Traducido por Laura
“Agradable”, exhaló Niko a través de una tensa mueca. El se sentía de todo menos agradable mientras cerraba la puerta del baño y caminaba hacia la habitación principal del apartamento.
Estando a solas con Renata mientras ella se sentaba desnuda en la bañera, tocándola -besándola, por el amor de Dios- había cambiado todos sus sistemas en una superdirecta. Pero tan torsionado estaba, su fiera erección era la menor de sus preocupaciones mientras el se acercaba a la puerta donde Jack estaba golpeando de Nuevo desde fuera. Una cosa era pretender que no había un palo de tienda de campaña erecto en sus pantalones, otra era esperar a que alguien notara que sus ojos estaban ardiendo tan brillantes como carbones quemando y lo que sus extendidos caninos podrían avergonazar a un rotweiler.
Al menos la holgada camiseta cubría sus glifos. Niko no tenía que ver su cuerpo para saber que las marcas de su piel estaban vivas y latiendo con los profundos colores de la excitación. Terriblemente duro fue intentar hacerles pasar como tatuajes ahora.
Nikolai miró a la puerta y se forzó a relajarse, calmarse. El tenía que eliminar el fuego de sus iris, y esa significativa lujuria que el roce de Renata había despertado en él. El se centró en ralentizar su pulso, una lucha atroz cuando su pene ordenaba el riego de su sangre.
"¿Hola?" dijo arrastrando el saludo hacia afuera. Jack golpeó de nuevo, la sombre oscura de su cabeza moviéndose al otro lado de la cortina de la ventana de la puerta. El parecía consciente de mantener su voz a un nivel discreto. “Renata, ¿eres tu, cielo? ¿Estás despierta?”
Mierda. No había elección excepto dejarle entrar dentro. Nikolai gruñó en voz baja mientras estiraba el brazo para tirar del cerrojo. El había asegurado a Renata que iría directo al hombre, pero las cosas podían torcerse tan pronto como el abriera la maldita puerta. Y si el humano emitía tanto como una ligera sospecha, iba a encontrarse en la corta lista para un lavado de cerebro.
Niko quitó la cerradura y giro el pomo de la puerta. El retrocedió desde el hilo de luz que se vertía en el interior por la apertura y se posicionó detrás de la puerta mientras la abría.
"¿Renata? ¿Puedo entrar un minuto?" Unas botas de cowboy marrones avanzaron sobre el umbral. “Pensé mejor en visitarte a ti esta mañana antes de estar ocupado en la casa con los niños”.
Cuando el humano entró vistiendo unos Levi’s desgastados y una camiseta interior de algodón blanco, Nikolai abrió su mano sobre la puerta y la relajó para sellar el sol de la mañana. El evaluó al hombre mayor con un vistazo, mirando la escarpada cara, los astutos ojos, y el plateado estilo militar de su ropa. El era un hombre grande, un poco suave alrededor de la mitad, un poco arqueado alrededor de las rodillas, pero sus brazos tatuados estaban bronceados y todavía firmes con el suficiente músculo para indicar que el pudiera ser Viejo, no significaba que temiera el trabajo duro.
“Debes ser Jack” dijo Nikolai, cuidadoso de hablar de manera que mantuviera sus colmillos ocultos tras sus labios.
“Correcto”. Un pequeño asentimiento mientras Niko era objeto de una evaluación similar. “Y tu eres el amigo de Renata…Ella, ah, no me dijo tu nombre anoche”.
Aparentemente el brillo ambar se había ido de los iris azules de Niko, puesto que el dudaba que Jack fuera a alcanzar a estrechar su mano en ese momento si el hombre estaba mirando a un par de ojos ultramundanos que arrojaban centellas como un horno.
"Soy Nick," dijo el, acercándose lo suficiente a la verdad por ahora. El estrechó la mano brevemente al antiguo soldado. “Gracias por ayudarnos fuera”.Jack asintió. “Tienes mejor aspecto esta mañana, Nick. Me allegro de verte levantado y en movimiento. “¿Cómo está Renata?”
“Bien. Está en el baño lavándose”.
El no vio ninguna razón para plantear la infección. Sin que tuviera sentido preocupar conseguir que el buenintencionado Jack estuviera tan preocupado que el comenzara a hablar sobre médicos o viajes al hospital. Aunque basándose en lo que Nikolai había visto en la herida de Renata, si su proceso de curación no conseguía un serio empuje -y uno pronto- no habría alternativa excepto una visita al centro de urgencias más cercano.
"No quiero preguntarte como ella terminó con una bala en su hombro," dijo Jack, mirando de cerca a Nikolai. “Desde la forma en que estábais ambos anoche, y el hecho de que tuviera que despedirme de un camión robado de provisiones médicas, me atrevería a decir que sea cual sea el problema que estáis persiguiendo está relacionado con drogas. Pero se que Renata es más inteligente que eso. No creo ni por un momento que ella se mezclara en algo como drogas. Ella no quiso decirme nada, y la prometí no presionarla. Soy un hombre de palabra”.
Niko sostuvo la Mirada del anciano. “Estoy seguro que ella aprecia eso. ambos lo hacemos”.
“Sí” dijo Jack arrastrando las palabras, sus duros ojos estrechándose. “Pero tengo curiosidad sobre algo. Ella ha sido MÍA durante el último par de años…¿tuviste algo que ver con eso?”
No fue pronunciado como una acusación abierta, pero era obvio que el anciano había estado preocupado por Renata y también tenía el sentido de que su larga ausencia no había sido necesariamente buena para ella. Hombre, si el solo supiera lo que el había pasado. La herida de bala que ella tenía ahora era solo el glaseado de lo que había sido una tarta muy desagradable.
Nikolai agitó su cabeza. "Solo conozco a Renata de unos pocos días, pero puedo decirte que tienes razón en cuanto a que es ella es demasiado inteligente para caer en problemas de drogas. Ese no es ahora el tema, Jack. Pero ella está en peligro. La única razón por la que me quedo aquí es porque ella arriesgó su cuello para apartarme de un montón de problemas ayer”.
"Eso suena a Renata," dijo Jack, su expression perdida entre el orgullo y la preocupación.
“Desafortunadamente, porque ella entró a ayudarme, ahora hay una diana en nuestras espaldas”.
Jack gruñó mientras escuchaba, las enjutas cejas tejiéndose juntas. “Ella dice que como nos conocemos el uno al otro?”
“Algo de eso” dijo Niko. “Sé que confia en ti y te respeta. Asumo que has estado aquí para ayudarla una o dos veces antes de ahora”.
“Intentado, más bien. Renata nunca quiso ayuda de mí o de nadie más. No por sí misma. Pero había muchos otros niños que ella trajo a mi casa por ayuda. Ella no podía seguir viendo a un niño sufriendo. Demonios, ella no era mucho más que una niña la primera vez que vino. Siempre guardaba para sí misma la mayor parte, una verdadera solitaria. Ella no tiene familia, ya sabes”.
Nikolai agitó su cabeza. “No, no sabía eso”.
“Las hermanas de la Misericordia Benevolente la criaron los primeros doce años de su vida. Su madre la abandonó en el orfanato de la iglesia cuando Renata era solo un bebé. Ella nunca supo de sus padres. Cuando Renata cumplió 15 años, ella estaba ya sola, habiendo dejado a las monjas para vivir en las calles”.
Jack caminó sobre un archivero metálico que permanecía con algunas de las otras cosas almacenadas en el apartamento. El pescó un juego de llaves fuera del bollsillo de sus vaqueros y puso una de ellas en la cerradura. “Sí señor, Renata era una aspera cliente, incluso desde el principio. Flacucha, cautelosa, ella parecía alguien que apenas podia mantenerse de pie ante una fuerte brisa, pero esa chica tenía una médula espinal de acero. No toma la mierda de nadie”.
"No ha cambiado mucho," dijo Nikolai, mirando al anciano abriendo el cajón del fondo. “Nunca he conocido a una mujer como Renata."
Jack miró por encima de él y sonrió. "Ella es especial, correcto. Testaruda también. Unos pocos meses antes de la última vez que la vi, ella mostraba la cara llena de moretones. Aparentemente algún borracho con el que se cruzó a la salida de un bar y tuvo la idea de que quería algo de compañía durante la noche. El vio a Renata e intentó darle un paseo en su coche. Ella luchó con él, pero el logró unos pocos buenos puños antes de que ella fuera capaz de alejarse.”
Nikolai maldijo en voz baja. “Hijo de puta debería haber estado destripado o manteniendo una mano sobre una mujer indenfensa”.
“Eso era pensar demasiado” dijo Jack, mortalmente serio, el soldado protector una vez más. El se relajó agachado y retiró un caso de Madera pulida del archivero. “La enseñé unos pasos básicos de autodefensa. Ofertado para enviarla a algunas clases en mi bicicleta, pero por supuesto ella rechazó. Unas pocas semanas pasaron y ella estuvo de vuelta de nuevo, ayudando a otro niño sin lugar. La dije que si tenía algo para ella -un regalo que yo había hecho especial para ella. Juro a Dios, si hubieras visto su cara, pensarías que ella preferiría haber disparado al trafico entrante que tener que aceptar algúna amabilidad de alguien”.
Nikolai no tenía que trabajar para imaginar esa Mirada. El la había visto una vez o dos desde que el había conocido a Renata. "¿Cual fue tu regalo para ella?"
El Viejo se encogió de hombros. “No mucho, realmente. Tenía un Viejo set de cuchillos que recogí en Nam. Les llevé a un socio artista que sabía trabajaba con metales y le tenía customizar el picaporte. El agarró cada una de las cuatro asas con parte de la fuerza que vi en Renata. La dije que eran las cualidades que la hacían única y calarían cualquier situación”.
"Fe, espanto, valentía y sacrificio," dijo Nikolai, recordando las palabras que el había visto en las espadas que Renata parecía atesorar tanto.
“¿Ella te contó sobre las espadas?”
Niko se encogió de hombros. "La he visto usarlas. Significan mucho para ella, Jack." "No lo sabía," contestó el. "Estaba sorprendido de que ella las aceptara a la primera, pero no pensé que las siguiera guardando después de todo este tiempo." El parpadeó rápidamente, después se entretuvo con la caja que había sacado fuera del mueble archivador. El abrió la tapa y Niko captó el brillo del oscuro metal descansando dentro del estuche. Jack aclaró su garganta. “Escucha, como dije antes, no voy a presionarte para que me des detalles de en que estáis involucrados. Está suficientemente claro que estás en un gran aprieto. Puedes quedarte aquí tanto tiempo como necesites, y cuando estés listo para irte, sabes que no tienes que irte de aquí con las manos vacías”.
El puso la caja abierta en el suelo en frente de mí y le dio un pequeño empujón en dirección a Nikolai. Dentro había dos inmaculadas pistolas semi automáticas y una caja de balas.
"Son tuyas si las quieres, no haré preguntas."
Niko cogió unas de las dos 45 y la inspeccionó con ojo crítico. Era un bonito y y bien cuidado Colt M1911. Probablemente armas de uso militar de su época soldado en Vietnam. "Gracias, Jack."
El Viejo guerrero humano le dio un ligero asentimiento. "Ten cuidado de ella. Mantenla a salvo."
Nikolai sostuvo esa firme mirada. "Lo haré."
"Está bien," Jack murmuró. "Está bien, entonces."
Mientras el empezó a levantarse, alguien gritó su nombre desde afuera en el camino de entrada. Un segundo más tarde, se oían pisadas en las escaleras de Madera al apartamento del garaje.
Niko lanzó a Jack una afilada mirada. "¿Sabe alguien que estamos aquí?" "No. De todos modos, es solo Curtis, uno de mis recientes niños. El está arreglando mi Viejo ordenador. Los malditos virus atacan de nuevo." Jack se dirigió hacia la puerta. "El cree que estoy buscando un disco duro aquí dentro. Me desharé de él. Mientras tanto, si piensas en algo más que vosotros dos podáis necesitas, solo pidelo”.
“¿Qué hay sobre un teléfono?” preguntó Niko, colocando la pistola junto a su compañera. Jack metió la mano en su bolsillo delantero y sacó un telefono movil. El se lo tiró a Nikolai. “Deberían quedarle algunas horas de batería. Es todo tuyo”. "Gracias." "Me reuniré contigo más tarde." Jack cogió el pomo de la puerta y Nikolai volvió a las sombras, reflejo de la luz diurnal fuera mientras era un esfuerzo por quedarse fuera de vista del indeseado visitante que había llegado a lo alto de las escaleras. “Bien, Estaba equivocado, Curtis. Comprobé todos los sitios y no hay ningún disco en ninguna de las cajas de aquí arriba.”
Niko vio la cabeza del otro humano intentando mirar por el filo de la puerta mientras Jack se acercó firmemente detrás de él. Hubo una multitude de pies en los pasos mientras Jack escoltaba al otro humano lejos.
Una vez que estuvo seguro de que se habían ido, Nikolai marcó un número de acceso remoto que era mantenido por los cuarteles centrales de la Orden en Boston. El tecleó en el móvil de Jack un número y un código que le identificaría ante Gideon, entonces esperaría que le devolvieran la llamada.
El mediodía en una comunidad que albergaba un grupo de vampiros era generalmente una zona muerta de inactividad, pero ninguno de los siete guerreros reunidos en la sala de armas de los cuarteles centrales subterráneos de la Orden pareció notar el tiempo, ni siquiera el montón de ellos suficientemente bendecidos para tener a sus encantadoras compañeras de Raza calentando sus camas. Puesto que se reagrupaban en la comunidad antes del amanecer, los guerreros se habían mantenido ocupados revisando las situaciones de misiones actuales y marcando objetivos para la noche que se acercaba. Investigando los asuntos de la Orden durante horas al final no había nada nuevo, pero esta vez no había habido nada de las habituales charlas de buen humor o bromeando sobre quien estaba cogiendo las mejores misiones.
Ahora, a unos cuantos metros de distancia, en la zona usada para objetivo práctico, un quinteto de pistolas estaban siendo disparadas una tras otra, los ojos al otro lado trituraban minúsculo confetti. La sala de tiro de la comunidad era usada más por entretenimiento que por necesidad, puesto que todos los guerreros habían muerto-sobre objetivo. Incluso así, nunca paraba a ninguno de ellos de probar a otros y patear traseros solo para mantener las cosas vívidas.
No había nada de eso hoy. Solo el firme pasillo de todo ese atronador ruido. El ruido era extrañamente cómodo, si solo fuera porque ayudaba a enmascarar el silencio, y el hecho de que la comunidad completa estaba vibrando con un bajo niel actual de malestar. Durante las pasadas treinta y seis horas, el comportamiento había sido más sobrio, envuelto en un colectivo, si no tal vez inexpresivo, terror.
Uno de lo suyos había desaparecido.
Nikolai siempre había tendido a ser algo inconformista, pero eso significaba que el hombre fuera de poca confianza. Si el decía que iba a hacer algo- o estar en algún lado- podías contar con el para seguir adelante. En cualquier momento, sin excepciones.
Y ahora, cuando el debería haber vuelto a Montreal hacía dia y medio como tenía planeado, Niko estaba apagado y fuera de contacto.
Nada bueno, pensó Lucan, sintiendo que no estaba solo ante esa sensación mientras miraba a los otros guerreros que también esperaban noticias de Nikolai y les aterraba lo que pudiera pasar.
Como Gen uno de la Raza y fundador de la Orden en la Edad Media, Lucan era el lider de este cuadro de caballeros vampiros de la era moderna. Su palabra era ley en esta comunidad. En tiempos de crisis – para mejor o peor- era su respuesta que se estableciera la voz para los otros guerreros. El estaba bien condicionado a no mostrar preocupación o duda, una destreza que venía naturalmente de esa parte de el que era virtualmente inmortal, un poderoso depredador que había estado caminando po esta Tierra durante novecientos años.
Pero la parte de el que era humana-la parte de el que había llegado a apreciar la vida más por haber conocido a su compañera de raza, Gabrielle, justo hace un verano-no podía pretender que la perdida potencial de un soldado más en esta guerra privada dentro de la nación vampírica sería algo sino catastrófico. Sin decir nada del hecho de que los guerreros de la Orden, ambos los únicos que habían estado con el desde el principio y los miembros más recientes que se habían unido a la lucha en el ultimo año, habían llegado a ser como familia para el. Tanto había cambiado en ese tiempo. Ahora había varias mujeres viviendo en la comunidad también, y para uno de los guerreros y su compañera- Dante y Tess- un bebé varios meses en camino.
Las apuestas eran más altas que cualquiera de la Orden ahora, un demonio derrotado solo para ver a otro, incluso más poderoso, alzarse en su lugar. En solo un año, la principal misión de los guerreros había ido de cazar a Rogues en un esfuerzo por mantener la paz, para perseguir a un peligroso enemigo que había estado ocultándose a plena vista por muchas largas decadas. Un enemigo que había estado pacientemente construyendo su estrategia mientras ocultaba un secreto mortal y esperaba la oportunidad de llevarlo a cabo. Si el tuviera éxito, no estarían solo las poblaciones de la raza en peligro, sino toda la humanidad también.
No le llevó mucho a Lucan recordar el salvajismo de los Viejos Tiempos, cuando la noche estaba dominada por un montón de criaturas sedientas de otro mundo, criaturas que trataban en amplia escala de terror y muerte. Se alimentaban como langostas y causaban destrucción como los maleantes más letales. Lucan había hecho de su vida la mission de erradicar las bestias, incluso aunque significara cazar al antiguo que era su propio padre.
La Orden había declarado la guerra, había blandido espadas y andado en batalla para llevarselos a todos…o eso creían ellos. La idea de que uno hubiera sobrevivido puso un profundo frío en los inmortales huesos de Lucan.
El miró a los guerreros que servían junto a el y no pudo evitar sentir algo de sus edad. El no pudo evitar sentir que habían tenido una prueba el año pasado- quizás su primera y verdadera prueba desde la formación de la Orden- y lo peor estaba por venir.
Perdido en oscuros pensamientos mientras el deambulaba por la parte trasera de la sala de armas, Lucan no se dio cuenta que las puertas de la zona de entrenamiento estaba abriéndose hasta que Gideon las atravesó a toda prisa. La cosecha del vampiro rubio se deslizó a un chirriante detención sobre el mármol blanco en frente de Lucan.
“Las espaldas de Nick estan cubiertas” el anunció, visiblemente aliviado. “Su tarjeta de identidad vino en un teléfono móvil con un intercambio de Montreal”.
“Justo a jodido tiempo” dijo Lucan, la mala contestación no engañaba a nadie de su preocupación. “¿Le Tienes en línea?”
Gideon asintió. “El está oculto en el laboratorio tecnológico. Pensé que querrías hablar con el personalmente”.
“Hiciste lo correcto”.
El disparo en la línea vino a una abrupta detención mientras uno de los otros guerreros, el otro único miembro Gen Uno de la Orden, Tegan, corría de vuelta y entregaba las noticias del contacto de Niko a los cinco hombres que disparaban sus objetivos. Los guerreros en la línea-Dante y Rio, miembros largo tiempo; Chase, quien había dejado la agencia de la ley para unirse a la Orden Aquel verano; y los dos reclutas más recientes, Kade y Brock, ambos traídos por Niko-pusieron abajo sus armas y avanzaron detrás de Tegan, todos ellos un nudo de músculos y severo objetivo.
Rio, uno de los guerreros que era más desagradable con Nikolai, fue el primero en hablar. Su cara cicatrizada estaba llena de preocupación. “¿Qué le ocurrió allí arriba?”“El solo me ha dado la version del Reader’s Digest (revista de alimentación)” dijo Gideon. “Pero es algo jodido, empezando con el asesinato de Sergei Yakut hace dos noches”.
“Maldita sea” murmuró Brock, arrastrando sus oscuros dedos por su estilizado cabello negro. “Esta oleada de asesinatos de Gen Uno se nos está yéndo de las manos”.
"Bueno," añadió Gideon, "Eso no es exactamente lo peor. Niko fue arrestado por el asesinato y llevado a las Instalaciones de la agencia de Imposiciòn”.
“Ah, mierda” contestó Kade, sus pálidos ojos plateados estrechándose. “No supondrás que él…”
“De ninguna manera” dijo Dante sin dudar un Segundo. “Dudo que el derramara un lágrima por escoria como Yakut, pero de ningún modo Nikolai formaría parte de su muerte”.
Gideon agitó su cabeza. “No. Y no fue el trabajo de un asesino, tampoco. Niko dice que el propio hijo de Yakut trajo a un Renegado para matar a su padre. Desafortunadamente para Nikolai, el hijo de Yakut tiene algún tipo de alianza con la agencia de la ley. Ellos arrastraron a Niko y lo arrojaron dentro de una sala de contención”. "¿Qué coño?" Esta vez era Sterling Chase quien hablaba. Siendo el mismo un agente antiguo, el era tan consciente como cualquiera de los guerreros en la habitación de lo desagradable que una visita a esa Agencia dominada por Renegados metidos en tanques podía ser. "Puesto que el estaba lo suficientemente consciente para telefonear, asumo que el no está todavía siendo retenido allí”.
"El escapó de alguna manera," dijo Gideon, "pero no tengo todos los detalles todavía. Puedo decirte que hay una mujer implicada, una compañera de raza que era miembro de la casa de Yakut. Ella está con Niko ahora”.
Lucan no comentó esa problemática información de última hora, aunque su oscura expresión probablmente hablaba por el. “¿Dónde están?”
“En alguna parte de la ciudad” contestó Gideon. “Niko no está seguro de la ubicación exacta, pero dice que están seguros por ahora. ¿Están preparados para la verdadera patada?”
Lucan arqueó una ceja. “Por el amor de Dio. ¿Hay más?”
“Me temo que sí. ¿El tipo que lanzó el trasero de NIko en la sala de contención y personalmente supervisó su tortura? Aparentemente durante uno de sus momentos más habladores, el hijo de una puta admitió una conexión con Dragos”.