7. REVÍSTASE DE UN POCO DE BONDAD

En nuestro estudio sobre los frutos del Espíritu, vimos el amor, el gozo, la paz y la paciencia. Ahora llegamos al fruto de la bondad. Colosenses 3:12 dice: «Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia.» Nótese la palabra revístanse. De forma literal, la palabra griega significa «ponerse». Lo que Pablo está diciendo aquí es que cuando se despierte por la mañana, debe vestirse espiritual, emocional y físicamente. Cuando se despierta en la mañana y decide qué ponerse, también debe preguntarse: «¿Qué clase de actitud voy a asumir hoy?» Pablo dice que la bondad es una elección. Es algo que puede decidir «ponerse» todos los días.

La bondad es «amor en acción». La bondad es algo que usted hace. Es una expresión práctica de amor. La bondad es algo en lo que puede ejercitarse. No es solo emocional; es visible y activo. Hay una canción que dice: «Busca la necesidad y llénala. Busca el dolor y cúralo.» Eso es la bondad.

Ahora, ¿por qué debemos ser bondadosos? Después de todo, la bondad puede ser un riesgo. Si es bondadoso con otros, lo pueden malentender. Pueden pensar: «¿Por qué esta persona es tan bondadosa con nosotros? ¿En qué se beneficia?» La gente a la cual muestre bondad también puede tomar ventaja de usted. Pueden convertirse en parásitos, en sanguijuelas, con la actitud: «Ah, aquí está el bobo. Voy a sacarle todo el provecho que pueda.»

Entonces, ¿por qué debemos ser bondadosos? Dos razones. Primero, debemos ser bondadosos porque Dios es bondadoso con nosotros. Efesios 2:8 dice: «Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe.» La gracia y la bondad siempre van juntas. El poeta Robert Burns dijo que el corazón bondadoso es lo que más se asemeja a Dios. Debemos ser bondadosos porque Dios es bondadoso con nosotros.

La otra razón es porque queremos que los demás sean bondadosos con nosotros. Queremos que nos traten bien. Jesús dijo: «Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes» (Mateo 7:12). Si es descortés con otras personas, ellos serán descorteses con usted. Pero si es bondadoso, la mayoría de la gente querrá responderle de la misma forma. Proverbios 21:21 dice: «El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra.» Y en Proverbios 11:17 leemos: «El que es bondadoso se beneficia a sí mismo; el que es cruel, a sí mismo se perjudica.» Así que cuando somos bondadosos, realmente nos estamos haciendo un favor.

¿Cómo nos hacemos más bondadosos? ¿Qué significa ser una persona bondadosa? Déjeme sugerirle cinco características de una persona bondadosa.


Sea sensible

Primero, una persona bondadosa es sensible a los demás. Está alerta a las necesidades de quienes le rodean. Se sintoniza con ellos. La bondad siempre empieza con la sensibilidad. Filipenses 2:4 dice: «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.» Subraye la palabra velar. La bondad siempre comienza por advertir las necesidades y dolores de los demás.

A menudo en el matrimonio, no estamos conscientes de las necesidades de nuestro cónyuge. Nos hemos hecho insensibles. Dejamos de escuchar. No nos percatamos de la presión por la que está atravesando nuestra pareja. Dicho en forma sencilla, la raíz de muchos de los problemas matrimoniales es la insensibilidad.

Cada persona con la que interactúe en esta semana necesita bondad porque de alguna forma todos estamos dolidos. Aun las personas que se sientan a su alrededor en la iglesia tienen heridas profundas. Lo que sucede es que la mayoría de las veces usted no lo sabe. Así que la bondad comienza con la sensibilidad.

Encontramos un ejemplo de sensibilidad y bondad en la vida del rey David en 2 Samuel 9. David fue coronado rey de Israel luego de la muerte de Saúl, y guió a los israelitas en una serie de victorias militares. Su viejo enemigo Saúl, que durante años lo persiguió, murió. Al hijo de Saúl, Jonatán, también lo mataron. Ahora vea lo que hizo David. Una de sus acciones como rey fue preguntar si quedaba alguien en la familia de Saúl con quien él pudiera ser bondadoso. Encontró a un hombre que era nieto de Saúl, Mefiboset. ¿Le gustaría tener este nombre? Es probable que le llamaran «Fibi» para acortarlo. Además de tener un nombre tan raro, Mefiboset era cojo de los dos pies.

Cuando David lo mandó a buscar, seguramente Mefiboset pensó: Me va a matar por pertenecer a la familia enemiga, la vieja dinastía. Pero note las bondadosas palabras de David: «No temas, pues en memoria de tu padre Jonatán he decidido beneficiarte. Voy a devolverte todas las tierras que pertenecían a tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante te sentarás a mi mesa» (2 Samuel 9:7). La respuesta de Mefiboset es interesante: «¿Y quién es este siervo suyo, para que Su Majestad se fije en él? ¡Si no valgo más que un perro muerto!» (v. 8) Al parecer, él tenía una imagen pobre de su persona. Pero el asunto es que David buscó activamente a personas con quienes pudiera ser bondadoso. Fue sensible. En su vida ¿con quién necesita ser bondadoso en esta semana? ¿Con quién debe ser sensible?


Sea de apoyo

Una segunda característica mostrada por las personas bondadosas es el apoyo. Estoy hablando de levantar personas en lugar de destruirlas. Tenga cuidado con lo que dice a la gente. Ofrezca apoyo en sus palabras. Hable de forma bondadosa. Proverbios 15:4 dice: «La lengua que brinda consuelo es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu.» ¿Le gustaría que lo dejaran caer? Por supuesto que no. A nadie le gusta. Un dicho en inglés, que repiten los niños, dice: «Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero los sobrenombres no me herirán.» ¡Mentira! ¡Los sobrenombres duelen! Es más, la Biblia dice que la muerte y la vida están en el poder de la lengua. Usted puede destruir una persona con lo que dice. Así que, levante a la gente con sus palabras. A cada persona que encuentre bríndele aliento emocional. Motívelos. Sirva de apoyo.

Observe en Proverbios 10:32: «Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.» ¿Es usted de los que ataca las debilidades de otra persona? Quizá lo hace como una broma, pero lo hace y lo disfruta. Las personas bondadosas no avergüenzan a otros.

Vi una película de muñequitos en la que Charlie Brown está hablando en el teléfono con una niña que le dice:

– Oye, Chuck, adivina para qué estoy concursando. La Reina de mayo de nuestra escuela.

– Eso es muy interesante -le dice Charlie Brown-. En nuestra escuela Lucy siempre fue seleccionada.

– Tu escuela tiene unos estándares bien bajos, ¿verdad, Chuck? -le responde la niña en el teléfono.

Después que Charlie Brown cuelga el teléfono, mira a Lucy y le dice:

– Ella dice: «Felicidades.»

Esto es diplomacia. Esto es bondad.

¿Qué apoyo ofrece con sus palabras? ¿Anima o desanima con sus palabras? ¿Levanta o deja caer? ¿Le fanfarronea a sus hijos o los regaña? Déjeme decirlo de esta forma, si Dios le diera un dólar por cada palabra bondadosa que pronunciara, y le quitara un dólar por cada palabra poco amable, ¿sería rico o pobre? Aprenda a ser sensible. Brinde apoyo cuando hable.

José es un buen ejemplo de un hombre que habló con palabras bondadosas. En la vida de José, todo parecía salir mal. Sus hermanos lo trataban como basura, lo metieron en una cisterna y lo vendieron como esclavo. Todo fue mal durante treinta años de su vida. Pero luego las cosas cambiaron y José llegó a ser el segundo en el mando de todo Egipto. Sus hermanos vinieron a él arrodillados, y en ese momento José tuvo la oportunidad de desquitarse y tomar venganza. Pero la Biblia dice que José los apoyó y les habló en forma bondadosa, incluso después que su padre murió (Génesis 50:19-21). Las palabras bondadosas pueden reconstruir el puente en una relación rota. Un cristiano debe siempre hablar bondadosamente aunque tenga la oportunidad de vengarse.


Sea compasivo

La tercera característica de una persona bondadosa es la habilidad de ser compasivo. Si quiere ser bondadoso, aprenda a ser compasivo. Las personas aprecian cuando usted es compasivo con ellos, cuando siente y se identifica con su dolor. Muchas veces cuando alguien está experimentando una crisis, otras personas dicen: «Nos sentimos tan torpes. No sabemos qué decir en momentos como estos.» Pues bien, no tiene que decir nada. Solo estar ahí es una expresión de bondad. A veces un toque en un hombro, una lágrima, unas palmadas en la espalda, o tomar la mano es todo lo que necesita una persona que sufre. Eso es bondad. Romanos 12:15 dice: «Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran.»

Sin importar lo que piensen de su política, la mayoría de las personas admiten que el ex-presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, sabía cómo expresar las emociones del corazón. Cuando explotó el trasbordador espacial Challenger o cuando se estrelló un avión que transportaba soldados americanos, él saludó a las familias de las víctimas con un abrazo, les tomó la mano y tenía lágrimas en sus ojos. Los líderes fuertes no temen mostrar emoción. Los líderes débiles, por otra parte, se preocupan por lo que piensen los demás. Los líderes competentes son lo suficientemente fuertes para ser compasivos.

En 2 Timoteo 2:24 Pablo dice que la bondad es una marca de liderazgo espiritual. Eso quiere decir, esposos, que si no son bondadosos con sus esposas e hijos, tampoco son buenos líderes espirituales, no importa todo lo poderoso o espiritual que parezcan ser en público. ¿Hace cuánto tiempo que ayudó a lavar los platos? ¿Hace cuánto tiempo que cambió un pañal o ayudó a recoger la casa? Usted dice: «Soy el líder espiritual, y no hago ese tipo de cosas.» La Biblia dice que la bondad es una marca del líder espiritual.

¿Cómo reacciona cuando su hijo adolescente llega a la casa con el corazón destrozado? ¿Le dice: «Ah, eso no tiene importancia»? ¿O se muestra compasivo? ¿Recuerda sus años de adolescente, aquellos años de timidez que le avergonzaba? ¿Recuerda cuando tuvo un granito y se sintió como si fuera una crisis nacional? Pero ahora, cuando su adolescente se deprime a causa de una nueva espinilla, usted le dice: «Ah, eso no tiene importancia.» Claro que para usted ahora no tiene importancia, pero recuerde cuando era un adolescente y sí le importaba, pues bien, esa es la importancia que ahora tiene para sus hijos. Así que sea compasivo con ellos.

¿Se emociona con las mismas cosas que emocionan a sus hijos? Esto no es una niñería, es bondad. Emociónese con los que se emocionan. Algunas personas necesitan que explote una bomba frente a ellos para emocionarse con algo. Alégrese con los que se alegran y llore con los que lloran.

Ahora bien, Jesús es el ejemplo supremo de una persona compasiva. En Juan 11:35 leemos que Jesús lloró en la tumba de Lázaro (vimos de forma breve este incidente en el capítulo 6). Jesús no temió mostrar emoción. Se le llama «la bondad y el amor de Dios» (Tito 3:4). Jesús es la encarnación de la bondad. A menudo leemos en los Evangelios que Jesús era «movido a compasión». Si quiere saber cómo es la bondad, solo tiene que mirar a Jesús.

Usted será bondadoso si quiere ser como Cristo. No importa cuántos versículos se memorizó o cuán a menudo va a la iglesia, si no es bondadoso, no es como Jesús. Por lo tanto, aprenda a ser una persona bondadosa al ser sensible, compasivo y sirviendo de apoyo.


Sea honrado

Una persona bondadosa también es honrada. A veces la bondad significa ser cándido. A veces significa exponerse tal cual es, decir la verdad, ser completamente franco con la gente. Algunas veces lo más bondadoso que puede hacer es ser franco con un amigo y decirle con exactitud dónde está su error. Proverbios 27:6 dice: «Más confiable es el amigo que hiere que el enemigo que besa.» El verdadero amigo será franco y le dirá: «Estás cometiendo un error» o «Necesitas ponerte en forma» o «Estás arruinando tu vida» o «Estás cometiendo el error más grande de tu vida». Un verdadero amigo le dirá este tipo de cosas.

Imagínese que un médico lo examina y luego le dice: «Debe operarse» o «Relájese y no se preocupe». ¿Cuál es la declaración más bondadosa? Si necesita operarse, lo más bondadoso será que el médico le diga que necesita hacerlo. Como un cirujano que toma el bisturí y abre a un paciente, en ocasiones necesitamos lastimar a una persona para que sea sanada. A veces la bondad significa ser honrado.

Tenemos la tendencia a disfrazar la bondad con la dulzura. La palabra «bondad» nos recuerda el cuadro de alguna viejita con su moñito blanco recogido en la cabeza. No nos damos cuenta que a veces la bondad significa decir una verdad dolorosa. James Dobson escribió un libro titulado Love Must Be Tough [El amor debe ser fuerte]. Es un gran libro. Si no lo ha leído, cómprelo y léalo. El libro es acerca del matrimonio y las relaciones familiares. Dobson explica que a veces el amor significa ponerse duro y decir: «No voy a permitir que te salgas con la tuya. No me voy a sentar en silencio y dejar que arruines nuestro matrimonio.» A veces quiero preguntarle a las parejas en consejería cuándo se van a preocupar lo suficiente como para enojarse cuando dicen: «¡Quiero que nuestro matrimonio dé resultado, y no me voy a conformar con este desorden!» Los cónyuges amorosos se preocupan lo suficiente como para confrontarse entre sí. De la misma manera, y con mucha bondad, a veces los padres tienen que confrontar a sus hijos y decirles: «No.»

Un ejemplo bíblico de esta clase de confrontación se encuentra en Gálatas 2. Pedro estaba visitando la iglesia de Antioquia, que se componía principalmente de gentiles que eran cristianos, y estaba disfrutando de su compañerismo. Pedro había aprendido que como cristianos él no tenía que seguir todas las antiguas costumbres judías. Creo que a lo mejor Pedro desarrolló un buen gusto por el emparedado de jamón: «Ah, esto está bueno y me lo perdí durante todos estos años.» Cuando los cristianos de Antioquia tenían picnic, probablemente Pedro los visitaba con sus amigos gentiles y se comía su emparedado de jamón. Pero un día algunos cristianos judíos vinieron de Jerusalén a Antioquia, y Pedro dijo: «Bueno, será mejor que me siente aquí y pretenda que no me he liberado.» Cuando Pablo vio esto, le dijo: «Pedro, eres un hipócrita.» Le dijo esto porque se interesaba. Pablo se preocupaba por Pedro y por los gentiles cristianos que estaban recibiendo mensajes encontrados. Pablo se preocupó lo suficiente como para confrontar. En ocasiones las palabras más bondadosas que puede decir son: «Estás arruinando tu vida.»

¿Cómo saber cuándo se debe confrontar? ¿Cómo saber cuándo es el momento de ser fuerte en lugar de tierno con la gente? Pregúntese dos cosas: Primero, ¿en verdad estoy comprometido con el bienestar de esta persona? Segundo, ¿estoy haciendo un comentario «del momento» o planifico quedarme en los alrededores para ayudar a mi amigo a hacer el cambio? A veces la bondad significa ser franco -preocuparse lo suficiente como para confrontar- y decir: «No voy a permitir que te destruyas. No me voy a sentar tranquilo a observar cómo destruyes tu vida.»


Sea espontáneo

Por último, si quiere ser bondadoso, aprenda a ser espontáneo. No espere para mostrar bondad. Hágalo mientras tenga la oportunidad. Hágalo ahora. Sea espontáneo.

Lea Gálatas 6:10: «Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.» Note la frase: siempre que tengamos la oportunidad. ¿Cuándo debemos ser bondadosos? Siempre que tengamos la oportunidad.

¿Alguna vez pensó: Esa persona fue realmente buena conmigo. Debo escribirle una nota de agradecimiento. O tal vez pensó: Necesito hacer esa llamada telefónica, o necesito enviar un regalito, o quiero llevarle algo a los vecinos? Y se retrasa el hacerlo. Y sigue posponiéndolo hasta que le da tanta vergüenza que no lo hace. ¿Alguna vez le sucedió eso? Creo que a todos nos sucedió. Cuando se trata de pensamientos bondadosos, las buenas intenciones no cuentan. Tal vez la oportunidad no dure hasta «que usted pueda hacerlo». Las Escrituras dicen que cuando tenga la oportunidad de ser bondadoso, sea espontáneo y hágalo.

Cuando tenga la más mínima inclinación de llamar a su mamá, hágalo. Escriba una nota, comparta una petición de oración, cuide al bebé, ayude en la casa, lave el carro, corte la hierba, cualquier cosa… pero sea bondadoso cada vez que tenga una oportunidad.

El buen samaritano es el ejemplo clásico de bondad espontánea en las Escrituras. ¿Recuerda la historia? Un hombre estaba herido, los ladrones le pegaron y lo dejaron desnudo y medio muerto a un lado del camino. Pasó un sacerdote y lo vio y dijo: «Ay, no quiero acercarme a este tipo. Me hará inmundo.» Después pasó otro líder religioso y siguió de largo. Entonces pasó un samaritano. (Los judíos consideraban que los samaritanos eran una raza inferior.) Este samaritano curó las heridas del hombre, lo llevó al hotel más cercano y dejó su tarjeta de crédito con el hotelero diciendo: «Cuídalo y cárgalo a mi cuenta. Al regreso pararé aquí.»

La bondad cuesta, pero cuando el samaritano vio la necesidad, no lo pensó dos veces. Lo dejó todo. Sin dudar. Fue espontáneo. Compare el samaritano con el sacerdote frío, calculador y el líder religioso, que venía pensando si las contribuciones serían deducibles de sus impuestos. Estoy seguro que al sacerdote le sobraban excusas. Quizá pensó: «Bueno, yo cumplí con mis obligaciones en el templo. Estoy apurado por llegar a casa.» Tal vez pensó: «Si me paro para ayudar a este tipo, tal vez me roben a mí también. Tengo que pensar en mi familia.» Quizá pensó: «No es mi culpa que esté herido. Debió ser más cuidadoso.» O tal vez se dijo: «Haré campaña para tener mejor protección de la policía en el camino a Jericó.»

Ahora, esto es lo importante: Jesús contó esta historia para que recordáramos a las personas que nos rodean y que están lastimadas. Sufren en sus matrimonios. Sufren en sus trabajos. Y sufren física, emocional y espiritualmente. La pregunta que me hago es esta: ¿Cuál es mi excusa para no ayudar a otros? ¿Por qué no soy una persona bondadosa?

Si no saca nada más de este capítulo, aprenda esto: El enemigo número uno de la bondad es el estar ocupado. Con cuánta frecuencia decimos: «Estoy muy ocupado. No tengo tiempo de participar. Esto puede desordenar mi horario. Tengo que considerar mis prioridades y presiones. Estoy muy ocupado para preparar una comida para mi vecino enfermo. Estoy muy ocupado para ayudar con los preescolares en la Escuela Dominical. Estoy muy ocupado. No tengo tiempo.» Si esa es su respuesta, entonces está en realidad muy ocupado, porque el ministerio de la bondad es para todos.


En esta semana, sea bondadoso con alguien

Resumamos y seamos específicos. Una cosa es leer en un libro cómo convertirse en una persona bondadosa, y otra, considerar cómo va a ser bondadoso esta semana. Tome unos minutos para contestar estas preguntas: ¿Cómo puedo ser más bondadoso esta semana? La bondad comienza con la sensibilidad, así que esté alerta. Abra sus ojos y mire alrededor.

Su mundo está lleno de personas que necesitan su bondad. ¿Qué del hogar? ¿Cómo puede ser bondadoso en el hogar? He visto muchos matrimonios en dificultades que podrían salvarse si las personas solo pudieran ser bondadosas entre sí y tratarse con simple respeto. Una esposa dijo: «Mi esposo solo me habla cuando quiere tener sexo o cuando quiere que le entregue el control remoto.» ¿Cómo se puede ser bondadoso en el hogar? Usted puede comenzar con una cortesía común. A veces somos más groseros con los más cercanos a nosotros. ¿Qué de sus hijos? ¿Es bondadoso con ellos? ¿Les presta atención o solo los lleva de aquí para allá como al ganado?

¿Y qué del mal carácter de su jefe? Tal vez a usted no le guste ese tipo, pero aun así puede ser bondadoso con él. ¿Qué del nuevo compañero de trabajo que no sabe nada y anda perdido en el trabajo porque nadie le da ninguna orientación? ¿Qué de esa persona que fue poco amable con usted? Esta gente es la que más bondad necesita. Necesitan una dosis masiva de esto.

¿Con quién puede ser bondadoso en la iglesia? Cuando ve a un extraño, le puede sonreír. Puede sentarse al lado de un visitante. Darle la bienvenida. Darle la mano. Ofrecerle instrucciones para llegar a la clase. Cuando los miembros de la iglesia son bondadosos unos con otros, se dicen palabras de ánimo. Sonríen a la gente que no conocen. Solo una puerta cerrada puede mantener a la gente fuera de una iglesia amistosa.

El asunto es: Hay tantas maneras de mostrar bondad como personas que la necesitan. Déjeme sugerirle un proyecto para esta semana. Haga una lista de siete personas con las cuales puede ser bondadoso. También escriba cómo puede mostrarle bondad a cada uno en esta semana. Luego pídale a Dios que le dé la oportunidad de cada día de esta semana mostrarle bondad a por lo menos una de esas personas. Se sorprenderá al notar lo bien que esto le hará sentir. Y es probable que se sorprenda a usted mismo excediendo la cuota.

Es un hecho interesante de la historia que los romanos confundieran la palabra griega chistos (Cristo) con la palabra chrestos, que significa «bondad». Vea a cuántas personas puede confundir en esta semana.

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