida a Jesucristo; mi segundo gozo más grande fue el llevar a otros a él. Imagínese la escena en la gloria: Alguien a quien le testificó viene a usted y le dice: «Quiero agradecerte que te interesaras por mí y me dedicaras tiempo. Estoy aquí porque te preocupaste lo suficiente como para hablarme de Jesús.» Le digo, ese será un momento de regocijo. Pero esa es la culminación del gozo que comienza aquí y ahora cuando usted ayuda en el nacimiento de una nueva criatura en la familia de Dios.

A cada rato me encuentro con un cristiano que dice: «He perdido mi gozo.» La pregunta que quisiera hacer es: «¿Cuándo fue la última vez que guió a alguien a Cristo?» Por lo general transcurrió un tiempo largo. Preocupado por sus compañeros judíos, Pablo dijo: «Hermanos, el deseo de mi corazón, y mi oración a Dios por los israelitas, es que lleguen a ser salvos» (Romanos 10:1). Pídale a Dios que le de una carga como esta.

El gozo es escurridizo porque los mismos ejercicios que lo producen van en contra de lo que nuestra cultura enseña sobre el gozo. Nuestra cultura dice: «Vive para ti y olvídate de los demás.» Sin embargo, nuestro Señor nos dice que el gozo viene al desarrollar una actitud de gratitud y al dar de nuestras posesiones materiales, nuestro tiempo y nuestro conocimiento de las Buenas Nuevas. Lo desafío a probar estos cuatro ejercicios durante seis semanas. Si los practica fielmente, le garantizo que será una persona más gozosa.

Загрузка...