Traducido por Aletse
“Pardonnez-moi, Monsieur Fabien. Hay una llamada telefónica para usted, señor. De un Monsieur llamado Alexei Yakut".
Edgar Fabien hizo un gesto despectivo al macho de la Raza que le servía como su secretario personal y continuó admirando el corte nítido de sus pantalones ligeros hechos a la medida en el espejo del armario. Él estaba siendo equipado para un traje nuevo, y, en este momento, nada de lo que Alexei Yakut tuviera que decirle era lo suficientemente importante como para justificar una interrupción.
"Dile que estoy en una reunión y no puede ser molestado".
"Discúlpeme usted, señor, pero ya le he informado de que usted se haya disponible. Él dice que es un asunto urgente. Uno que requiere su inmediata atención personal”.
Con una cavilación Fabien miro hacia atrás furiosamente por debajo de sus pálidas, cejas arregladas. Él no intento ocultar los signos externos de su irritación creciente, que se mostraron por el destello color ámbar de sus ojos y en la repentina, agitación de los colores de sus dermaglifos que se arremolinaban y formaban un arco sobre su pecho desnudo y hombros.
"Basta", él lanzo un golpe al experto sastre enviado de los almacenes de Givenchy del centro de la ciudad. El humano se echo hacia atrás inmediatamente, recogiendo sus alfileres y la cinta de medir y obedientemente alejándose a las órdenes de su maestro. Él pertenecía a Fabien – uno de los muchos Subordinados que el vampiro de la Raza de segunda generación empleaba alrededor de la ciudad. "Fuera de aquí, ustedes dos."
Fabien se bajo de la tarima del armario, y se acercó a su teléfono que estaba en el escritorio. Él esperó hasta que ambos sirvientes habían abandonado la habitación y la puerta estuvo cerrada detrás de ellos.
Con un gruñido, tomó el auricular y pulsó el botón que parpadeaba para así conectarse a la llamada propiedad de Alexei Yakut. "Sí", susurró él con frialdad. "¿Cual es este asunto urgente suyo que simplemente no puede esperar?"
"Mi padre está muerto."
Fabien se balanceó sobre sus talones, realmente tomado con la guardia baja por la noticia. Él exhalo un suspiro con la intención de sonar aburrido. "¿Qué tan conveniente para usted, Alexei. ¿Tendré que ofrecer mis felicitaciones, junto con mis condolencias?"
Él heredero forzoso de Sergei Yakut ignoró el pinchazo. "Había un intruso en la mansión esta noche. De alguna manera él se las arregló para colarse sigilosamente en el lugar. Él mató a mi padre en su cama, a sangre fría. Oí la perturbación y trate de intervenir, pero… bueno. Por desgracia, era demasiado tarde para salvarlo. Estoy desconsolado, desde luego-"
Fabien gruñó. "Por supuesto".
"- pero yo supuse que usted querría ser notificado del crimen. Y también sospeché que usted y la Agencia de Imposición querrían venir aquí inmediatamente para detener al atacante de mi padre."
Cada célula en el cuerpo de Fabien se detuvo. "¿Qué estas diciendo – que tu tienes a alguien en custodia? ¿A quién?"
Una sonrisa baja se escucho en el otro extremo de la línea. "Veo que finalmente tengo su atención, Fabien. ¿Qué dirías si te dijera que tengo a un miembro de la Orden sometido y esperando por usted aquí en el albergue? Estoy seguro de que hay algunas personas que tendrían en mente que un guerrero menos alrededor para luchar, seria excelente."
"¿Tu no estás realmente tratando de convencerme de que este guerrero es responsable de la muerte de Sergei Yakut, verdad?"
"Yo solo estoy diciendo que mi padre esta muerto y estoy al mando de sus dominios ahora. Te digo que tengo a un miembro de la Orden en mis manos, y estoy dispuesto a entregarlo a usted. Un regalo, si usted quiere."
Edgar Fabien guardó silencio durante un largo momento, considerando el inmenso premio que Alexei Yakut le presentaba. La Orden y sus miembros activos tenían a pocos aliados dentro de la Agencia de Imposición. Menos aún dentro del círculo privado al cual Fabien pertenecía. "¿Y qué espera usted a cambio de este… regalo?"
"Ya lo he dicho, cuando nos conocimos antes. Quiero entrar. Quiero un parte en cualquier acción de lo que usted esta tratando de hacer. ¿Una parte grande, usted entiende?" El rio entre dientes, tan lleno de sí mismo. "Usted me necesita a su lado, Fabien. Creo pensar que eso es obvio para usted ahora."
La última cosa que Edgar Fabien o cualquiera de sus socios necesitaban a su lado era aun codicioso mierda como Alexei Yakut. Él era un cabo suelto, uno que tendría que ser tratado con cuidado. Si Fabien tuviese que elegir, el optaría por una exterminación rápida, pero tendría que ser alguien mas en ultima instancia el que tuviese que hacer aquella elecciòn.
¿En cuanto al miembro cautivo de la Orden? Ahora, eso era intrigante. Era una buena bendición digna de considerar, y las muchas atractivas posibilidades que esto representaba hacia que el corazón de cuatrocientos años de edad de Fabien – latiera un poco más rápido.
"Tendré que hacer unos cuantos… arreglos", dijo él. "Esto puede llevarme una hora o menos para alinear los recursos y hacer el viaje hasta el recinto para recuperar al prisionero".
“Una hora", Alexei Yakut aceptó ansiosamente. "No me hagas esperar más tiempo de ese".
Fabien se trago su respuesta de ácida y terminó la llamada con un conciso "te veré entonces".
Él se sentó en el borde de su escritorio y miró hacia fuera por la línea del horizonte nocturno que brillaba intermitentemente en la distancia más allá de su finca Darkhaven. Entonces él se dirigió hacia su caja fuerte y torció la cerradura de la combinación, tomando el mango de manivela para abrir la asegurada caja de almacenamiento. Adentro había un teléfono celular reservado solo para llamadas de emergencia. Él golpeó en un número programado y esperó a que la señal cifrada se conectara. Cuando la voz asfixiante del otro extremó contesto, Fabien dijo, "Tenemos una situación".
Las cadenas pesadas rodeaban su torso desnudo, atándolo a una silla de madera tallada. Nikolai sentía restricciones similares en sus manos, que estaban agarradas detrás de él, y en sus pies, que estaban atados por los tobillos y sostenidos con fuerza contra las patas de la silla.
Él había recibido un infierno de la paliza, y no sólo de la ráfaga mental debilitante que él había obtenido por cortesía de Renata. Gracias a ese golpe demoledor, él había estado dentro y fuera de la conciencia durante algún tiempo, luchando sólo para levantar sus párpados, incluso ahora. Por supuesto, parte del problema allí era que su rostro estaba golpeado y arruinado, con los ojos hinchados, sus labios reventados y amargos con el sabor de su propia sangre. Él había estado demasiado débil para presentar una verdadera lucha cuando Lex y sus guardias habían trabajado con él como un saco de boxeo mientras ellos le quitaban hasta su ropa interior y lo llevaban arrastrando hacia el gran cuarto de la residencia para esperar por su destino.
Nikolai no sabía cuánto tiempo él había estado sentado allí. Tiempo suficiente para que sus manos se sintiesen entumecidas por la falta de circulación. El tiempo suficiente para haber notado cuando Renata había pasado por el cuarto hace un tiempo, protectoramente conduciendo a Mira lejos de la completa repugnante escena. Él le había observado un mechón de su cabello empapado en sudor, viendo el dolor y la tensión en su rostro cuando ella había lanzado una mirada siniestra en su dirección.
Su reverberación era probablemente golpearlo muy duro ahora, él adivinaba. Niko se dijo a sí mismo que la punzada que él sintió era solo otro músculo gritando por el abuso; él probablemente no podía ser tan estúpido como para sentir ningún tipo de simpatía por el sufrimiento de la hembra. Él probablemente no podía ser tan estúpido como para preocuparse por lo que ella pensara de él- eso que ella en realidad podía suponer que él había hecho cuando Lex lo acuso de-, pero maldita sea, a él realmente le importaba. Su frustración por no poder hablar con Renata sólo amplificaba su dolor físico y su furia.
Al otro lado de la habitación de él, los cuatro guardias estaban examinando sus armas y las rodas de titanio hechas a mano con las puntas huecas que eran una de las creaciones personales de Nikolai. Ellos tenían todos sus dispositivos tendidos sobre una mesa de caballete, bien fuera de su alcance. Él teléfono móvil de Niko-, su vínculo y enlace con la Orden- estaba hecho pedazos en el suelo. Lex había tenido el gran placer de aplastarlo bajo su bota antes de que se marchara dejando a Nikolai a la supervisión de sus guardias.
Uno de los machos fornidos de la Raza dijo algo que hizo reír a los otros tres antes de que el girara a su alrededor con la semiautomática de Niko y apuntara en su dirección. Nikolai no se estremeció. De hecho, él apenas respiraba, mirando desde dentro de la de hendidura hinchada de su ojo izquierdo, todos sus músculos desplomados como si él todavía estuviese inconsciente e ignorante de su entorno.
"¿Whattaya dice que lo despertemos?" bromeó el guardia con el arma en la mano. Él la contoneo hacia Niko, tentadoramente dentro del alcance de su mano, cuando los brazos de Niko no habían sido fuertemente asegurados de tras de él. La boquilla de la 9mm bajo lentamente, hasta más allá de su pecho, luego entonces, por delante de su abdomen también. "Yo digo que castremos a este pedazo de mierda de asesino. Quitémosle sus pelotas y dejemos que la Agencia de Imposición se lo lleve en pedazos".
"Kiril, deja de ser un asno", uno de los otros lo advirtió. "Lex dijo que no podíamos tocarlo".
"Lex es un coño." Él pulido acero negro chirrió con la fría muesca cuando Kiril amartillo una ronda. "En dos segundos, este guerrero va a ser solamente un coño también."
Nikolai se mantuvo muy quieto cuando el arma se presiono cómodamente en su ingle. Parte de su paciencia nació del verdadero temor, ya que él era bastante aficionado a sus partes viriles y no tenia ningún deseo de perderlas. Pero era incluso más primordial que él entendiera que las oportunidades de revertir la situación a su favor eran pocas y breves. Él se había sacudido la mayoría de los efectos internos del talento de Renata, pero él no podía estar seguro de su fuerza física a menos que él lo intentara.
Y si él lo intentaba ahora y fallaba… bueno, él no quería contemplar las posibilidades de alejarse con su virilidad intacta si él intentaba escapar de sus ataduras y lograra sólo excitar un disparo impulsivo de Kiril.
Una dura palma golpeo un lado de su cráneo. "¿Estás ahí, guerrero? Tengo algo para ti. Hora de despertarse."
Con los ojos cerrados para ocultar su cambio de color azul al ámbar, Nikolai dejo que su cabeza callera deshuesadamente con el golpe. Pero dentro de él, la furia comenzaba a encenderse en su vientre. Él tenía que mantenerla a raya. No podía dejar que Kiril o los otros vieran el cambio de sus dermaglifos y arriesgarse a comunicarles del hecho de que él estaba completamente despierto y consciente y totalmente cabreado.
"Despiértate", gruño Kiril.
Él comenzó a levantar la barbilla de Niko, pero entonces un ruido fuera del recinto llamo su atención. Grava salpicando y crujiendo debajo de neumáticos de vehículos que se aproximaban. Una flota de ellos, por el sonido de ella.
"La Agencia está aquí", uno de los otros guardias anuncio.
Kiril se apartó de Nikolai, pero él se tomó su tiempo para desarmar la pistola. Afuera, los vehículos reducían la velocidad, hasta llegar a detenerse. Las puertas se abrieron. Botas golpeando el camino de grava cuando los Agentes de la policía Darkhavens volcaron fuera. Nikolai conto más de media docena de pares de pies moviéndose hacia la casa.
Mierda.
Si él no salía de este desastre bastante condenadamente rápido, él iba a despertarse en las manos de la Agencia de Imposición. Y para un miembro de la Orden, ese mismo grupo de la Agencia había deseado desde hace mucho tiempo extinguirlos, la detención por ellos haría que Lex y el tratamiento de sus guardias pareciera como un viaje a un spa. Si él caía en las manos de la Agencia ahora, especialmente cuando lo acusaban de asesinar a un Gen Uno- Niko sabia sin lugar a dudas que él iba a darse también por muerto.
Lex saludó a los recién llegados como si él fuera la corte de los dignatarios visitantes. "Por esta camino," él indico desde algún lugar fuera del recinto. "Tengo al hijo de puta contenido y esperando en la residencia."
"Él tiene al bastardo contenido", murmuro Kiril ácidamente. "Dudo que Lex pudiera contener su propio culo aunque estuviera usando ambas manos."
Los otros guardias se rieron entre dientes cautelosamente.
"Venga", dijo Kiril. "Tratemos de poner al guerrero en sus pies de este modo la Agencia puede tomarlo para sacarlo de aquí."
La esperanza surgió en el pecho de Niko. Si ellos lo liberaban de las restricciones, él podría tener una pequeña posibilidad de escapar. Muy pequeña, teniendo en cuenta los golpes cercanos de las botas y la capacidad armamentista que se dirigía en su dirección desde el exterior de la casa, pero pequeña era un infierno muchísimo mejor que ninguna.
Él mantuvo su hundimiento sin vida en la silla, incluso mientras Kiril se agachaba delante de él y quitaba las cadenas que estaban alrededor de sus tobillos. La impaciencia lo corroía. Cada impulso de Nikolai le decía que levantara su rodilla y golpear al guardia por debajo la mandíbula.
Él tuvo que reprimirse con los dientes mordiéndose la lengua para mantenerse a sí mismo inmóvil, con la respiración mas superficial como el pudiera, esperando la mejor oportunidad mientras el guardia daba la vuelta desde detrás de él y recogía las cerraduras que ataban las cadenas a su torso y sus muñecas. Un giro de la llave. Un chasquido crujiente del carburo de acero cuando la cerradura quedo abierta.
Nikolai flexiono sus dedos, tomó una respiración profunda, sin restricciones.
Él abrió los ojos. Sonrió abiertamente a los compañeros de Kiril un instante antes de que él llevara sus brazos a su alrededor y agarrara la cabeza grande de Kiril con ambas manos.
Dentro del movimiento fluido, él dio un giro violento y saltó hacia arriba fuera de la silla. Las cadenas cayeron y Nikolai estaba de pie con el fuerte chasquido del rompimiento del cuello de Kiril.
"¡Santo Cristo!"- gritó uno de los guardias restantes.
Alguien lanzó un disparo frenético. Los otros dos escarbaron por sus armas.
Niko tiro bruscamente de la pistola de Kiril fuera de su pistolera y devolvió el fuego, derribando a un guardia con una bala en la cabeza.
La conmoción a trajo gritos de alarma desde el pasillo. Las botas comenzaron a golpear. Un pequeño ejército de Agentes de Imposición arremetería dentro para tomar el control de la situación.
Maldita sea.
No queda mucho tiempo para hacer una fuga antes de que él estuviera contemplando los barriles de no menos de media docena de cañones, le quedaban como mucho unos pocos segundos.
Nikolai arrastro el bulto muerto del cuerpo de Kiril alrededor delante de él y lo mantuvo allí como un escudo. El cadáver tomó un par de golpes rápidos, cuando Niko comenzó a moverse hacia atrás, hacia la ventana del otro lado del extenso cuarto.
En la puerta abierta ahora, había un grupo de Agentes vestidos de negro del equipo SWAT, todos ellos erguidos con alguna arma de fuego semiautomática que lo observaban bastante serio.
"¡Quédate quieto, cabrón!"
Niko lanzó una mirada por encima de su hombro hacia la ventana que estaba a unos metros detrás de él. Esa era su mejor, su única opción. Rendirse ahora y salir pacíficamente con sus verdugos de la Agencia era una alternativa que él se negaba a considerar.
Con un rugido, Niko tomó dos conjuntos del peso muerto de Kiril y balanceo el cuerpo hacia la ventana de cristal. Él lo mantuvo cerca cuando la ventana se rompió alrededor de él, usando como escudo el cadáver del vampiro para lograr salir fuera de su alcance y así lograr atravesar el improvisado hueco.
Él escucho una orden exclamada desde detrás de él – una orden por uno de los Agentes para que abrieran fuego.
Él sentía el aire fresco de la noche sobre el rostro, en su cabello húmedo por el sudor. Pero, antes de que él pudiera tan solo registrar el más pequeño sabor de la libertad-
¡Pow! ¡Pow! ¡Pow!
Su espalda desnuda se encendió como si ella estuviera en llamas. Sus huesos y los músculos se sintieron flexibles, disolviéndose dentro de él cuando una oleada de bilis y ácido chamuscó la parte posterior de su la garganta. La visión de Nikolai nado hacia una oscuridad repentina, que lo devoraba. Él sintió la tierra surgir rápidamente por debajo de él, cuando él y el cadáver de Kiril cayeron en la tierra que estaba debajo de la ventana.
Entonces él ya no sintió nada más.