Capítulo V
1
El inspector Colgate se mantuvo un poco apartado, esperando que el forense terminase de examinar el cadáver de Arlena. Patrick Redfern y Emily Brewster se situaron un poco más lejos.
El doctor Neasdon abandonó su posición de rodillas con un rápido y diestro movimiento.
—Estrangulada y por un poderoso par de manos —dijo—. No parece que ella ofreciera mucha resistencia. La cogieron por sorpresa. Hum... mal asunto.
Emily Brewster aventuró una mirada, pero desvió rápidamente los ojos del rostro de la muerta. Era horrible aquella expresión convulsa.
—¿A qué hora ocurriría la muerte? —preguntó el inspector Colgate.
—Sin conocer más detalles no puedo decirlo concretamente —contestó Neasdon con cierto malhumor—. Hay que tener en cuenta muchos factores. Veamos. Ahora es la una. ¿Qué hora era cuando la encontraron ustedes?
Patrick Redfern, a quien iba dirigida la pregunta, contestó vagamente:
—Un poco antes de las doce. No lo sé con exactitud.
—Eran exactamente las doce menos cuarto cuando descubrimos que estaba muerta —dijo Emily Brewster.
—Ah, y ustedes vinieron hasta aquí en bote. ¿Qué hora era cuando vieron por primera vez el cuerpo tendido en la playa?
Emily Brewster reflexionó unos momentos.
—Aseguraría que doblamos la punta unos cinco o seis minutos antes —se volvió a Redfern—. ¿Está usted conforme?
—Sí, sí... esa hora sería —dijo él vagamente. Neasdon preguntó al inspector en voz baja:
—¿Es el marido? ¡Oh! Comprendo mi equivocación. Me lo pareció al ver su estado de ánimo.
Levantó la voz y añadió en tono oficial:
—Pongamos las doce menos veinte minutos. No pudo ser muerta mucho antes. Las once menos cuarto es en mi opinión la hora límite más temprana.
El inspector cerró de golpe su cuaderno de notas.
—Gracias —dijo—. Eso— nos ayudaría considerablemente, Tendríamos que movernos dentro de límites muy estrechos... menos de una hora en total. Hasta ahora el asunto se presenta bastante claro —añadió dirigiéndose a mistress Brewster—. Usted es miss Emily Brewster, y este señor es mister Patrick Redfern, ambos hospedados en el Jolly Roger Hotel. ¿Identifican ustedes a esta señora como una compañera de hospedaje, esposa de un tal capitán Marshall?
Emily Brewster hizo un gesto afirmativo.
—Entonces, creo que debemos aplazar el interrogatorio hasta reunimos todos en el hotel —el inspector hizo seña a un agente—. Hawkes, quédese aquí y no permita que nadie entre en la ensenada. Más tarde enviaré a Phillips.