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2.25 h


Desde la habitación y con las luces apagadas, Marten permaneció junto a la ventana buscando a Demi con la mirada. Abajo, la calle seguía siendo un remolino de vida nocturna. Tráfico que avanzaba lentamente, aceras llenas de peatones, música que salía de los coches y de los portales. Para España, para Barcelona, la noche era todavía joven.

Marten oía el agua de la ducha corriendo en el baño, y luego la oyó detenerse cuando el presidente la apagó. Un poco antes, un avergonzado John Henry Harris le había pedido prestado su cepillo de dientes, y él se lo dio sin pensárselo dos veces. Luego le pidió su maquinilla de afeitar, pero Marten le sugirió que se dejara crecer la barba porque eso sería un elemento de camuflaje añadido, y el presidente accedió.


2.27 h


Seguían sin noticias de Demi.

Marten miró dentro de la habitación. A menos de cinco metros de él, al otro lado de la puerta del baño, el presidente de Estados Unidos se estaba secando y vistiendo, preparándose por lo que iba a ser el paso siguiente. Toda la situación era descabellada, incluso absurda, pero sin embargo estaba ocurriendo. La veracidad del caso llevó a Marten a recordar la conversación que habían mantenido justo antes de que se metiera en la ducha.

– Me ha dicho que el doctor Foxx estuvo implicado directamente en la muerte de Caroline, que le había inoculado algún tipo de bacteria para matarla -le dijo el presidente-. ¿Cómo lo ha sabido?

– La doctora Stephenson le inyectó algo durante la crisis nerviosa que tuvo después del funeral de su marido y su hijo. Se despertó en la clínica en la que estaba Foxx, y al parecer, éste supervisó su tratamiento. Ella tenía la impresión y el temor de que fueron Stephenson o Foxx los que le dieron la sustancia que la envenenó.

– ¿La impresión y el temor?

– Sí.

– Impresión y temor significan incertidumbre. Y usted lo tenía muy claro cuando me lo ha dicho. ¿Por qué?

– Por lo que la doctora Stephenson me dijo antes de morir. Ella creyó que yo era uno de «ellos», fueran quienes fuesen «ellos», tal vez sus supuestos amigos, y que la iba a llevar a ver al «doctor», como ella mismo lo llamó. Se refería a Merriman Foxx.

– ¿Justo antes de morir? -El presidente lo miró con expresión incrédula-. ¿Estaba usted allí cuando murió? ¿Cuando la decapitaron?

Marten guardó silencio un largo rato. Él era el único en el mundo que conocía la verdad. Entonces se dio cuenta de que ahora, llegados a este punto, ya no había motivo para ocultársela, especialmente al hombre que tenía delante:

– No fue asesinada, presidente. Se suicidó.

– ¿Se suicidó? -El presidente estaba estupefacto.

– En la calle, cerca de su casa. Era de noche. La esperé hasta que llegó a casa e intenté interrogarla sobre lo que le había sucedido a Caroline. Estaba asustada. Creo que lo que más miedo le daba era que la llevaran «al doctor» y lo que éste podía llegar a hacerle. Llevaba una pistola. Al principio pensé que iba a dispararme, pero en vez de hacerlo, se la metió en la boca y apretó el gatillo.

»No pude hacer nada para evitarlo y no quise contárselo a la policía porque entonces Foxx se enteraría. De modo que me alejé rápidamente de la escena. La decapitación tuvo que haber ocurrido muy poco después. Eso significa que alguien la estaba vigilando.

El presidente estaba claramente confuso.

– ¿Por qué hacerle algo así cuando ya estaba muerta?

– Yo también me lo he preguntado y he llegado a la conclusión de que el suicidio de una médico de su fama, ocurrido tan pronto después de la muerte de una de sus pacientes más conocidas, podía levantar sospechas y provocar que algunas personas empezaran a hacer preguntas, en especial al ocurrir tan pronto después de las muertes del marido congresista y de su hijo. Pero un asesinato es diferente. Es algo impersonal, puede pasarle a cualquiera. Además, no había manera de disimular un suicidio como ése, presidente. Quien lo hizo comprendía esto con claridad y, sencillamente, se llevó la cabeza.

– Dios mío -suspiró el presidente.

– Eso es lo que yo dije.


2.30 h


Marten volvió a mirar a la calle.

Seguía sin haber ni rastro de Demi.

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