Traducido por Sheilita Belikov
La ronda más reciente de tortura había terminado hace un par de horas, pero el cuerpo de Nikolai se tenso en reflejo cuando escucho el suave chasquido de la cerradura electrónica en la puerta de su habitación. No tenia que adivinar donde estaba-las paredes blancas clínico y el conjunto de aparatos médicos al lado de su cama con ruedas era pista suficiente como para decirle que lo habían llevado a una de las instalaciones de contención de la Agencia de Control.
Las restricciones de acero de grado industrial afianzadas firmemente en sus muñecas, el pecho, y los tobillos le dijeron que sus actuales comodidades personales eran cortesía de ser tratado como renegado e instalado en el ala de rehabilitación.
Que, en caso de que hubiera habido cualquier pregunta antes, significaba que era como si estuviera muerto. Que era igual el equivalente de la Raza de un Roach Motel [2], una vez que pasas a través de estas puertas, nunca regresas.
No es que sus captores tuvieran la intención de dejarlo disfrutar de su estancia por cualquier periodo de tiempo. Nikolai tenía la clara impresión de que su paciencia con él estaba cerca de su fin. Lo habían golpeado casi dejándolo inconsciente después de que paso el efecto de los tranquilizantes, trabajando sobre él para obtener su confesión de haber matado a Sergei Yakut. Cuando con eso no lo llevaron a donde querían, comenzaron con las Taser [3] y otras electrónicas creativas, al mismo tiempo que lo mantenían bastante drogado podía sentir cada sacudida y golpe todavía demasiado sedado para luchar.
El peor de sus torturadores era el macho de la Raza que ahora entraba en la habitación. Niko había escuchado a uno de los Agentes de Ejecución llamarlo Fabien, hablándole con bastante respeto indicando que el vampiro estaba alineado bastante alto en la cadena de mando. Alto y delgado, con pequeñas y estrechas características, sus ojos punzantes bajo su pelo peinado hacia atrás, Fabien tiene una vena sádica desagradable apenas escondida bajo la apariencia de su elegante traje y el comportamiento de civil agradable. El hecho de que había llegado solo esta vez no podía ser una buena señal.
"¿Cómo le fue en su descanso?" le preguntó a Niko con una sonrisa amable. "Tal vez está listo para charlar conmigo ahora. Sólo nosotros dos en esta ocasión, ¿qué dice?"
"Que te jodan" Nikolai gruñó a través de sus colmillos extendidos. "Yo no mate a Yakut. Le dije lo que pasó. Usted arrestó al hombre equivocado, pendejo".
Fabien sonrió mientras caminaba hacia el lado de la cama y lo miró hacia abajo. "No hubo ningún error, guerrero. Y personalmente me importa un bledo si eres o no tú el que voló los sesos de ese Gen Uno por todo su pared. Tengo otras, más importantes preguntas que hacerte. Preguntas que responderás, si tu vida significa algo para ti en absoluto."
Este varón evidentemente sabía que él era un miembro de la Orden dándole un nuevo giro peligroso al encarcelamiento de Nikolai. Al igual que el brillo del mal en esos ojos astutos como de ave rapaz.
"¿Qué sabe exactamente la Orden sobre los asesinatos de los Gen Uno?"
Nikolai le dirigió una mirada, en silencio apretando su mandíbula."¿De verdad crees que pueden hacer algo para detenerlos? ¿Crees que la Orden es tan poderosa que puede impedir que la rueda gire cuando ya ha estado en marcha en secreto durante años?" Los labios del macho de la Raza se difundieron en la caricatura de una sonrisa. "Vamos a exterminarlos uno por uno, como estamos haciendo con los últimos miembros de la primera generación. Todo está en su lugar, y lo ha estado durante mucho tiempo. La revolución, como ves, ya ha comenzado."
La rabia se enrollo en el estomago de Nikolai cuando se dio cuenta de lo que había oído.
"Hijo de puta. Estás con Dragos."
"Ah… ahora empiezas a entender" dijo Fabien agradablemente.
"Eres un puto traidor a su propia raza, eso es lo que entiendo."
La fachada de la conducta civil cayó como una máscara. "Quiero que me hable de las misiones actuales de la Orden. ¿Quiénes son sus aliados? ¿Qué sabe sobre los asesinatos? ¿Cuáles son los planes de la Orden en lo que a Dragos se refiere?"
Nikolai se burló. "Chúpamela. Dígale a su jefe que puede chupármela también."
Los ojos crueles de Fabien se redujeron. "Usted ha puesto a prueba mi paciencia el tiempo suficiente."
Se levantó y caminó hacia la puerta. Una ola cortante de su mano trajo al oficial de guardia al interior. "¿Sí, señor?"
"Es tiempo."
"Sí, señor."
El guardia asintió y desapareció, para volver un momento después. Él y un asistente de instalación trajeron sobre ruedas a una mujer atada a una cama estrecha. Ella había sido sedada también, y sólo llevaba una fina bata de hospital sin mangas. Acostado junto a ella estaba un torniquete, un paquete de agujas gruesas, y un tubo IV en espiral.
¿Qué demonios era eso?
Pero él lo sabía. Sabía que tan pronto como el asistente levantara el brazo blando del ser humano y fijara el torniquete alrededor de la zona de la arteria braquial. La aguja y el tubo del sifón serian los siguientes.
Nikolai trató de ignorar el proceso clínico que tenia lugar junto a él, pero incluso el más sutil aroma de la sangre encendía sus sentidos como luces de días festivos. La saliva aumento en su boca. Sus colmillos se extendieron más en anticipación de la alimentación. No quería tener hambre, no como esta, no cuando estaba seguro de que la intención de Fabien era utilizarla contra él. Trató de ignorar su sed, pero ya estaba en aumento, respondiendo a la necesidad visceral de alimento.
Fabien y los otros dos vampiros en la habitación no eran inmunes tampoco. El empleado trabajó oportunamente, el guardia mantuvo la distancia cerca de la puerta, mientras Fabien veía al anfitrión de la sangre que era alistado para la alimentación. Una vez que todo estaba en su lugar, Fabien despidió al asistente y envió de vuelta al guardia a su puesto afuera.
“¿Tienes hambre, verdad? " Preguntó a Niko cuando los demás se habían ido. Sostuvo el tubo de alimentación en una mano, los dedos de su otra mano posados sobre la válvula que comenzaría el flujo de sangre del brazo de la mujer. "Usted sabe, esta es la única manera de alimentar a un vampiro renegado en contención. La ingesta de sangre debe ser estrechamente monitoreada, controlada por personal capacitado. Muy poco y se muere de hambre; demasiado y su adicción se hace más fuerte. El Sed de Sangre es una cosa terrible, ¿no te parece?"
Niko gruñó, querer tan malditamente saltar de la cama y estrangular a Fabien. Luchó para hacer exactamente eso, pero fue un esfuerzo inútil. La combinación de sedantes y las restricciones de acero lo sujetaban. "Te voy a matar" murmuró, sin aliento por el esfuerzo. "Te prometo, que te voy a joder."
"No" dijo Fabien. "Es usted quien va a morir. A menos que comience a hablar ahora, voy a poner este tubo en su garganta y abrir la válvula. No voy a cerrarla hasta que me indique que está listo para cooperar."
Jesucristo. Él lo estaba amenazando con una sobredosis. Los vampiros de la Raza no pueden manejar mucha sangre a la vez. Esto significaría Sed de Sangre casi segura. Lo que lo volvería un Renegado, un billete de ida a la miseria, la locura y la muerte.
"¿Te gustaría hablar ahora, o comenzamos?"
Él no era idiota como para pensar que Fabien o sus compinches lo liberarían, incluso si escupía detalles acerca de las tácticas de la Orden y las misiones en curso. Infierno, podría tener una garantía sólida de quedar libre, pero que lo condenaran si traicionaba a sus hermanos sólo para salvar su propio cuello. Así pues, así era, entonces. A menudo se había preguntado cómo se iría.
Había imaginado que se iría en un resplandor de gloria, una lluvia de balas y metralla, había esperado tener una docena de mamadas. Él nunca se imaginó que sería algo tan lamentable como esto. El único honor era el hecho de que moriría manteniendo los secretos de la Orden.
"¿Estás listo para decirme lo que quiero saber?" Fabien preguntó.
"Vete a la mierda" Niko soltó, más enojado que nunca. "Tanto usted comoDragos pueden irse directamente al infierno."
La mirada de Fabien chispeó de rabia. Obligó a Nikolai a abrir la boca y le metió el tubo de alimentación en la profundidad de su garganta. Su esófago se contrajo, pero incluso su reflejo nauseoso era débil debido a los sedantes que corrían a través de su cuerpo.
Hubo un suave clic cuando la válvula en el brazo del humano se abrió. La sangre se derramo en la parte posterior de la boca de Nikolai. Se atragantó con ella, trató de cerrar la garganta y rechazarla, pero había demasiada-un flujo interminable que bombeaba rápidamente de la arteria del anfitrión de sangre.
Niko no tenía más remedio que tragar.
Se tragó el primer bocado. Luego otro.
Y aún más.
Andreas Reichen estaba en su oficina de Darkhaven examinando las cuentas y los e-mails recibidos en la mañana cuando notó el mensaje que esperaba de Helene en su bandeja de entrada. El tema era un simple puñado de palabras que hicieron a su pulso golpetear con interés: encontré un nombre para ti.
Hizo clic en abrir el correo electrónico y leyó la breve nota.
Después de algunos trabajos de investigación determinados, Helene había conseguido el nombre del vampiro que su desaparecida chica del club había estado viendo recientemente.
Wilhelm Roth.
Reichen lo leyó dos veces, cada molécula en su torrente sanguíneo cada vez haciéndose más frío mientras el nombre se hundió en su cerebro. El e-mail de Helene indicaba que todavía estaba cavando en busca de más información y que le informaría tan pronto como tuviera más.
Jesús.
Ella no podía saber la verdadera naturaleza de la víbora que había descubierto, pero Reichen sabía mucho.
Wilhelm Roth, el líder del Darkhaven de Hamburgo y uno de los individuos de mayor poder en la sociedad de la Raza. Wilhelm Roth, un gángster de primer grado, y alguien a quien Reichen conocía muy bien, o lo había hecho en un tiempo.
Wilhelm Roth, quien estaba emparejado con una ex amante de Reichen-la mujer que había tomado un pedazo del corazón de Reichen cuando ella lo dejó para estar con el rico, macho de segunda generación de la Raza que podía darle todas las cosas que Reichen no podía.
Si la empleada desaparecida de Helene había estado asociada con Roth, era seguro que la muchacha estaba muerta. Y Helene… buen Cristo. Estaba ya muy cerca del canalla sólo por haber aprendido su nombre. ¿Si ella continuaba la búsqueda de información más cercana sobre él…?
Reichen cogió el teléfono y marcó a su celular. No hubo respuesta. Él trató en su piso en la ciudad, maldiciendo cuando la llamada se fue a buzón de voz. Era demasiado temprano para que ella estuviera en el club, pero marcó de todos modos, maldiciendo la luz del día que lo mantenía atrapado en su Darkhaven e incapaz de conducir para hablar con ella en persona. Cuando todas las opciones fracasaron, Reichen devolvió una respuesta por correo electrónico.
No hagas nada más en lo referente a Roth. Él es muy peligroso. Contáctame tan pronto como recibas este mensaje. Helene, por favor… ten cuidado.
Un camión de equipo médico se detuvo en la puerta de entrada de un modesto, edificio de dos pisos de ladrillo a unos cuarenta y cinco minutos del centro de Montreal. El conductor se asomó a la ventana y escribio una breve secuencia en un teclado electrónico situado en el quiosco de la seguridad exterior. Después de un momento o dos, la puerta se abrió y el camión rodó en su interior.
Debía ser día de entregas, ya que era el segundo vehículo de suministro que Renata había observado que entraba o salía desde la posición especial que tenía desde que llego hace poco tiempo. Ella había pasado la mayor parte del día en la ciudad, escondida en el coche de Lex mientras se recuperaba de su peor reverberación de la mañana. Ahora era el final de la tarde. Ella no tenía mucho tiempo-sólo unas pocas horas antes de que cayera la tarde y creciera el espesor de la noche con depredadores. No mucho antes de convertirse en la presa.
Ella tenía que hacer la mayor parte esta vez, por lo que se encontraba vigilando en el camino aislado, la puerta con cámara monitoreada de un edificio peculiar en la ciudad de Terrabonne. No tenía ventanas, ni señalización en el frente. Aunque ella no podía estar segura, su instinto le decía que la losa cuadrada de hormigón y ladrillo en el final del camino de acceso privado era el lugar que Lex había mencionado-las instalaciones de contención, donde Nikolai estaba detenido.
Ella rogó que fuera, porque en este momento, el guerrero era lo único cercano a un aliado que tenía, y si ella quería encontrar a Mira, si quedaba alguna posibilidad de recuperar a la niña del vampiro que la tenia en este momento, ella sabía que no podía hacerlo sola. Pero eso significaba encontrar a Nikolai en primer lugar, y rezar por encontrarlo vivo.
¿Y si estaba muerto? ¿O si estaba vivo, pero se negaba a ayudarla? ¿O si decidía matarla solo por su papel en su arresto ilícito?
Bueno, Renata no quería considerar donde la dejaría cualquiera de esas potencialidades. Peor aún, donde dejaría a una niña inocente que dependía de Renata para mantenerla a salvo.
Así que, ella esperó y vio, calculando una manera de pasar más allá de la puerta de seguridad. Otro camión de abastecimiento rodó a la entrada. Llegó a una parada y Renata aprovechó la oportunidad.
Saltó del coche de Lex y cayó en el suelo, ella corrió a lo largo de la parte trasera del vehículo. Mientras que el conductor tecleaba su código de acceso, saltó en el parachoques trasero. Las puertas del remolque estaban cerradas, pero ella pasó sus dedos alrededor de las asas y se mantuvo mientras la puerta se abría y ruidosamente el camión se tambaleaba a través de ella. El conductor dio la vuelta en la parte trasera del edificio, después de un tramo de asfalto que llevaba a un par de embarques y compartimiento de recepción. Renata se subió al techo de la caravana y se colgó con fuerza mientras el camión volvía a dar vuelta y comenzaba a retroceder en un muelle vacío. Al acercarse al edificio, un sensor de movimiento hizo clic y la puerta de recepción se levanto. No había nadie esperando en la luz del día que llenaba la apertura del hangar, pero si el lugar estaba en poder de la Raza, cualquier persona en esta área se estaría curruscando después de algunos minutos en el trabajo.
Una vez que el camión estuvo en el interior por completo, la gran puerta empezó a descender. Hubo un segundo de oscuridad entre el cierre del compartimiento y el revoloteo electrónico de las luces fluorescentes de arriba viniendo.
Renata bajó y saltó del parachoques trasero mientras el conductor bajaba del camión. Y ahora, saliendo de una puerta de acero en el otro lado del espacio, estaba un hombre musculoso en un uniforme oscuro estilo militar. El mismo tipo de uniforme como los usados por los Agentes de Ejecución que Lex había llamado para detener a Nikolai anoche. Completado con una pistola semiautomática enfundada en su cadera.
"Hey, ¿cómo te va?" El conductor dijo en voz alta al guardia.
Renata se deslizó por el lado del camión antes de que el vampiro o el humano pudieran detectarla. Esperó, escuchando el tintineo de la cerradura que era liberada. Cuando el guardia se acercó, ella le envió un poco de su hola propio, una sacudida mental que le hizo balancearse sobre sus talones. Otra pequeña explosión lo tenía abrumado. Apretó las sienes con sus manos y jadeó una maldición viva.
El conductor humano se volvió a ocuparse de él. "Whoa. ¿Estás bien ahí, amigo?"
La breve falta de atención era la oportunidad que Renata necesitaba. Ella se precipito en silencio a través del amplio compartimiento y se deslizó dentro de la puerta de acceso que el guardia había dejado sin garantía. Se agachó delante de una oficina vacía con una estación de trabajo con monitores que podían visualizar la puerta de entrada. Más allá de eso, un estrecho pasillo ofrecía dos posibilidades: una curva que parecía conducir hacia el frente della construcción o, más abajo en el pasillo, una escalera al segundo piso.
Renata opto por la escalera. Ella corrió hacia ella, más allá de la ramificación a un lado. Otro guardia estaba en ese tramo del pasillo.
Maldita sea.
Él la vio correr. Sus botas retumbaron cerca. "¡Alto!" Gritó, viniendo de la esquina del pasillo. "Esta es una zona restringida."
Renata se volvió y le llego con una dura explosión mental. Mientras él se retorcía en el suelo, ella se lanzó a la escalera y corrió la trayectoria con destino a la planta superior.
Por que no era la primera vez, ella se regañó a sí misma por haber dejado la casa de campo sin armas. Ella no podía dejar consumir su energía antes de que ni siquiera supiera si Nikolai estaba aquí. Ella tenía que operar solo con cerca de la mitad de su resistencia como lo hacia, para recuperarse plenamente de la descarga en Lex esta mañana, probablemente era necesario apuntalar el resto del día.
Lamentablemente, no una opción.
Ella miró a través del cristal reforzado de la puerta de la escalera, pasando por el diseño clínico del lugar. Un puñado de machos de la Raza en batas blancas paseaban en su camino a una de las muchas habitaciones que se ramificaban del pasillo principal. Demasiados para que ella los detuviera por sí misma, incluso si operaba en todos los cilindros.
Y luego estaba el pequeño asunto del Agente de Ejecución armado en el otro extremo del pasillo. Renata se apoyó contra la pared interior de la escalera, depósito su cabeza hacia atrás y en silencio exhalo una maldición. Ella había llegado lejos, ¿pero qué demonios le hizo pensar que podía penetrar en una instalación segura como esta y sobrevivir?
La desesperación era la respuesta a esa pregunta. La determinación de que se negaba a aceptar que esto podría ser hasta donde podría llegar. Ella no tenía más opción que seguir. En el fuego, si eso es lo que haría.
Fuego, pensó, su mirada se volvió hacia el pasillo fuera de la escalera. Montado en la pared frente a ella había una alarma de emergencia roja.
Tal vez había una oportunidad, después de todo…
Renata se deslizó de la escalera y tiró de la palanca hacia abajo. Una campana pulsante dividió el aire, envío al lugar a un caos instantáneo. Se deslizó en el cuarto del paciente más cercano y vio como los asistentes y los médicos navegaban alrededor de la confusión. Cuando parecía que todos estaban ocupados con la situación de emergencia falsa, Renata salió al pasillo vacío para comenzar la búsqueda de su habitación-de la habitación de Nikolai. No era difícil decidir dónde podría estar. Sólo había una habitación con un Agente de Ejecución armado asignado a ella. Ese guardián estaba todavía allí, ocupando su puesto a pesar de la alarma que había enviado al resto de asistentes a dispersarse por el piso.
Renata miró el arma montada en la cadera del guardia y espero un infierno que no estuviera cometiendo un enorme error.
"Oye" dijo, acercándose a él en un paso fácil. Ella sonrió brillantemente a pesar de que en ese mismo instante él estaba con el ceño fruncido y alcanzando su arma. "¿No oíste la alarma? Tiempo para que tomes un descanso."
Ella le golpeó con una explosión súbita, de tamaño considerable. Cuando el gran macho se desmoronó en el suelo, ella corrió a mirar dentro de la habitación detrás de él.
Un vampiro rubio estaba atado a una cama, desnudo, convulsionándose y esforzándose contra las ataduras de metal que lo sujetaban. Las marcas de la piel de la Raza arremolinándose y formando arcos sobre su pecho y en sus abultados bíceps y los muslos lívidos con color vibrante, parecía casi viva la manera en que las saturaciones se transformaban de tonos carmesí y púrpura oscuro a negro más oscuro. Su rostro era apenas humano, completamente transformado por la presencia de sus colmillos y de las brasas de sus ojos.
¿Podría ser Nikolai? Al principio, Renata no estaba segura. Pero luego levantó su cabeza y sus ojos ambarinos salvajes se fijaron en ella. Ella vio un destello de reconocimiento en ellos, y una miseria que era palpable, incluso desde la distancia. Su corazón se retorció, y ardió con pesar.
Buen Señor, ¿qué le habían hecho?
Renata tomó la mayor parte del guardia inconsciente y lo arrastro con ella en la habitación. Nikolai se sacudía sobre la cama, gruñendo incomprensiblemente, palabras que sonaban cerca de la locura.
"Nikolai" dijo, yendo a su lado. "¿Puedes oírme? Soy yo, Renata. Voy a sacarte de aquí."
Si la entendió, no podía estar segura. Él gruñó y lucho con sus ataduras, flexionando los dedos y empuñándolos, cada músculo tenso.
Renata se inclinó hacia abajo para quitar un juego de llaves del cinturón del guardia. Ella tomó su pistola también, y juró cuando se dio cuenta que era simplemente una pistola de tranquilizante cargada con menos de la mitad de una docena de rondas. "Creo que los mendigos no pueden ser selectivos" murmuró, atestando el arma en la cintura de sus vaqueros.
Volvió a Nikolai y comenzó a sacar sus restricciones. Cuándo liberó su mano, se sorprendió al sentirla oprimiendo alrededor de la suya.
"Vete” rugió ferozmente.
"Sí, eso es lo que estamos trabajando aquí" Renata replicó. "Suéltame para que pueda abrir el resto de estas malditas cosas."
Él tomó aliento, un silbido bajo que hizo a los pelos en su nuca punzar en atención. "Tú… vete… no yo."
"¿Qué?" Frunciendo el ceño, sacó su mano libre y se inclinó sobre él para aflojar la otra restricción. "No trates de hablar. No tenemos mucho tiempo."
Él agarró tan fuerte su muñeca que pensó que la rompería. "Deja. A mí. Aquí".
"No puedo hacer eso. Necesito tu ayuda."
Esos ojos ambarinos salvajes parecían mirar a través de ella, calientes y mortales. Pero su asimiento que castigaba disminuyo. Se dejó caer sobre la cama cuando otra convulsión lo aquejó.
"Casi hecho" Renata le aseguró, trabajando rápidamente para abrir la última de sus ataduras. "Vamos. Voy a ayudarte."
Ella tuvo que tirar de él a sus pies, y aún así no parecía lo suficiente estable para permanecer de pie, y mucho menos para la difícil carrera que su fuga requería. Renata le dio su hombro. "Apóyate, Nikolai" ella le ordenó. "Voy a hacer la mayor parte del trabajo. Ahora vámonos a la mierda de aquí."
Él gruñó algo indescifrable cuando ella misma se acuño bajo su corpulencia y empezó a caminar. Renata se precipitó a la escalera. Los escalones eran difíciles para Nikolai, pero se las arreglaron para bajar por todos ellos con sólo en unos pocos tambaleándose.
"Quédate aquí" le dijo al llegar a la parte inferior. Lo sentó en el último escalón y salió corriendo para despejar su camino hacia el embarque y compartimiento de recepción. La oficina en el extremo de la sala estaba vacía. Más allá de la puerta de acceso, sin embargo, el conductor seguía hablando con el guardia en turno, ambos ansiosos debido al balido de la alarma de incendio sonando por todo su alrededor.
Renata dio un paseo hacia fuera con la pistola tranquilizadora en la mano. El vampiro la vio venir. Antes de que ella pudiera reaccionar, él había sacado su pistola y le disparó un tiro. Renata lo golpeó con una explosión mental, pero no antes de que ella sintiera un golpe de calor que rasgo en su hombro izquierdo. Ella olio la sangre, sintió el chorro caliente que se escapaba por su brazo.
¡Maldita sea!-le habían disparado.
Bien, ahora estaba realmente cabreada. Renata bombardeó al vampiro de nuevo y él se tambaleó en una rodilla, dejando caer su arma. El conductor humano gritó y se lanzó detrás del camión para cubrirse mientras que Renata se adelantó y le disparó al vampiro dos rondas de tranquilizantes. Él se fue abajo con apenas un gemido. Renata caminó alrededor para encontrar al conductor encogido en la llanta.
"¡Oh, Jesús!" Él gritó cuando ella se paró delante de él. Puso sus manos en alto, su cara ceñida de miedo. "¡Oh, Jesús! ¡Por favor no me mate!"
"No lo hare" respondió Renata, y luego le disparó en el muslo con el tranquilizante.
Con ambos hombres en tierra, volvió corriendo para llegar a Nikolai. Ignorando el dolor estridente en su hombro, ella se apresuró en el compartimiento de recepción y lo empujó hacia la parte trasera del camión de abastecimiento, donde estaría a salvo de la luz del día afuera.
"Encontrare algo para resguardarte" le dijo. "Las cosas van a ponerse agitadas ahora."
Ella no le dio la oportunidad de decir nada. Trabajando rápidamente, cerró la puerta y echó la aldaba, sellándolo adentro. Luego, saltó a la cabina desocupada y puso el vehículo en marcha.
Mientras ella estrellaba el camión a través la puerta del compartimiento de recepción y aceleraba la unidad hacia la fuga, tuvo que preguntarse si ella sólo había salvado la vida de Nikolai o condenado la de ambos.