[1] Según un antiguo mito de los pueblos germanos y britanos, distinguir en el cielo una partida de caza dirigida por almas en pena presagiaba una catástrofe o la muerte de quien la contemplaba.
[2] Virgilio, Eneida, III, 57. «¡A qué no arrastrarás a los mortales corazones, impía sed de oro!»
[3] Se llamaban así por Trótula de Salerno (P-1085), doctora especializada en enfermedades ginecológicas. Muy célebre en su época, destacó entre el círculo de doctoras llamadas Mulieres Salernitae, las Damas de Salerno.
[4] 1 Corintios 15, 51-52.
[5] Hombre sabio, poco hablador.
[6] Figuras talladas de mujeres desnudas que exhiben la vulva. Suelen verse en iglesias, conventos y castillos medievales de Irlanda e Inglaterra. Se cree que pueden simbolizar a las antiguas diosas paganas, ser icono de fertilidad, una advertencia ante el pecado de la lujuria o una protección contra el mal.
[7] Salmo 141,2.
[8] Gehena significa valle de Hinón en griego, un lugar cercano a Jerusalén en el que los judíos apóstatas sacrificaban a sus hijos a dioses paganos.
[9] En las bodas judías la ceremonia finaliza cuando se rompe la copa que los novios han compartido previamente. Esta costumbre data de los tiempos talmúdicos y simboliza la idea de que se debe mantener la destrucción del templo de Jerusalén en la mente.
[10] Expresión en egipcio que significa «¡Qué belleza!».
[11] Tradicional saludo árabe cuyo significado es «Que la paz sea contigo».
[12] Virgilio, Eneida, IV, 335-336: «Nunca me pesará acordarme de Elisa mientras conserve memoria de mí mismo, mientras anime mi cuerpo el soplo de la vida». El prior cambia el nombre de Elisa por el de Adelia.
[13] Juan 20,13
[14] Job 1,21
[15] Virgilio, Eneida, I, 364: «Una mujer capitanea la empresa».
[16] Virgilio, Eneida, IV, 624-625.
[17] Salmos 90, 5
[18] Salmos 23,2.
[19] 1 Reyes, 10, 7.