XVII. UNA CARTA REVELADORA

– La «Misión RAMA» -me habían expuesto los peruanos que afirman estar en contacto con los seres de «Apu» y «Ganimedes» -pretende sacar de la Tierra a una parte de la Humanidad. Ése es su único fin. Éste es su objetivo básico.

»No queremos que la misión se interprete equivocadamente. No estamos haciendo proselitismo. No nos interesan los adeptos ni formar una nueva religión.

Las palabras del «IPRI» -creo que ya lo he comentado en otra ocasión- eran claras.

Para mí, que seguía el desarrollo de la historia con un interés creciente, el rescate de esa parte de la Humanidad planteó nuevas y más arduas dudas. Y las enumeré una tras otra.

– Vosotros afirmáis que los extraterrestres están sacando ya, desde hace años, a miles de personas… Bien. ¿Y cómo se seleccionan esas personas?

– Todos los seres humanos disponen de un «aura» que señala sus virtudes, su personalidad, sus intenciones. Pues bien, los extraterrestres se valen -entre otros medios- de esas «auras» para seleccionar a aquellos que deben ser rescatados del planeta y trasladados a otros mundos, a fin de ser preparados para el retorno.

»Hay miles de naves sobre nuestro mundo, sobre nuestras ciudades y campos. Y no están aquí por casualidad. Forman parte de una misión específica. Una misión de la que es responsable la «Confederación de Planetas de la Galaxia».

»Esos hombres y mujeres que salgan de nuestro planeta antes de la autodestrucción serán acondicionados, preparados y mentalizados en una nueva sabiduría. Su mente será desarrollada en orden a una vida donde el Amor y el Espíritu sean fin y sendero. Los «guías» han calificado a esos miles de hombres como «semilla» de una nueva Humanidad, «constructora» también, como ellos, de planetas…

Por un momento imaginé los miles de millones de seres que pueblan la Tierra. ¿Cómo podían los extraterrestres observar a todos y cada uno de dichos habitantes? Mi mente, lo confieso, se negó a aceptar semejante afirmación.

Pero proseguí.

– Es cierto que el ser humano dispone de un «aura». Ha sido, incluso, fotografiada con sistemas especiales. Pero, ¿no es un tanto arbitrario e incluso injusto que sólo unos pocos sean sacados y salvados?

– Ellos aseguran que esos pocos y sus descendientes formarán la base de la nueva raza que retomará al planeta cuando los efectos de la radiactividad hayan sido eliminados por los propios seres de la «Confederación».

»Pero, ¿y el resto de la Humanidad?, preguntas tú. Permítenos que te adelantemos algo que más adelante te explicaremos con amplitud. Los seres que mueran en esa locura colectiva llamada guerra nuclear no desaparecerán…» Eso es lo que ellos nos han revelado, Pero, como te decimos, ten paciencia. Porque esto pertenece a un capítulo «-el de la muerte- que bien merece una más extensa conversación,

¡Y después de haber depositado en mi mente esta nueva incógnita, los miembros del «IPRI» continuaron!

– …Esos miles de seres humanos que ya han sido trasladados a mundos como «Apu» «Ganimedes», así como los que constantemente son sacados por las naves, serán iniciados fundamentalmente en el desarrollo de lo que los extraterrestres llaman el «sexto sentido». Ese nuevo sentido -que existe ya en embrión en algunos hombres- permite fundamentalmente a quien lo posee captar otras formas de vida, de materia y de energía, mucho más sutiles que las que actualmente conocemos.

»Para llamarlo de alguna manera, ese sexto sentido proporciona una «clarividencia», capaz de «traspasar» las más densas y sólidas materias. Los extraterrestres lo poseen de forma natural. Nacen con ese sexto sentido, al igual que con la vista o el tacto o los demás sentidos.

»Nosotros -y como consecuencia de nuestro inferior nivel mental y espiritual-no hemos logrado desarrollar todavía dicho sentido. Y sólo unos pocos hombres -todos esos que llaman «iluminados» o «iniciados»- lo han logrado.

»La labor de los extraterrestres en relación con los humanos que han sido sacados del planeta se fundamenta en ello.

»Con el ejercicio de esas facultades que todo hombre tiene, pero que casi nadie conoce, el ser humano llega a comprender la profundidad de su Espíritu. Y se aleja del egoísmo, de los simples valores de la materia y de todo aquello que pueda oscurecer su destino.

– Pero, ¿cuál es el destino del ser humano? ¿Es que los seres del espacio lo conocen?

Los miembros del «IPRI» guardaron silencio. Y al cabo de unos instantes respondieron con voz casi entrecortada:

– Está en los libros sagrados, en la Biblia: morir para vivir..

Pero los miembros del «IPRI» no parecían dispuestos a hablar todavía de la muerte. Y más adelante lo comprendería. Así que retorné al tema del «sexto sentido».

– …Con ese nuevo sentido -prosiguió Sixto Paz Wells- nuestros «guías» pueden, incluso, conocer el pensamiento. Los cuerpos más sólidos son traspasados por sus cuerpos y la materia toda puede doblegarse a su voluntad.

»El ser que posee este sentido conoce los misterios de nuevas dimensiones, de nuevas fuerzas, de nuevos poderes. Y su espíritu -necesariamente- se acerca al «Profundo». Porque la Vida y la Verdad es un camino eterno en el que sólo cuenta la constante Perfección.

»Ese nuevo sentido permite y permitirá a los hombres y mujeres que están siendo sacados del planeta un conocimiento más exacto y profundo del Universo y de los Planes Cósmicos o Divinos. Y retornarán a nuestro mundo cuando la Tierra sea de nuevo habitable.

»Esa nueva raza -preparada para el Amor y la Sabiduría- habrá crecido al mismo tiempo en la técnica y la materia y serán miembros de la «Confederación de Mundos» y colaborarán con los que hoy son nuestros «guías» en la «construcción», vigilancia y sostenimiento de nuevos planetas.

»Y en el momento en que la Tierra haya recobrado su calma y los vestigios de radiactividad sean borrados, los seres del espacio prepararán el retorno y la nueva Era habrá comenzado.

– Decís que ya han sido sacados miles de personas del planeta. Pero, ¿cómo lo hacen? ¿Cómo es que nadie se ha dado cuenta?

– Los «guías» observan primero a todos aquellos cuyas auras resultan positivas. Y sólo después de un período de observación -y si así es estimado por los jefes de la Misión- se llevan a cabo los primeros contactos.

En general, todos aquellos a quienes proponen la salida de la Tierra aceptan. Y se consideran dichosos por haber podido entrar en el camino de la Verdad.

– ¿Y nadie ha regresado?

– Sólo sabemos de un caso. Un alto funcionario de un Banco de nuestro país. Pero tenemos prohibido citar su nombre.

– ¿Y por qué quiso regresar?

– Tampoco podemos contestarte.

Posteriores averiguaciones me señalarían que, en efecto, dicha persona es real. El mismo presidente del «IPRI», don Carlos Paz lo ratificaría. Pero me rogó no le hiciera preguntas al respecto, puesto que había prometido a dicha persona un secreto total en relación con su increíble aventura en «Ganimedes».

– Te preguntarás cómo es posible que con ese sexto sentido puedan percibirse fuerzas y formas tan extrañas -comentó otro de los peruanos.

Asentí.

– En el fondo resulta simple de comprender. Todos sabemos que la constitución atómica y molecular de los cuerpos -sean elementos o compuestos- va adquiriendo niveles cada vez más sutiles, según la clasificación conocida en nuestra física. Pues bien, con ese sexto sentido, el hombre y todos los seres inteligentes que lo poseen pueden captar y comprender hasta los más sutiles niveles de la materia y de la energía. Niveles que en la actualidad resultan desconocidos e inalcanzables para la mente humana normal y corriente.

»¿Deseas un ejemplo? Todos admitimos hoy la existencia de ondas electromagnéticas -como las de la televisión, radio, etc.-, que sólo han podido ser detectadas y utilizadas después del descubrimiento de aparatos que han podido evidenciar dichas variedades de ondas.

»Y lo mismo sucede con los Rayos X o con las cámaras de rayos infrarrojos.

– ¿Y hay hombres en nuestro mundo que disponen de ese sexto sentido?

– Así es. Todos aquellos que son llamados lamas, iluminados o santos. Porque ellos han sabido penetrar en el mundo de la mente y del Espíritu, dejando a un lado los lazos de la materia y del puro egoísmo. Ellos son santos porque han abierto en sus cuerpos y en sus mentes ese sexto sentido que les permite conocer el Amor y el único medio de conocer al «Profundo»: el desprendimiento de todo lo que ahogue la caridad.

»Los «guías» nos han hablado mucho del Amor…

»Y nos han comunicado:

– Recordad que no debéis ir más allá de lo que tenéis enfrente. Considerad la Verdad como un gran Don de la Vida y el Amor como la Vida misma.

– ¿Y cómo podemos adquirir nosotros ese sexto sentido?

– Sólo hay un medio: amando en verdad a cuantos te rodean. Amigos y enemigos. Extraños y parientes. Próximos y lejanos. «Cuando hayáis aprendido a Amar, buscad en vuestras mentes la Sabiduría que el «Profundo» dejó en cada corazón.» Eso es lo que nos han repetido una y otra vez los «guías».

– Pero, ¿quién sabe amar? ¿Qué es en realidad el Amor?

– Todos los seres de la Creación -todos los que procedemos de Dios o del «Profundo»- llevamos el Amor en nuestro Espíritu, puesto que sólo el Amor pudo crearnos y sostenernos. Somos fruto del Amor del que todo lo puede. Nosotros somos el Universo. Y el Universo -nos han dicho los «guías»- es la más grande muestra del Amor.

Pero una pregunta atormentaba desde el principio mi cerebro: «¿Cómo se iniciará esa gran guerra, ese formidable holocausto termonuclear que fulminará a la raza humana?»

Los miembros del «IPRI» me mostraron una carta procedente de uno de los grupos residentes en Venezuela y que, como ellos, afirma estar en contacto con seres del espacio. Aquel grupo relataba a los miembros del «IPRI» una de las comunicaciones de «Antar Sherart», el «comandante» de naves en la Tierra. La carta estaba fechada en diciembre de 1972:

«…Estos hechos [se refería a la autodestrucción de la Humanidad] sobrevendrán como consecuencia de los siguientes aspectos:

«Aparecerá en el futuro un líder político en el conglomerado social de los países unidos. Y dominará las masas y regirá los destinos sociales y económicos de los demás países. Y su poder estará auxiliado por mecanismos que él pondrá en juego, como conocedor de las leyes metafísicas. Y seguidamente se producirá la invasión de los continentes. Y quiero decirles que la paz firmada en la zona llamada Vietnam servirá de escalón inmediato para el siguiente conflicto bélico entre los árabes y judíos. A esto seguirán terremotos que devastarán ciudades y que nosotros trataremos de aminorar.

»Ustedes saben que días pasados estábamos controlando las manifestaciones de un fuerte terremoto que se cernía sobre Japón. Y así lo hicimos. Pudimos desviar la onda sísmica hacia otra dirección… Deben comprender que todas estas cosas son necesarias porque sólo en el dolor puede el hombre hermanarse. Y el dolor colectivo es una gran cura para muchos males.

»Ustedes serán removidos de la superficie del planeta. Serán colocados en lugar seguro. Si alguno tiene dañado su cuerpo físico puede decidirse a abandonarlo. O podemos nosotros facilitarle otro cuerpo.

«Sabemos las técnicas exactas para permitir que los que han ayudado en esta Misión no sufran lo más mínimo en la catástrofe que asolará el planeta. Lo hemos planificado. El cambio de órbita, aprovechando la trayectoria del cometa llamado con el nombre de quien lo descubrió, que pasará en 1986-1987, servirá para alterar un poco dicha órbita.

«También en 1977 podremos alterar un poco dicha órbita, cuando los planetas se coloquen en una recta, con respecto al Sol.

»Pero esto no ocasionará disturbios porque somos constructores de planetas. Somos los que los cuidamos, ya que contamos con mecanismos técnicos específicos. No queremos que estén pesimistas. Los tiempos no son malos. Son distintos. Y lo que el hombre interpreta como malvado, no lo es, puesto que obedece a leyes inmutables que no pueden cambiarse. Al contrario: a leyes que deben respetarse.

«Ustedes comprenden perfectamente, puesto que han sido adiestrados. Nosotros sólo pretendemos enseñarles los caminos para que analicen…»

Una vez concluida la lectura de dicha misiva, los miembros del «IPRI» me señalaron de nuevo la fecha de la misma -diciembre de 1972- y comentaron:

– En esa época nosotros no teníamos ni idea de todo esto… Y los «guías» hablaban ya a este grupo de «capacitación», «entrenamiento» y de una «misión»… ¡y la carta fue transmitida por «Antar Sherart»…!

– Veo que en dicha carta se habla del «rescate» de personas. «Ustedes -dice uno de los párrafos- serán removidos de la Tierra…» ¿Qué significado le habéis dado vosotros?

– El que tiene y que nosotros hemos conocido este año, en 1974: miles de personas están siendo sacadas del planeta y «puestas en lugar seguro».

– ¿Y qué significa la frase siguiente? «Si alguien tiene dañado su cuerpo físico podrá decidirse a abandonarlo…»

– Ellos disponen de unas técnicas muy superiores a las nuestras. Y sabemos, porque así nos lo han revelado, que cualquier parte del cuerpo físico es autorregenerada mediante unas cámaras especiales donde se introduce el cuerpo lesionado. Pero también te hablaremos en su momento de la «regeneración» celular que existe en sus civilizaciones y que les permite no tener defectos físicos y vivir cientos de años terrestres.

– También parece que los que hayan participado en la misión serán sacados del planeta…

– Pero, ¿cuándo ha llegado esta carta a vuestras manos? -Si no recordamos mal, hace escasas semanas. En cuanto los grupos de Venezuela han sabido de nuestro contacto telepático con los «guías».

La naturalidad -insisto- de los miembros del «IPRI» seguía desconcertándome. Y me repetía una y otra vez que aquello no podía ser normal…

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